Muchas gracias, Zandvoort

Zandvoort es una de esas pistas que generan, entre los fanáticos de la Fórmula 1, debate y desacuerdo: su carácter de circuito europeo tradicional le merece un sinfín de adeptos tradicionalistas que, sin dudas, lo defenderán hasta morir. Por los mismos motivos, existe también un grupo de fanáticos que argumentan que la dificultad para adelantar y la poca acción que suele darse en el asfalto son razones suficientes para que no forme parte del calendario.

Independientemente de lo que cada uno opine al respecto, se trata de un circuito con mucha historia, y que cuenta con los más lindos adelantamientos gracias a sus curvas peraltadas que, por desgracia, no veremos más en la máxima categoría por un tiempo. Países Bajos se queda sin Gran Premio de F1, mientras la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) sigue favoreciendo tramos callejeros insípidos en territorios que no tienen historia en el deporte, pero sí muchísimo dinero. De todas formas, el último GP en presencia de la Orange Army dio mucho de qué hablar.

Común Max

Luego de un aburridísimo sprint y una qualy en la que Lando Norris sorprendió al obtener el primer lugar, se largó el evento principal del domingo. La Fórmula Uno es caprichosa y tiene un antojo favorito, hacer sufrir a los locales: le pasaba a Carlos Reutemann en Argentina, Ayrton Senna en Brasil y le sucedió a Max Verstappen en suelo neerlandés.

El piloto de Red Bull largó en el séptimo lugar, seguramente decepcionado por el rendimiento del auto. Debió defenderse de su compañero, Liam Lawson, quien intentó aprovechar al máximo su pasantía en el equipo (reemplazando a Isack Hadjar).

Verstappen llegó a la última curva de la primera vuelta con un poco más de aire limpio. La peraltada de más de 30 grados fue el lugar donde cometió un error fatal: sobreestimó el agarre al borde de la pista, perdió el control y se estrelló contra el muro, generó caos, una bandera roja y su propio abandono. Los neerlandeses deberán mirar el Mundial de Hockey sobre césped para limpiar el paladar.

«Les falta un poco de criterio»

Franco Colapinto fue penalizado injustamente. El piloto argentino tenía un gran fin de semana, que seguía agrandándose luego de la excelente largada que le valió dos posiciones y la lucha por una tercera para colocarse 11° en la primera vuelta.

No obstante, la hecatombe de Verstappen lo encontró lado a lado con Yuki Tsunoda, quien debió frenar para no llevarse puesto un neumático que invadía el circuito. Franco, en lugar de frenar y convertirse en un tapón peligrosísimo para el resto de pilotos, como pretendía la FIA, decidió seguir acelerando y esquivar el desastre. Este «adelantamiento en doble amarillas» le valió al 43 una drive-through penalty, es decir, una de las penalizaciones más severas de la categoría.

Luego del incidente, hubo media hora de carrera parada. ¿Por qué la FIA y Alpine no se comunicaron para que el piloto devolviera la posición y así se salve de ser castigado? Convengamos que la sanción y su severidad corresponden a lo, supuestamente, peligroso de la maniobra del argentino. ¿Realmente no existe criterio reglamentario que entienda que lo más lógico en esa situación era acelerar en lugar de frenar?

Colapinto vuelve a ser perjudicado por el organismo rector que, además, tiene el tupé de sacarle dos puntos en la súper licencia. Así, se dio otro capítulo de la pésima gestión de Ben Sulayem, que demuestra que tiene ganas de devolver la categoría al estado catatónico en el que se encontraba antes del 2020.

La chapa de campeón

Adelante, sin embargo, la carrera siguió. En la relargada, Kimi Antonelli se puso primero para vencer a Lando Norris con una muy buena reacción. Más atrás, Oscar Piastri se metió al podio con una espectacular maniobra, al igual que casi todas las que se realizan en este circuito.

La estrategia solidificó dos grupos de pelea algo inestables: el liderazgo sería disputado por el campeón vigente y el puntero del campeonato. En el medio, Lewis Hamilton no podía ser descartado y, por el podio, luchaban George Russel, Oscar Piastri y Charles Leclerc.

El australiano se bajó de la pelea al ser perjudicado por una pésima estrategia de McLaren. Su carrera quedó definida luego de ser adelantado por el monegasco de Ferrari con un lazo, o tijera, de manual (maniobra en la que el piloto que dobla por fuera frena por demás para cambiar la trayectoria y salir con más velocidad).

Eventualmente, las decisiones estratégicas encontraron a Hamilton, Kimi y Norris en pista. Un intento fallido de adelantamiento del italiano sobre el heptacampeón fue la oportunidad perfecta para que el defensor del título lo pasara por fuera de la primera curva. Un poco después, Lando se puso primero con facilidad. El británico fue imbatible y cruzó la meta ganando con muchísima diferencia, para la tristeza de muchos, sacó «chapa de campeón». El piloto de McLaren pasa a ser el único en vencer más de una carrera esta temporada por fuera del equipo Mercedes.

De las Papaya Rules a los Mercedes Fools

¿Sigue George Russell en la lucha por el campeonato? El piloto británico viene de una racha de resultados mediocres en relación a los de su compañero y este domingo fue protagonista de una exhibición de frialdad.

Kimi debió detenerse para cambiar sus neumáticos y, al salir del box, se encontró con su rival y compañero en el segundo lugar, a quien ya le sacaba casi un segundo por vuelta. Ante el eventual cruce con el italiano, el británico planteó el trabajo en equipo y la mantención de las posiciones ya que, según él, «Kimi no tiene chances de ganar».

El equipo desestimó su reclamo: a pesar de que se acercaba Hamilton, los pilotos de Mercedes están peleando el campeonato e, incluso, si no fuera así, Antonelli perdió la posición por una decisión del equipo. Por lo tanto, Russell no tenía un derecho superior sobre el lugar. Así todo, se le solicitó al 63 que se apartara del medio y este acató. A pesar de que su compañero incumplió las ordenes de equipo una infinidad de veces, y de estar peleando por la gloria máxima, George Russell se dejó pasar, un gesto que sintetiza lo que es su campaña por el campeonato. El británico terminó tercero por muy poco, un virtual safety car (VSC) lo favoreció y se salvó de ser adelantado por el compatriota heptacampeón.

De esta forma, pasó otro Gran Premio de esta temporada de Fórmula Uno que parece ya tener dueño. Los pilotos volverán a encontrarse el 6 de septiembre en el «Templo de la Velocidad», en Monza.

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