La historia de Sean Langtry

Si tenemos que encasillar al fútbol con un adjetivo calificativo, sin dudas, sería resiliencia. ¿Cuántas historias nos encontramos en redes sociales de jóvenes que sueñan con triunfar en Primera División? ¿Y de cuántas no nos habremos enterado antes del surgimiento de las redes sociales? Sin embargo, estas últimas fueron fundamentales para el desarrollo personal y el alcance de estos protagonistas.

El caso de Sean Langtry es uno de ellos. Un joven de 20 años que, tras quedarse libre de Almagro, decidió contar su historia. A través de Instagram muestra sus entrenamientos para ponerse al 100% físicamente. Juega como lateral izquierdo ofensivo, es zurdo y sus principales características son la velocidad, la gambeta, la resistencia y la visión de juego, como detalla en sus posteos.

Comenzó en el fútbol en 2021, en Colegiales, y luego le surgió la posibilidad de probarse en Argentinos Juniors, club en el cual estuvo dos años. Él enmarca este paso por el semillero como uno de los que más lo marcaron como persona, en el plano emocional tanto como en el profesional, y que despertó en él las ganas de ponerse manos a la obra para construir su futuro.

«Me armé un almanaque con 20 pruebas de distintos clubes de la Liga Profesional, Primera Nacional y Primera B Metropolitana. Siempre me destaqué por aspirar a lo más alto y es algo que no va a cambiar», redactó en uno de sus posteos. «Llegó el primer día de prueba y no había quedado, me quedaban 19 días más. Llegaba a mi casa cansado de la prueba y me iba al gimnasio a entrenar, para después aflojar elongando en casa y no estar tan cargado para el día siguiente. Así fue durante 18 pruebas más», expresó.

Tras esas pruebas, en las que parecía que nada reflejaba su esfuerzo, llegó la oportunidad de probarse en UAI Urquiza, un club de la B Metro que le quedaba a dos horas y media de viaje. «Pero el sueño de vivir de lo que amo puede más, siempre». Su compromiso lo llevó, incluso, a realizar dobles turnos de entrenamiento en la institución. De a poco, algunos de sus compañeros comenzaron a sumarse a esa rutina y compartieron jornadas de trabajo con el mismo objetivo, seguir creciendo y ganarse un lugar en el fútbol.

Más tarde volvió a Colegiales, donde tuvo que afrontar un nuevo desafío. El entrenador que había apostado por él dejó el club y se produjo un cambio en todo el cuerpo técnico. Si bien consiguió adaptarse a la nueva conducción, no tuvo los minutos que consideraba merecer y todas sus participaciones fueron desde el banco de suplentes, sin llegar a disputar un solo encuentro como titular. Sin embargo, esa experiencia le permitió fortalecerse mentalmente, mejorar su interpretación de las situaciones de juego y trabajar sobre la toma de decisiones.

Luego llegó su etapa en Almagro, a la que arribó con grandes expectativas y objetivos personales. Sin embargo, llegó quizá la peor noticia para un futbolista: una pubalgia terminó condicionando su paso por la institución y le impidió cumplir con lo que se había propuesto. Finalmente, pudo solucionar la lesión gracias a un contacto que le facilitó el propio entrenador del club, un gesto por el que se mostró más que agradecido.

Además de perjudicarlo a nivel físico, apareció en un momento en el que sentía que su carrera profesional podía dar un salto. Ese fue el declive que mentalmente lo indujo a mostrarse. Las ganas, el hambre y, sobre todo, la pasión son los motores que lo movilizan a seguir persiguiendo el sueño de firmar su primer contrato profesional.

Actualmente juega en Pilar City, entrena diariamente y espera que lo contacte algún representante o club de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). En todo este camino de autodescubrimiento, también emprende. Arma páginas personalizadas con entrenamientos, páginas web o currículums deportivos para poder ayudar a todos los que atraviesan la misma situación.

Sean intenta no solo mostrarse sino, también, ser un faro y una ayuda para los futbolistas que no tienen la oportunidad que quisieran. A pesar de los obstáculos y de las experiencias que no salieron como esperaba, él mira con agradecimiento su recorrido por cada una de las instituciones y se prepara para comenzar una nueva etapa, nuevamente atravesada por sacrificios, esfuerzo y la ilusión de alcanzar aquello por lo que tanto trabaja.

¿Cuántas personas desean triunfar y, en el medio del camino, se quedan? Cuando las cosas no salen como uno quisiera y todo se hace cuesta arriba, la motivación y la mente tienen que estar alineadas con el corazón.

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