Idiocracia: cinco siglos igual

Hace 20 años, la comedia «Idiocracy» del ecuatoriano Mike Judge tenía su estreno y la recepción no fue del todo satisfactoria: con un presupuesto cercano a los 2,5 millones de dólares, en su fin de semana de estreno apenas recaudó 125.000 dólares y la crítica la «destrozó».

La película volverá a las salas en la próxima edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), y servirá para resignificar este delirio futurista como una preocupante visión de la actualidad. «La mayor parte de la ciencia ficción de la época predecía un futuro más civilizado y más inteligente. Pero, a medida que pasaba el tiempo, las cosas parecían ir en la dirección opuesta», advierte el narrador al inicio del film.

La historia tiene como protagonista a Joe Bauers, el hombre más mediocre que el ejército norteamericano pudo conseguir para testear un proyecto secreto que implicaba hibernar dos humanos para despertarlos un año después. El joven, interpretado por Luke Wilson, es acompañado por Rita (Maya Rudolph) y ambos son olvidados por cinco siglos, hasta que un accidente los despierta en el año 2505.

La película comienza con la antes mencionada voz en off que relata que «la evolución humana se encontraba en un punto de inflexión. La selección natural, el proceso por el cual el más fuerte, el más inteligente, el más rápido se reproducía en mayor número que el resto, proceso que alguna vez había favorecido los rasgos más nobles del hombre, ahora comenzó a favorecer rasgos diferentes». Un documental estrenado este año en Netflix, «Louis Theroux: inside the Manosphere» da prueba de ello: no existe entre gran parte de los jóvenes, otro éxito que no sea el económico. No hay motivo para ser inteligente, solo vale acumular riquezas materiales y ostentar musculatura para atraer al sexo opuesto, por cierto, al que consideran inferior en todo sentido.

En este hipotético 2505 -tan lejano en el número, tan cercano en comportamientos-, la sociedad se volvió tan estúpida que Joe se convierte fácilmente en el más inteligente del mundo. Es acá donde yace la sátira de Judge (también creador de «Beavis & Butthead»): los avances tecnológicos facilitaron la vida a tal punto que no es necesario desarrollar ninguna habilidad; el entretenimiento es tan básico que no se requiere idea alguna; la película número uno en taquilla es «Ass», ganadora de 8 Premios Oscars y que muestra un culo durante 90 minutos, literalmente; y la lista podría continuar. «La evolución no premia necesariamente la inteligencia», revela la narración en «Idiocracy».

Con un presente en que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, agrede impunemente a su propia ciudadanía, juega sin vergüenza alguna a conquistar el mundo con bombardeos a civiles e insulta y menosprecia mandatarios sin el menor decoro, la gestión del ficticio presidente Camacho (Terry Crews) suena más a imitación que invención. Argentina no está exenta de la comparativa: Javier Milei desconoce casi todos los temas que aborda en público, escupe cifras y estadísticas falsas sin ruborizarse, se celebra sus propias estupideces y hasta bromeó en redes sociales para que Israel ataque con misiles la provincia de Buenos Aires. Todo sin escándalos. La mayor parte de la sociedad también está representada en «Idiocracy», aunque duela pensarlo. Hagámoslo mientras podamos.

Además de su proyección los días viernes 17, domingo 19, miércoles 22 y domingo 26 de abril, esta 27° edición del BAFICI tendrá una actividad especial en la que Fernanda Mugica, Pablo Conde, José Tripodero y Jorge Bernárdez junto a Juan Manuel Domínguez, debatirán «varias ideas sobre un clásico de la comedia contemporánea», si «Idiocracy» se convirtió en un documental. Este panel se realizará el viernes 24 de abril desde las 18 horas en el Teatro San Martín con entrada libre y gratuita.