Súper equipos en el deporte, ¿derrota segura?

En el último día de este mercado de pases europeo, Liverpool confirmó la llegada de Alexander Isak por 116 millones de libras, proveniente de Newcastle United. Así, los «Reds» cierran una de las mejores plantillas de su historia en Premier League y le brindan herramientas a Arne Slot para pelear en todos los frentes.

Si bien el vigente campeón de Inglaterra perdió a principios de mercado a Trent Alexander-Arnold, quien se fue a Real Madrid, la dirección deportiva de Liverpool consiguió darle la base de jugadores que ya obtuvo el título la temporada pasada, más y mejores alternativas. Para reemplazar al inglés llega Jeremy Frimpong quien, junto a Florian Wirtz, fue pieza clave en el campeonato de Bayern Leverkusen hace una temporada; por la banda izquierda, Milos Kerkez, llegado de Bournemouth, apunta a ser el reemplazante natural de un Robertson en decaída; y Hugo Ekitike, quien parecía ser el hombre gol antes de la llegada del sueco Isak, hoy parece ser el encargado de darle rotación y variantes a una punta de ataque que la temporada pasada, entre los dos, generó más de 50 goles.

De esta manera, 482 millones de euros de inversión neta después, Liverpool apunta a ganarlo absolutamente todo en el plano nacional e internacional pero, ¿qué dice la historia? ¿Cuáles son los mejores súper equipos de la historia del deporte? Todavía más importante, ¿cómo les fue?

Real Madrid de los «galácticos» (2000-2006)

El referente cuando hablamos de súper equipos en el mundo del fútbol, tener un equipo de «galácticos» se convirtió en símbolo de tener muchas estrellas, pero poco juego. Porque en el año 2000 un tal Florentino Pérez llegó a la presidencia de Real Madrid con un plan estratégicamente organizado y bien resumido en una sola frase por el propio Florentino, «el Real Madrid de los Zidanes y Pavones».

La idea era incorporar en cada mercado de pases uno de los mejores futbolistas del planeta (Zinedine Zidane) y rodearlos de jugadores surgidos de inferiores (Francisco Pavón). Si bien la idea podía llegar a tener cierta lógica, la verdad es que el Real Madrid de principios de siglo solo se recuerda por la enorme cantidad de estrellas que llegaron a la «Casa Blanca» por precios desorbitados y por el poco rédito deportivo que dejaron a cambio.

En 2000 fue Luis Figo, o «Judas» para los barcelonistas, que llegó del eterno rival de Madrid a cambio de 60 millones de euros. En 2001 llegó Zinedine Zidane proveniente de Juventus a cambio de 73,5 millones de euros, en 2002 desembarcó Ronaldo Nazario a cambio de 45 millones de euros a Inter de Milán luego de haber sido el mejor futbolista de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA en Corea y Japón. En 2003 fue el turno de David Beckham, uno de los futbolistas más mediáticos del planeta, que llegó a la capital española por 35 millones de euros desde  Manchester United, y en 2004 se le unió su compatriota Michael Owen, ganador del Balón de Oro 2001, quien arribó desde Liverpool a cambio de 12 millones de euros.

Cuatro balones de oro, una inversión de casi 200 millones de euros para una UEFA Champions League en 2002, dos ligas españolas en 2001 y 2003, dos supercopas de España, una supercopa de Europa y una Copa Intercontinental, todo en un periodo de 6 años. En marzo de 2006, Florentino Pérez dimitió como presidente de Real Madrid tras dos años en blanco, poniéndole fin a la etapa de los galácticos.

El Barcelona de los «4 fantásticos» (2007)

Si bien la memoria popular parece impulsarnos a creer que Real Madrid es el único equipo que se comió algún que otro garrón con un súper equipo, apenas un año después Barcelona decidió copiar su fórmula, con idénticos resultados.

Con la base del equipo campeón de la Champions League 2005/2006 de Ronaldinho, Deco y Samuel Eto’o dentro del campo y Frank Rijkaard a los mandos, el equipo «Culé» decidió reforzarse trayendo al mejor jugador de la Premier League en el lustro anterior, Thierry Henry. Este había vivido una novela con Arsenal en 2006 cuando, después de la final y quedando libre, todo parecía indicar que ficharía por Barcelona, solo para acabar renovando y llegar a la ciudad condal un año después por 24 millones de euros.

Así, con Ronaldinho, Eto’o, Henry y un jovencito de nombre Lionel Messi, quedó conformada la delantera llamada «Los 4 fantásticos». El resultado fue catastrófico: 3° en LaLiga, a 10 puntos de Villarreal que acabó segundo y a 18 del Real Madrid campeón; eliminados en semifinales de la Copa del Rey contra un Valencia en crisis y eliminado en semifinales de UEFA Champions League contra Manchester United.

Además, esa temporada fue la de la explosión total del vestuario «Culé» cuando Eto’o, enojado por no jugar un partido contra Racing de Santander después de salir de una lesión, dijo frente a las cámaras del diario Sport: «En el Barcelona hay dos grupos. Uno, el del presidente; otro, de otra persona» (se dio por hecho que aludía a Sandro Rosell, exvicepresidente deportivo del Barça). «Si un compañero sale y dice que hay que pensar en el grupo el que debe pensar es él» (en alusión a Ronaldinho, con quien Eto’o mantenía una relación tirante debido a las reiteradas indisciplinas del brasileño).

«Yo escucho todo y no me olvido de nada. Volveré. Puedo perdonar, pero no olvidaré. No tengo ningún problema, me he encontrado una guerra que no es mía, es de dos personas (Laporta y Rosell) y yo me llevo todos los palos. Si alguien tiene los huevos de decírmelo a la cara que me lo diga. Cuando ha sido mi jefe nunca me ha saludado, y pasan atrás para pegarme palos. Esto sí es de mala persona y es de mala persona los que salen en una rueda de prensa y dicen que Eto’o se ha negado a jugar. Lo que tienen que pensar es que Samuel Eto’o siempre ha entrenado con sus compañeros, lesionado, y con golpes y todo».

Finalmente, la temporada acabó con la salida de la mayoría de los involucrados, el 8 de mayo el club anunció el cese de Rijkaard del puesto de técnico, reemplazado por Pep Guardiola, quien en su misma presentación anunció públicamente que no contaba con varios jugadores de la plantilla, entre ellos Ronaldinho, Eto’o y Deco. El primero salió transferido en ese mismo mercado de pases con destino a Milan a cambio de 25 millones de euros, mientras que Deco fue transferido a Chelsea a cambio de 10 millones de euros.

Como hacer todo mal, dos veces (Los Angeles Lakers 2004 y 2012)

Si hay una franquicia del deporte estadounidense que puede jactarse de haber tenido casi siempre en su historia equipos competitivos y casi no haber pasado grandes baches de rendimiento, estos son Los Angeles Lakers de Jerry West, Elgin Baylor y Wilt Chamberlain a fines de los 60 y principios de los 70; pasando por el «Show Time» de Erwin «Magic» Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Bob McAdoo y James Worthy en los años 80; a los Lakers de Kobe y «Shaq», la dupla más temida de comienzo del Siglo XXI. La franquicia oro y purpura es sinónimo de éxito asegurado, o casi siempre.

Porque a principios de siglo, a pesar de ser claramente el mejor equipo de la competición, con el recordado Three-peat de 2000 a 2002 de Kobe Bryant y Shaquille O’Neal; en 2003 los Lakers fueron eliminados en semifinales de conferencia por San Antonio Spurs por 4-2. Esto le dio la pauta a los Lakers de que debían de reforzarse si querían aprovechar el ultimo año de contrato restante de Shaquille O’Neal, quien ya era sabido que no iba a renovar por su mala relación con Bryant y el hecho de que los angelinos no podían pagarle el máximo que «Shaq» pedía.

Para eso contrataron a dos leyendas, en primer lugar, al segundo jugador con más puntos en toda la historia de la liga en ese momento, un dos veces MVP de la liga como Karl Malone, quien llegaba desde Utah Jazz luego del retiro de su mítico compañero, John Stockton, la temporada anterior. Junto a él, uno de los mejores defensores de todos los tiempos, Gary Payton, quien había conseguido el premio a jugador defensivo del año y era la estrella de los Seattle Supersonics de fines de los 90.

Si bien los Lakers no fueron un desastre en temporada regular, con un récord de 56-26 que les permitió entrar a playoffs como segundos del Este, y en etapa eliminatoria supieron vencer a equipos como Houston Rockets, San Antonio Spurs -vigentes campeones- y Minnesota Timberwolves del MVP Kevin Garnett. Todas las costuras de un plantel dividido y falto de química se vieron en las finales de NBA contra Detroit Pistons, que barrieron el piso con los Lakers, apabullándolos 4-1 y quedándose con un título recordado por la caída de un equipo nacido para ser campeón.

De aquel plantel, en apenas un año, solamente sobrevivía Kobe Bryant, ya que O’Neal y Payton se marcharon a Miami Heat, mientras Malone y el entrenador Phil Jackson optaron por retirarse. La «Mamba Negra» pasó un par de temporadas complicadas hasta la llegada del español Pau Gasol, con quien reconstruyó el equipo y acabó ganando dos títulos más en 2009 y 2010.

Para ese momento, la NBA había cambiado, proyectos como Boston Celtics del «Big Three» o Miami Heat de Dwyane Wade, Lebron James y Bosh daban a entender que, para ganar en el anillo, había que construir un equipo con la mayor cantidad de estrellas posibles. Intentando aprovechar los últimos años de un Kobe en plenitud, la franquicia se puso manos a la obra, consiguiendo firmar a un dos veces MVP de la liga como Steve Nash, así como un 4 veces defensor del año en Dwight Howard, las similitudes con el 2004 resultaban alarmantes y el resultado fue aún peor.

Terceros de su conferencia con un récord de 41-25, en una temporada acortada por el Lockout, pasando penurias para eliminar a Denver Nuggets en primera ronda de los playoffs 4 a 3 y barridos 4-1 por Oklahoma City Thunders en semifinales de conferencia. La temporada siguiente, ya sin Howard traspasado a Houston Rockets, séptimos del este con un récord de 45-37, rotura del tendón de aquiles para Kobe Bryant y el proyecto se acabó antes de siquiera haber despegado.

Reunir a un grupo de superestrellas definitivamente no asegura el éxito, pero tampoco el fracaso. Casos como el Real Madrid de los «galácticos 2.0» de Florentino Pérez luego de su regreso en 2009, los Golden State Warriors de Kevin Durant o la recordada formación de Ayrton Senna y Alain Prost en la McLaren de los años 80 son prueba de ello. Solo queda ver y esperar de qué lado de la moneda se coloca este nuevo súper Liverpool de 2025.

Artículo elaborado para puntocero por Germán Mondino.