Caminando por una pintoresca callecita de las Azores, en medio de un viaje cargado de rispideces, Lela y June (madre e hija, respectivamente) se cruzan con una peregrinación religiosa local. A medida que avanzan, Lela (interpretada por una intensa pero sutil Amira Casar) le dice a su hija «no sé si estaban de luto o de celebración», a lo que June (en la piel de una natural y desenfadada Ayden Mayeri) le responde «tal vez un poco de los dos». «Honeyjoon», primer largometraje de la realizadora Lilian T. Mehrel, es exactamente esa combinación entre luto y celebración, que une a estas dos mujeres en el aniversario de la muerte del padre y esposo de la familia.
Lela y June son dos personas muy distintas que viven en puntas opuestas del país y, en circunstancias normales, se ven muy poco. Deciden hacer este viaje juntas para conmemorar a este hombre tan importante para ambas, presente en cada escena aunque nunca tenga nombre propio: es simplemente «papá». La elección del destino no es casual: las Azores, un archipiélago que constituye una región autónoma de Portugal, es un lugar paradisíaco que ese padre ahora ausente había visitado en su juventud y donde nunca llegaron a viajar como familia.
La película recorre los puntos de encuentro y desencuentro entre una mujer madura que reaprende a estar sola mientras vive profundamente preocupada por la actualidad de su país de origen (Lela es iraní y vive consumiendo noticias sobre el «Movimiento Mujer, Vida, Libertad»), y una joven que intenta enfocarse en el disfrute y la apreciación de la belleza (tanto natural como humana).
Los conflictos entre ellas son, por momentos, generacionales, pero también de personalidad, lo que deja al espectador en medio de un vínculo que -como toda relación de madre e hija- se encuentra siempre en construcción. La comedia se encuentra principalmente ahí, en esas formas distintas de habitar el mundo y relacionarse con un espacio ajeno, con el condimento de haber aprovechado una oferta de hospedaje para luna de miel que las fuerza a compartir más espacio del que quisieran.
Con un ritmo suave y mucha sensibilidad, Lilian T. Mehrel logra pasar de conversaciones duras y dolorosas a gags de todo tipo (incluidas flatulencias) sin que ninguna de las dos cosas quede fuera de lugar. Las Azores, por su parte, aparecen en muchas formas: como escenario natural tanto como a través de sus leyendas y personajes locales.
En este retrato de lo local, el film peca un poco de superficial, principalmente, en la construcción del personaje de João (interpretado por el actor portugués José Condessa), quien muchas veces termina sirviendo para poner en palabras el punto de vista de la película, sin profundizar demasiado en su desarrollo.
El film fue proyectado en el marco de la edición 2026 del FunCinema y su realizadora envió un mensaje para la audiencia, en el cual cuenta que su motivación para hacer películas es el amor por lo humano, por nuestra capacidad de sentir y por la capacidad del cine de compartir esos sentires.
Sin dudas, su película refleja ese espíritu: «Honeyjoon» habla de la celebración de la vida y el aprecio de los momentos de felicidad, contenida en un paisaje imponente.