Duro arranque de semestre para Independiente

El sábado 16 de agosto se disputó en el José Amalfitani la fecha 5 del Torneo Clausura, en el que Independiente enfrentó a Vélez Sarsfield con la esperanza de conseguir sus primeros tres puntos.

Se enfrentaron dos equipos que necesitaban sumar de a tres por sus actuales posiciones en las tablas. Vélez aspiraba a meterse entre los puestos de playoffs y alejarse de la zona de descensos, e Independiente -con suplentes- necesitaba desesperadamente los puntos para levantar cabeza en la zona y no alejarse tanto de los puestos de clasificación a Copa Sudamericana, que logró adquirir en la primera parte del año.

Sin embargo, la noche fue para uno solo y se lo llevó el conjunto local.

El partido se trató de una serie de cuestionadas decisiones arbitrales que alteró el clima del partido.

Para seguir la cronología, el encuentro empezó con algunas chances de gol para ambos equipos, aunque sin ninguna clara. El equipo de Guillermo Barros Schelotto se mostró más seguro y efectivo en la construcción colectiva y en las asociaciones, a diferencia de Independiente, al que le cuesta hace tiempo la generación de juego y la recuperación en el medio.

La primera polémica de la noche surgió, cuando a los 34′, el defensor central de Independiente Kevin Lomónaco fue expulsado al cometer un error defensivo y ser superado por Tomás Galván, quien supo aprovechar esa ventaja y quedar de cara al arco rival. Inmediatamente ejerció una toma de la pierna del jugador y el árbitro Leandro Rey Hilfer no dudó en sancionar penal y expulsar al defensor, al considerar que había sido el último recurso para detener una clara chance de gol.

El primer tiempo concluyó sin demasiadas oportunidades para anotar, con el contraste de dos caras: la de un equipo que supo ponerse en ventaja ante las debilidades del rival y un visitante perdido con más dudas de las que ya tenía.

En el segundo tiempo se realizaron los cambios en ambos conjuntos para darle nuevo aire al juego. Independiente, que estaba con suplentes, tuvo que optar por sus titulares para tratar de revertir la situación.

A los 76′, Pablo Galdames fue pisado por Aarón Quirós dentro del área y, luego de recurrir a instancias del VAR, el árbitro sancionó el penal a favor de Independiente. Felipe Loyola se hizo cargo de la ejecución y convirtió el penal, marcando el 1‑1 parcial para Independiente. Además, ese gol cortó una sequía de 470 minutos sin convertir que el equipo arrastraba en el campeonato.

Sin embargo, eso no fue todo, porque a los 84′, tras un córner a favor del local y un supuesto agarrón del lateral izquierdo de Independiente Jonhatan de Irastorza sobre Braian Romero, el árbitro decidió, una vez más, sancionar la pena máxima sin revisión previa del VAR. La buena ejecución del delantero de Vélez Sarsfield selló la victoria para el «Fortín», que logró alejarse un poco del fondo de la tabla. Por contraste, a Independiente se lo nota perdido, irregular y apático.

Hace más de seis partidos que Independiente no puede convertir en los primeros 45 minutos y eso empieza a preocupar. No solo por la estadística sino porque, en definitiva, no logra imponerse primero ni dar vuelta los resultados desfavorables.

El empate con Sarmiento, la derrota ante Talleres en el Libertadores de América perdiendo el invicto como local, la derrota contra Gimnasia y Esgrima La Plata, Belgrano y Universidad de Chile en la ida por Copa Sudamericana empiezan a encender las alarmas de los fanáticos, que esperan con ansias la vuelta del equipo competitivo.

Asimismo, se ve -a diferencia del torneo pasado- un conjunto que no hace diferencia con las nuevas incorporaciones a pesar de tener más jerarquía, se observa un plantel con rendimientos bajos en las individualidades y falta de compromiso en lo colectivo, se ve un director técnico por momentos desorientado y cansado ante la realidad del desempeño deportivo y, por último, un hincha que pide a las autoridades más altas respeto y transparencia como inicio a la solución de los problemas de la institución.

Sin dudas, aún queda mucho por trabajar de la mano del entrenador y del plantel profesional, si es que el simpatizante permite y otorga el lugar para revertir la situación en la que actualmente se encuentra.

El miércoles tiene otra final con su gente, donde debe mostrar superioridad ante un club que ya mostró estar por encima, pero todavía hay tiempo para dar vuelta la historia y recuperar la confianza perdida. El margen de error es mínimo y la obligación, máxima, demostrar carácter, reacción y, sobre todo, que este equipo sigue vivo.

Artículo elaborado para puntocero por Sol Morucci.