Cita con el chantaje

Christopher Landon es un nombre que trajo aire fresco al cine de terror abrazado con la comedia, con «Feliz día de tu muerte» (2017) encontró su norte al convertirse en un gran elaborador de premisas.

Allí combinaba la estructura del slasher con la de un personaje atrapado en un bucle temporal y su secuela tomó un rumbo inesperado, porque se apoyó en la complejidad de lo segundo y dejó relegado al terror. Después de este despunte tuvo un traspié al pasar por Netflix con «Tenemos un fantasma», una comedia de espectros deudora de «Muerto de miedo» de Peter Jackson.

Este año lo encuentra en un regreso por partida doble, primero como guionista de «Heart Eyes» -un slasher convencional- y ahora bajo la dirección de «Drop: Amenaza anónima», película escrita por Jillian Jacobs y Chris Roach, ambos sin demasiados créditos para destacar. Lo interesante es cómo Landon, en el mismo año, escribe un guion para otro director, pero al mismo tiempo dirige un proyecto escrito por otros colegas.

«Drop: Amenaza anónima» tiene el espíritu de las últimas películas de Landon, existe un cruce de mundos que progresan y dan un aire de novedad. Tenemos a una Violet (Meghann Fahy, lo peor de la película), una psicóloga viuda cuyo marido murió bajo extrañas y traumáticas circunstancias, tal misterio se desovilla lentamente a lo largo de la trama. Después de un tiempo decide lanzarse a tener una cita romántica, programada a través de una aplicación, por supuesto en ella hay dudas internas que revolotean. El encuentro es en un lujoso restaurante ubicado en el piso 38 de un edificio imponente de Chicago, espacio que juega un rol narrativo fundamental. Su cita se demora y en ese tiempo de espera no solo se acrecientan los nervios sino que, también, se dan pequeñas situaciones extrañas. La peor de ellas es la recepción de un «drop» en su teléfono celular, al principio parece ser solo un anzuelo tirado al azar, sin embargo, la alerta se enciende porque estos mensajes se convierten en amenazas a su persona.

Para Violet son dos momentos extraordinarios que se cruzan: la cita con un desconocido después de la pérdida traumática de su esposo y un acoso que escala hasta un chantaje. Que la noche siga según lo planeado es parte del plan siniestro impuesto por este anónimo que acecha a la protagonista, obligada a obedecer a cambio de que no maten a su pequeño hijo, quien se quedó en casa junto a su tía. Todos sus movimientos y diálogos son escuchados, por lo que la posibilidad de maniobrar para pedir ayuda es casi nula.

«Drop: Amenaza anónima» recorre la góndola de los thrillers en tiempo real de un personaje atrapado en una extorsión que le exige cometer un crimen o, al menos, colaborar significativamente en uno. Mucho se dijo de la filiación de esta película de Christopher Landon con «Vuelo nocturno» de Wes Craven, pero previa a esa película hay muchas otras que trabajaron esta premisa y de mejor manera como «Tiempo límite» de John Badham o «Colateral: Lugar y tiempo equivocado» de Michael Mann. Landon demuestra, una vez más, que posee un pulso firme para narrar sus grandes premisas y que poco miedo le tiene al ridículo de ciertas situaciones que bordean lo inverosímil.

«Drop: Amenaza anónima» estuvo dirigida por Christopher Landon y contó con las actuaciones de Meghann Fahy, Brandon Sklenar, Reed Diamond, Jeffery Self, Gabrielle Ryan y Violett Beane.