La artista cubana La Dame Blanche, radicada en París y reconocida por su potente fusión de hip hop, reggae, ritmos afrocubanos y una lírica cargada de mensajes sociales, regresa a Buenos Aires para presentarse el 12 de septiembre en Dumont 4.040, junto a Tilsa Llerena.
Su última visita al país fue en marzo de 2024 en La Tangente y Fiesta Sudá, cuando pasó por Latidoamérica. Allí dejó en claro lo que significa para ella estar cerca del público argentino: «Tenía muchos deseos de volver a venir a Argentina a tocar. Realmente estoy loca porque llegue ese día», confesó entonces, con la emoción de quien vive cada concierto como un reencuentro vital.
La cubana no solo despliega música: despliega verdad. Lo deja ver cuando habla de su vínculo con el escenario: «El escenario es un lugar que yo respeto mucho y que es mi psicólogo, es mi marido, mi marida, es mi todo. Y es cierto que sí lo lloro, lo lloro todo».
La Dame Blanche se mueve entre la fiesta y la denuncia, entre el tambor y la palabra con filo. Así fue también su colaboración con Villano Antillano, de la que recuerda: «Voy a dejar las tripas en esta canción porque es una colaboración que vale la pena. Nos conocimos después y fue como reencontrarnos: estoy segura de que en otra vida vivíamos en la misma casa».
Más allá de la música, su discurso está atravesado por la experiencia migrante y la necesidad de comunidad: «Cuando uno sale de su casa se siente muy melancólico. Y tener la posibilidad de viajar y encontrar migrantes como uno es como verte frente a frente a tu propia realidad. Te das cuenta que no eres la única, así que hay que seguir echando para adelante».
Actualmente, a la par que prepara su próximo disco, gira por el mundo y adelanta nuevos lanzamientos, reafirma su deseo de ampliar horizontes: «Un día voy a hacer un disco de reggae. Ese sí lo voy a preparar como el vestidito de niño: lo voy a coser, lo voy a planchar, todo».
Su regreso a Buenos Aires promete ser un ritual intenso, de esos que trascienden el show para transformarse en abrazo colectivo. Como ella misma dice: «La música hace milagros, realmente alivia el alma».
Prolífica. Insobornable ante la adversidad. Campesina colombiana de nacimiento y citadina por elección. En proceso de formación periodística y humana. Siempre apoyando las luchas justas. Partir de cero implica arriesgarse, decidir, seguir, avanzar y saber que se puede más.