Perú: el legado Fujimori

Este martes, Keiko Fujimori asumió en la presidencia de Perú, tras el interinato de José María Balcázar, con una primera orden de dar mayor poder a los militares en la lucha contra el narcotráfico y las bandas criminales. El país contabiliza 8 administraciones en solo una década.

La mandataria, primera mujer en el cargo, declaró el Estado de Emergencia y «las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control del orden interno» hasta «devolver esos territorios a los ciudadanos», lo que no establece un plazo concreto de vigencia para la decisión gubernamental.

Además, anunció una reforma del sistema carcelario y un aumento de 15% en el salario mínimo de 170 soles (de esta forma, se actualiza hasta los 382 dólares), a la vez que adelantó que pedirá al Parlamento que le otorgue facultades legislativas para combatir la inseguridad.

Asimismo, en consonancia con las derechas afines que gobiernan la región, aseguró que Perú está «marcado por el abandono» y recibe «un Estado debilitado por la improvisación». «Este mandato nos compromete a trabajar por el bienestar de todos los peruanos, sobre todo, de quienes durante demasiado tiempo se han mantenido al margen del desarrollo».

Finalmente, Keiko Fujimori -líder de Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori, condenado por la Justicia a 25 años de prisión- prometió duplicar el sistema de pensiones para adultos mayores en condiciones de vulnerabilidad y, durante su gestión, reducirá la pobreza infantil a la mitad, es decir, de 22% a 11%.

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