El 2 de noviembre de 2021 se cumplieron 11 años de Kaypi Rap, en los que lograron fomentar la cultura desde un concepto diferente y reconocido desde el arte el valor del trabajo cooperativo y autogestivo. «Creemos firmemente en el trabajo de autogestión e invitamos a unirse. ‘Escucha, únete y lucha’ no es solo un slogan, es lo que queremos hacer», dice Rubén Darío Gómez, la voz detrás de Kaypi Rap, un movimiento que palpita en Sucre Bolivia.

El centro cultural Los Masis que en quechua refiere amigos, es la casa del artista y desde allí trabaja con jóvenes, niños y adultos con los sikuris, tradición fundamental en su territorio. El joven rapero se dejó seducir por la radio y participó de programas y talleres. Luego caería en su nueva pasión, el hip-hop. La rebeldía pulula por sus venas y las palabras salen como semillas que brotan de la tierra. Desde entonces Kaypi, que en quechua significa aquí, nunca dejó de existir. Aquí hay rap o Kaypi Rap, no tiene espacio ni tiempo. Donde esté presente la voz de Kaypi habrá rap contestatario y social.

Hacia otro concepto de cultura

«El contexto en el que vivimos los bolivianos habla del contraste del concepto de cultura que tienen las autoridades del país y nosotros», expresa Kaypi Rap. Al igual que en otros países de Latinoamérica, cultura es un concepto bien limitado. «Folclore y fútbol, el favorito del gobierno de turno», afirma el artista.

En este contexto, los artistas se la ingenian para poder alcanzar sellos grandes mediante concursos de fondos culturales y convocatorias. Este es el caso de este artista que desde el cooperativismo, la gestión y el arte, logró crear un espacio de desarrollo musical para su comunidad. Rap Home Estudios en 2010 consolidó el trabajo y lucha de Rubén Darío Gómez, músico, compositor y productor independiente boliviano.

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