Como parte de la previa del partido entre Argentina y Suiza por los cuartos de final de la Copa Mundial de Fútbol, ponemos el foco en el cine del país rival.
Origen y Defensa nacional espiritual
En 1896, solo algunos meses después del «nacimiento del cine», llegaron a Suiza las primeras proyecciones, entre las que predominaban los noticieros y documentos de viajes, un rasgo generalizado para los inicios del cine en muchos países.
Recién en 1930 empezó a motorizarse una producción propia bajo dos singularidades: por un lado, cierta desconfianza en la viabilidad comercial para el mercado interno por la diversidad lingüística (Suiza tiene cuatro lenguas nacionales: el alemán, francés, italiano y el romanche). Y, por otra parte, este país que mantuvo su neutralidad durante las dos Guerras Mundiales desarrolló una política cultural interna llamada «Defensa nacional espiritual», que se dedicó a fortalecer y promover los «valores suizos» frente a la avanzada fascista y totalitaria que se desarrollaba en países vecinos.
Esta política cultural, que tiene símbolos universales como «Heidi», resultó en películas como «Fusilero Wipf» (1938), sobre un peluquero que es reclutado durante la Primera Guerra Mundial y hace un camino de madurez. «Landammann Stauffacher» (1941), filmada en plena Segunda Guerra Mundial, aborda directamente el dilema de un pequeño país frente a una gran potencia: ¿resistir u obedecer?; y «Gilberte de Courgenay» (1942), basada en la biografía real de una camarera suiza que se convirtió en un símbolo de este concepto por su labor durante ambas guerras en donde recibió soldados en el hotel de su familia, oficiando de traductora, reparando uniformes y dando conciertos de piano para entretener el espíritu de los mismos.
Un título emblemático es «Marie-Louise» (1944), que sigue a una niña francesa enviada a Suiza para recuperarse de los efectos de los bombardeos de guerra. Esta película ganó el Oscar al Mejor Guion Original y fue la primera en lengua extranjera en lograrlo.
Joven Cine Suizo
Poco antes de 1960, Suiza empezó a verse influenciada por el movimiento de la Nouvelle Vague francesa y por el Nuevo Cine Alemán. Este espíritu de renovación cultural significó romper con un cine costumbrista y afianzado sobre el sentimentalismo nacional y pasó a fortalecer la experimentación, la figura del autor y el realismo o los debates sociales.
Alain Tanner es un gran representante de este periodo, con películas como «Charles, vivo o muerto», en donde el propietario de una empresa relojera se muda con una joven pareja en un radical intento por cambiar su vida burguesa hacia la contracultura. Otros títulos importantes son «La salamandra» y «Jonás, que cumplirá los 25 años en el año 2000».
Otro director característico es Claude Goretta. Su película «La invitación» trata sobre un hombre que hereda una casa de campo e invita a sus compañeros de oficina a una reunión en donde progresivamente se van revelando cuestiones de cada uno.
Progresivamente, las temáticas de debate sobre problemas internos de Suiza empezaron a hacerse presentes en las temáticas de sus películas, dos ejemplos de esto son «Fuego en las alturas» (1985) de Fredi M. Murer, un drama sobre una familia campesina que vive aislada en medio de los Alpes suizos e incluye un incómodo conflicto por el interés sexual de un joven por su hermana. Y también la polémica «El bote está lleno» de Markus Imhoof, que expone y acusa que las políticas restrictivas de asilo hacia judíos durante la Segunda Guerra Mundial representaron una condena de muerte a miles de personas.
Romper con la idealización nacional
En la Suiza de habla alemana surgió una tendencia de documentales de fuerte crítica social. Esto se consolidó luego de 1970 con exponentes como «La ejecución del traidor a la patria Ernst S.» (1976), que explora una hipocresía entre la dureza contra un soldado de origen humilde que robó municiones y las vendió a agentes de la Alemania nazi en relación a la impunidad con la que empresarios se beneficiaron de hacer negocios y colaborar con el régimen.
«Dani, Michi, Renato & Max» (1987) trata sobre las muertes de cuatro jóvenes miembros del movimiento juvenil de Zurich a principios de los años 80, quienes fallecieron tras enfrentamientos e intervenciones de la policía. Este movimiento que recupera el documental es muy interesante, porque significó un momento bisagra para los jóvenes de Suiza que reclamaron por un centro cultural propio y por una política cultural que de lugar a las expresiones alternativas, teniendo en cuenta que se destinaban subvenciones astronómicas al Teatro de la Ópera.
Desde entonces, los exponentes suizos continúan construyendo un cine contemporáneo comprometido con causas sociales y desarmando la idealización de esa autopercepción que construyeron décadas atrás. Tienen una industria pequeña y se caracterizan por llevar adelante el Festival Internacional de Cine de Locarno, se trata del primer festival de cine europeo que se celebró después de la Segunda Guerra Mundial, hoy día un importante espacio para la cinefilia del mundo.
Estudié cine y actualmente crítica de artes. Especializada en guion. Ferviente amante y divulgadora del cine argentino. Empezar de cero es cada hoja en blanco lista para escribir nuevas historias.