Que ganen los que Sepang

El Gran Premio de Bahréin en Malasia tuvo como protagonistas a los grandes campeones de la categoría: Max Verstappen volvió a la victoria, Kimi Antonelli y Lewis Hamilton lo acompañaron.

Que un piloto sostenga que un circuito provoca que la habilidad de manejo tenga más influencia en relación a otras pistas en las que el auto importa más, y que esto suceda, casualmente, cuando este mismo piloto es el más rápido, parece pura palabrería, ¿verdad?

No obstante, en el circuito de Sepang en Malasia esto pareció ser verdad, pues los tres grandes campeones que hoy tiene la categoría (Lewis Hamilton, Fernando Alonso y Max Verstappen) tuvieron desempeños espectaculares, totalmente superiores al resto.

Luego de varias carreras «insípidas», en las que salieron a relucir los peores aspectos de la máxima categoría del automovilismo moderno, solo hubo que volver a un circuito clásico, uno de esos que fueron abandonados en lugar de callejeros soporíferos, en los que hay espacio para pasar, uno donde la batería no influye para que la Fórmula Uno vuelva a dar un increíble espectáculo. Por primera vez en la temporada, se vieron estrategias distintas de múltiples paradas, incidentes varios, adelantamientos de grandes maniobras con trazadas cambiantes y pelea en todos los puestos.

La largada se vio atrasada más de una hora de lo que originalmente se planeaba. La lluvia intensa no cedía y la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) prioriza la seguridad de los pilotos. Sin embargo, luego de varias idas y vueltas, la carrera comenzó con una pista mojada, pero sin chubascos. La discordia estratégica comenzó incluso antes del comienzo: varios equipos optaron por los neumáticos slick en una pista que aún estaba completamente empapada, y otros eligieron intermedios. Esta última decisión fue la correcta, los equipos que arriesgaron, como Alpine y Ferrari, se vieron perjudicados.

Verstappen, que había hecho la pole, traccionó mal y fue superado por los Mercedes de Antonelli y George Russell, que tuvo una excelente largada y que le valió ponerse 2° cuando salió en el 7° lugar. Lewis Hamilton fue víctima de sus cubiertas y de la primera fila cayó a la última. Liam Lawson se le atrevió al subcampeón del mundo y, desde temprano, vimos la primera gran batalla del día, en la que Max pudo mantener la posición. Lando Norris tuvo una pésima salida.

El pelotón tardó en estabilizarse: los tres de adelante se escaparon del resto. En el medio, lucha encarnizada. Alejados, los que largaron con slicks. El «León» no empezó a imprimir su ritmo demoledor y, en la vuelta seis, adelantó al inglés de Mercedes para obtener el segundo lugar, pero no fue suficiente. Cuando estaba por desafiar al líder del campeonato, la carrera se vio detenida por un auto de seguridad: fue Valteri Bottas, la primera víctima del clima.

Con la grilla apretadísima y con las estrategias unificadas, se profundizaron las luchas encarnizadas que sucedieron en simultáneo. Así, con una maniobra inigualable por afuera, Verstappen dejó atrás a Kimi Antonelli, que nunca más lo pudo volver a superar. Además, quizás por primera vez en el año, Rusell fue oportuno y aprovechó la mala salida del italiano en la segunda curva para arrebatarle la posición.

Mientras todos nos enfocamos en el desorden de los líderes, el siete veces campeón del mundo, que había llegado a estar 15°, recortaba puestos con una facilidad y eficiencia propias solamente de alguien de su calibre. El británico apareció de repente en el sexto lugar antes de la mitad del certamen y se vio limitado recién el 5°, detrás de un muy peleador Isack Hadjar. Con la misma facilidad, Antonelli superó a su compañero en la vuelta 21.

La carrera transcurrió con un sinfín de peleas en el midfield. El foco estaba en la batalla por el 4° lugar, un pequeño cuadrante mostraba una onboard que solo los fanáticos españoles debían estar observando: Fernando Alonso, a bordo del Aston Martin que a inicios de temporada le daba descargas eléctricas, realizaba un precioso lazo, maniobra que no se ve hace añares, y fue sobre Arvid Lindblad para entrar en la zona de puntos.

Llegado el giro 46, Alex Albon se estrelló, desencadenó una muy lenta secuencia de Virtual Safety Car (VSC) y luego Safety Car (SC). Durante la formación del auto de seguridad, el campeón del mundo, que se encontraba octavo, cometió un error imperdonable: no midió bien el punto de frenada en la primera curva y casi se estrelló contra los autos de adelante. Para su fortuna, llegó a esquivar los obstáculos y se fue a la leca, para perder varias posiciones. Una equivocación que un circuito como Bakú hubiera costado su DNF y el de varios otros pilotos. Al mismo tiempo, el auto de George Russell dejó de funcionar y provocó una detención en medio de la recta.

Con solo 3 vueltas por correr, se relanzó la carrera. Verstappen se alejó de Kimi, y el italiano de Hadjar, pero Hamilton se abalanzó sobre el piloto de Red Bull y, con una gran maniobra, lo adelantó y se metió en el podio.

Max volvió a ganar tras una larga espera, Kimi casi sentencia el campeonato y Lewis dio una gran remontada. La F1 deberá mantener la buena racha en Singapur el 11 de octubre.

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