Portugal prohíbe las burkas

El presidente de Portugal, Antonio José Seguro, anunció que este miércoles promulga el decreto por el cual prohíbe cubrirse el rostro en la vía pública.

La iniciativa, que contó con el apoyo de los legisladores de ultra derecha en el Parlamento, tiene como objetivo «impedir que las mujeres anden con burka por las calles», según expresó en octubre pasado André Ventura, jefe del bloque del partido Chega, impulsor de la normativa, aunque luego decidió cambiar su argumento a «motivos de seguridad y orden público». En consonancia con esta nueva explicación que oculta xenofobia y racismo, Seguro explicó que se trata de un tema «de gran sensibilidad social y cultural, donde es de extrema dificultad definir fronteras y valorar de forma equilibrada los derechos y deberes».

Denominada comúnmente «ley de los burkas», «el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sustenta esta decisión», sostuvo el mandatario. La integración social, la no discriminación de género y la seguridad resultantes de esta decisión» es compartida por la entidad, porque el rostro «es central a la identidad y a la comunicación humana», afirmó.

Además, justificó que «admitir que las mujeres, y solo ellas, tengan que esconder todo el rostro implica una asimetría incompatible con los valores de paridad y dignidad igualitaria entre hombres y mujeres». Por ello, mostrar la cara «constituye una dimensión estructurante de la confianza social característico de la sociedad portuguesa», dijo el Presidente, al tiempo que sostuvo que «esta regla común es indispensable para la vida en una sociedad democrática, libre y plural. Es una regla de convivencia entre seres humanos con igual dignidad».

Finalmente, la normativa establece una multa de hasta 750 euros en caso de negligencia y 3.000 euros por dolo, cuando inicialmente el proyecto penaba con hasta 3 años de prisión solo por cubrirse el rostro en público. Solo están exentas las personas que profesen su religión o creencia en espacios cerrados de culto o bien por motivos sanitarios, deportivos o climáticos. «Quien odia nuestra cultura puede volver a su país», tuiteó Ventura tras la aprobación parlamentaria.

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