Este domingo se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en Brasil, en la que el senador Flávio Bolsonaro y el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva tuvieron un empate técnico e irán a segunda vuelta el próximo 25 de octubre.
Con el escrutinio de 99,9% de las boletas electrónicas, una participación de 78,92% y una abstención de 21,08% de las y los ciudadanos a emitir el sufragio, el ultra derechista del Partido Liberal, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, se impuso por 47,03% (56.104.503 votos) ante el 45,16% (53.879.538) del líder del Partido de los Trabajadores. La estrecha diferencia representa casi 2,3 millones de personas.
Detrás, y muy lejos de ambos candidatos, se ubicaron Augusto Cury con 2,89% (3.448.569), Renan Santos 2,24%, Ronaldo Caiado 2,18% y Romeu Zema con 0,27%. Cabe mencionar que, en el balotaje, por las inclinaciones políticas podrían repartirse esos votos de manera que daría un balance equitativo. Así, será clave influir en el alto segmento de brasileñas y brasileños que no fueron a las urnas, de casi 33,4 millones de habitantes.
De esta manera, la carrera por la Presidencia ingresa en una etapa breve y crucial para captar el interés de un sector amplio de la sociedad. El domingo 25 de octubre se sabrá qué candidato lo capitalizó.

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