Crisis política y social en Bolivia: crece la tensión

En una nueva edición de Clínica Migrante, el espacio de Latidoamérica dedicado a analizar los principales desafíos que atraviesan las comunidades migrantes y los pueblos de la región, entrevistamos al periodista y analista político boliviano Oscar Silva, quien brindó un panorama sobre la profunda crisis social y política que atraviesa Bolivia.

Durante la conversación, también se abordó la convocatoria de la diáspora boliviana en Argentina a una movilización en defensa del pueblo boliviano y del Estado Plurinacional.

La entrevista se realizó en un contexto de creciente preocupación por la situación que vive Bolivia, donde distintos sectores sociales mantienen medidas de protesta y bloqueos que, según explicó Silva, ya llevan más de un mes generando dificultades en diversas regiones del país.

Más de un mes de bloqueos e incertidumbre

Desde la ciudad de La Paz, Oscar Silva describió un escenario marcado por la falta de alimentos, combustibles y transporte, además de una fuerte incertidumbre respecto a la respuesta gubernamental. «La situación en Bolivia es complicada. Ya se tienen treinta y cuatro o treinta y cinco días prácticamente del cerco a la ciudad de La Paz. Hay falta de alimentos, falta de carburantes, falta de transporte, pero fundamentalmente una incertidumbre total porque no hay hasta ahora un pronunciamiento claro del gobierno acerca de cómo se va a encarar la solución de este tema», señaló.

Según el periodista, aunque las autoridades hablan de diálogo y conversaciones, hasta el momento no existen señales concretas que permitan prever una resolución del conflicto mediante acuerdos.

En ese marco, alertó sobre la presentación de un proyecto de ley destinado a regular el estado de excepción, iniciativa que se encontraba siendo debatida en el Senado boliviano al momento de la entrevista.

Preocupación por posibles medidas represivas

Silva explicó que, días antes, la Asamblea Legislativa había derogado la normativa que regulaba los estados de excepción, al considerar que limitaba la actuación de las fuerzas policiales y militares.

Ahora, indicó, el nuevo proyecto podría abrir la puerta a la implementación de un estado de sitio con mayores facultades para las fuerzas de seguridad. «Es muy probable que se apruebe y que se cuente con una ley que regule el estado de excepción. Se teme que ese sea el camino para poner fin a esta situación», advirtió.

La preocupación también se vincula con denuncias de fallecimientos ocurridos durante operativos de desbloqueo.

Durante la entrevista, se le consultó sobre versiones que circulan entre organizaciones bolivianas acerca de asesinatos de autoridades originarias y manifestantes.

Silva respondió que existen reportes sobre personas fallecidas tanto durante los operativos de las fuerzas de seguridad como en los propios puntos de bloqueo, aunque aclaró que todavía no existe información oficial definitiva. «Se hablan de cuatro o cinco personas que habrían fallecido en estos operativos de desbloqueo de las fuerzas policiales. Igualmente se habla de otras personas fallecidas en los puntos de bloqueo por diferentes motivos», explicó.

Temor a enfrentamientos entre civiles

Uno de los aspectos que más preocupación genera, según el analista, es la posibilidad de que el conflicto derive en enfrentamientos directos entre distintos sectores de la población. Silva cuestionó un mensaje difundido por el presidente Rodrigo Paz en redes sociales, donde convocaba a la ciudadanía a sumarse a las fuerzas policiales y militares para desbloquear la ciudad de La Paz. «Ese es un llamado abierto a un enfrentamiento entre civiles y eso sí es un tema que no deja de preocupar», afirmó.

Posteriormente, según relató, el Gobierno retiró el video y atribuyó el mensaje a una equivocación, aunque para entonces ya se había viralizado. Para el periodista, el principal riesgo es que el conflicto deje de ser una confrontación entre organizaciones sociales y gobierno para convertirse en una disputa entre distintos sectores de la sociedad boliviana. «Nunca se ha llegado en Bolivia, pese a las enormes conmociones políticas que ha tenido, a un enfrentamiento entre civiles. Hoy ese riesgo existe y podría traer consecuencias impensables».

Una protesta que trasciende las demandas sectoriales

Consultado sobre el trasfondo político de las movilizaciones, Silva sostuvo que el conflicto comenzó con reclamos sectoriales y sociales, pero adquirió una dimensión mucho mayor. Según explicó, distintos gobiernos y organismos internacionales expresaron respaldo a la administración de Rodrigo Paz, entre ellos mandatarios de varios países y funcionarios estadounidenses.

Sin embargo, rechazó la interpretación de que las protestas constituyan un intento de golpe de Estado. «No se trata de un Golpe de Estado como tratan de mostrarlo. Se trata de una demanda legítima de pedir la renuncia del Presidente», sostuvo.

De acuerdo con su análisis, buena parte del descontento surge porque sectores de la población consideran que el Gobierno incumplió promesas realizadas durante la campaña electoral. Entre los puntos mencionados se encuentran anuncios relacionados con privatizaciones, reformas agrarias y modificaciones en subsidios y precios de combustibles. «La gente siente que votó por un programa y que, una vez en el gobierno, se aplicó otro completamente diferente», expresó.

Una mirada regional sobre el conflicto

Durante la conversación, Silva vinculó la situación boliviana con procesos políticos que atraviesan distintos países de América Latina. Según señaló, lo que ocurre en Bolivia forma parte de una disputa geopolítica más amplia relacionada con el rumbo político y económico de la región. «Lo que pasa en Bolivia puede marcar la ruta de nuestros países vecinos», afirmó.

En ese sentido, mencionó situaciones políticas en Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y otros países latinoamericanos, interpretándolas como parte de una dinámica regional más amplia.

El rol de los medios de comunicación

Otro de los temas abordados fue el tratamiento informativo del conflicto. Silva cuestionó la cobertura realizada por algunos medios bolivianos y denunció un escenario de desinformación y manipulación informativa. «Estamos viviendo un clima total de desinformación. Los grandes medios amplifican cualquier acción del gobierno que pueda mostrar voluntad de diálogo e invisibilizan los planteamientos de los sectores populares», aseguró.

Según el periodista, esta situación dificulta que la población acceda a distintas versiones de los acontecimientos y comprenda la complejidad del conflicto.

El temor por la nueva ley de excepción

Silva se refirió nuevamente al proyecto legislativo que regula el estado de excepción, al que calificó como uno de los principales focos de preocupación. De acuerdo con su análisis, la iniciativa otorgaría protección legal a policías y militares durante operativos realizados bajo ese régimen excepcional. «Esta ley es terrible. Si se aprueba puede derivar en verdaderos hechos de violencia contra el pueblo movilizado», advirtió.

También señaló que la norma establecería que el propio Estado asuma la defensa de efectivos acusados de vulnerar derechos fundamentales durante la aplicación de esas medidas.

Movilización de la diáspora boliviana en Argentina

La entrevista se desarrolló en la antesala de una movilización convocada por organizaciones de la comunidad boliviana residente en Argentina. Según informó Latidoamérica, la concentración fue convocada para el 5 de junio a las 13:30 horas en el Obelisco porteño, desde donde se previó una marcha hacia la Embajada de Bolivia.

Durante el programa se recordó que, según datos citados por el ultimo censo, 338 mil personas nacidas en Bolivia residen en Argentina, una de las comunidades migrantes más numerosas del país.

Los organizadores de la movilización expresan su preocupación por los hechos de violencia registrados en Bolivia y reclaman, entre otros puntos, el fin de la represión y la militarización, justicia por las muertes denunciadas durante las protestas, la liberación de personas detenidas y la derogación de la Ley 1.720.

Una crisis abierta

Al ser consultado sobre las perspectivas a corto plazo, Silva evitó realizar pronósticos categóricos sobre el desenlace del conflicto.

No obstante, consideró que la situación continúa escalando y que las protestas, lejos de disminuir, se han extendido hacia distintas regiones del país. «Las acciones, en lugar de ir disminuyendo con el tiempo, han ido aumentando», señaló.

Para el analista, el principal interrogante sigue siendo si el gobierno optará por profundizar el diálogo o avanzar mediante herramientas excepcionales que podrían incrementar la conflictividad.

Mientras tanto, organizaciones sociales, comunidades indígenas y sectores de la diáspora boliviana continúan movilizados tanto dentro como fuera del país, en medio de una crisis que mantiene en vilo a gran parte de la sociedad boliviana.