Graça (Grace Passô) es una profesora de francés oriunda de Belo Horizonte, quien regresa a la casa de su padre enfermo para cuidarlo. Junto a ella está su pareja, Clara (Jhenny Beth). En el vecindario hay una atmósfera evangélica resplandeciente de conservadurismo cocinándose a fuego lento, lo que permite establecerle un tono a la historia, el cual es uno enrarecido. Las referencias a «El inquilino» son transparentes por tener la estructura de un personaje encerrado en un espacio con un grupo de personas que viven en el mismo y que, en apariencia, están confabulados para hacerle algún mal.
El contexto de un país con fuerte arraigo del evangelismo, como es Brasil, le aporta un rasgo de particularidad a una estructura modélica. El crisol de los vecinos incluye a un joven con características de mesías, Tomás (Pedro Goifman), falsamente interesado en el programa de enseñanza de francés para la comunidad dictado por Graça, para acercarse a ella en búsqueda de esparcir su influencia religiosa, que ya afecta a casi todos en el barrio. Entre la preocupación por la salud de su padre y la avanzada de este personaje, la protagonista se debate dentro de un recinto del que no puede salir, no por un impedimento tangible, aunque sí por el peso de una culpa oculta.
Sin tener cualidades lineales del cine de terror, «A professora de francês» reúne una serie de interesantes momentos para pensar en un miedo mayor, que es el que se esconde a plena vista, a pesar de estar planteado bajo una fina capa de subtexto.
«A professora de francês» de Ricardo Alves Jr. es parte de la Competencia Internacional del 41° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y podrá verse el sábado 7 a las 19:30 horas en el Teatro Auditorium y el domingo 8 a las 16:50 horas en el Paseo Aldrey.