A la Fórmula 1 no le importa ni la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA, la NBA y tampoco la UFC. En un domingo lleno de excelentes eventos deportivos, el GP de Barcelona se impuso para dar batalla. Lewis Hamiltón volvió a la victoria y Franco Colapinto volvió a sumar.
Los libres indicaron cómo sería la carrera
El extremo desgaste de los neumáticos en una pista que no se caracteriza por tener muchos adelantamientos, dejó en claro que sería una partida de ajedrez a 300 kilómetros por hora.
La incertidumbre estratégica empezó antes de la largada del domingo. Algunos equipos apostaron por el neumático medio, otros por el blando intentando aprovechar las primeras vueltas.
Se hicieron las 10, se apagaron los semáforos y arrancó el Gran Premio: George Russell contuvo sin problemas a Lewis Hamilton y se alejó rápidamente. Kimi Antonelli pudo sostener la tercera posición del ataque de Lando Norris. Más atrás, Franco Colapinto avanzó dos posiciones, aprovechando elegantemente la mala largada de Isack Hadjar. Arvid Lindblad y Nico Hulkenberg no fueron penalizados a pesar de haber recortando arbitrariamente la pista en la primera curva.
La batalla de estrategias se hizo presente apenas comenzada la carrera: 10 vueltas pasaron y los neumáticos blandos perdieron todo su rendimiento, Hamilton abrió el box en la vuelta 12, Russell, que calzaba medios, se protegió del undercut. El resto de equipos siguió una lógica similar.
A pesar del pobre desempeño en las sesiones de práctica y en la clasificación, Alpine fue muy competitivo en la carrera. Colapinto y Pierre Gasly se metieron rápidamente en la pelea por los puntos. En la vuelta 20, el equipo tomó la decisión de obligar al argentino a entregarle el puesto a su compañero, que estaba 11°, para que el francés, que no tenía mucho más ritmo, alcance el trencito por el p10 y p9 (integrado por Liam Lawson y el alemán de Audi). Más adelante, Hulk abandonó la competencia, dejando la pelea por los puntos entre los pilotos del equipo francés.
Genialidad y suerte
Todos los equipos de adelante decidieron ir a 2 paradas y Ferrari apostó por 3. Hamilton entró al garaje a poner medios, salió 7° y, con un ritmo demoledor, hizo un gran segundo stint. Además, joven y terco, Antonelli atacó ferozmente a Russell en la vuelta 33, no logró sobrepasar, pero el inglés del equipo italiano se les acercó muchísimo.
La decisión de Ferrari fue correcta y, luego de las paradas en boxes restantes, Hamilton tenía neumáticos mejores para atacar con todo a los Mercedes hasta el final. No obstante, una falla en la batería del Aston Martin de Fernando Alonso que provocó un Virtual Safety Car, le regalaron una oportunidad dorada al 7 veces campeón del mundo. Lewis estaba primero, empujando para realizar su tercera parada, el VSC le otorgó la posibilidad de entrar a boxes y mantener su posición en pista. Así, los Mercedes fueron los encargados de empujar y alcanzar al puntero.
De manera similar, el francés de Alpine se vio beneficiado por el incidente y le ganó la posición al argentino, que iba a superarlo luego de las paradas en pits.
Hamilton activó el infame hammertime y se esfumó, y los del equipo alemán no tuvieron nada que hacer. De esta forma, la carrera llegaba a su fin, el heptacampeón volvía a la victoria, Russell dejaba pasar otra oportunidad y Kimi minimizaba daños. Sin embargo, la diferencia de ritmo le permitió realizar un último intento de sobrepaso que, aunque excelente, le costó la carrera, pues un pequeño toque acabó con su domingo.
La audacia fue ayudada por la suerte: Hamilton volvió a ganar después de dos años. Russell se llevó 18 puntos de arriba, al igual que Norris, que sumó un podio con mucha tranquilidad. Colapinto consiguió un excelente octavo puesto a pesar de haber sido superado injustamente por su compañero. El 26 de junio, la máxima categoría del automovilismo visitará Austria: no nos importa el Mundial, este torneo está para cualquiera.