El futbolista Diogo Jota y su hermano André Silva perdieron la vida en un accidente automovilístico.
El pasado jueves 3 de julio nos despertamos con la triste noticia del fallecimiento de Diogo Jota, deportista luso de 28 años que jugaba en Liverpool, y de su hermano menor, André Silva, de 25 años de edad. Diogo, quien venía de ganar la UEFA Nations League con su selección, debía volver a Inglaterra para comenzar la pretemporada con su equipo. Esta noticia tomó por sorpresa al mundo del futbol y públicos en general.
El siniestro ocurrió aproximadamente a las 12:30 am en una carretera de Zamora (noroeste de España) donde, según reportes policiales, se reventó una goma, lo que provocó que el auto se saliera del camino y posteriormente se incendie por completo. Según las autoridades, se desconoce cuál de los hermanos manejaba el vehículo. La catástrofe nos pega más fuerte al enterarnos la razón de ese viaje: debido a problemas pulmonares, su médico le recomendó no viajar en avión para evitar problemas. La idea era conducir hasta el puerto de Santander y, una vez ahí, tomarse un ferry hasta Inglaterra.
Apenas once días atrás, Diogo se había casado con Rute Cardozo, mujer a la cual conoció con 15 años en el colegio. En 2014 se pusieron de novios y juntos lograron construir una hermosa familia con 3 hijos.
Los aficionados de Liverpool se movilizaron rápidamente y le hicieron un altar en la puerta del estadio, llenándolo de flores, camisetas y cartas. Además, le compusieron una canción para recordarlo y agradecerle todo lo que hizo por ellos. El jugador llegó a la institución en 2020 luego de que pagaran 45 millones de dólares a Wolverhampton, club con el cual ascendió a la Premier League y donde «se cansó» de hacer goles. Durante su estadía en Anfield, jugó 182 partidos y marcó 65 goles en cinco temporadas, contribuyendo a la conquista de la Premier en 2024/2025, una FA Cup, dos Copas de la Liga y una Community Shield. El club demostró nuevamente su grandeza retirando el dorsal número 20 de manera permanente, haciéndole así un homenaje eterno. Además, hizo honor a su característica frase «You’ll Never Walk Alone» («nunca caminarás solo»), ya que comunicó que cumplirá con los dos años restantes que le quedaban de contrato y cubrirá la totalidad de los gastos de la educación de sus tres niños.
El funeral se realizó en la Iglesia Matriz de Gondomar, en la periferia de Oporto, en el norte de Portugal, donde Diogo y André crecieron. Allí se reunieron familiares, amigos y también futbolistas de Liverpool y de la selección de Portugal para darles su último adiós.
El trágico suceso no lo solo le quitó al mundo un excelente jugador, también dejó a una mujer sin el amor de su vida, a tres niños sin su padre y a dos padres sin sus únicos dos hijos. Esta desgracia es un horrible recordatorio de que debemos valorar cada momento y disfrutarlo al máximo, ya que lamentablemente el mañana nunca es una garantía.
Artículo elaborado especialmente para puntocero por Joao Romano Magallanes.