¿Puede ocurrir un terremoto como los de Venezuela y Colombia?

Los terremotos que afectaron recientemente a Venezuela y Colombia generaron preguntas que preocupan a los argentinos, ¿podrían ocurrir sismos con esas magnitudes en nuestro país?

Argentina es un territorio sísmicamente activo que ya sufrió terremotos de gran intensidad y consecuencias devastadoras. Sin embargo, esto no significa que un terremoto con esas características vaya a ocurrir próximamente ni que todo el territorio nacional tenga el mismo nivel de riesgo.

Según el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), organismo encargado de realizar estudios e investigaciones sobre sismología e ingeniería sismorresistente en Argentina, la actividad sísmica se concentra principalmente en determinadas regiones del país. El organismo divide el territorio en cinco zonas según su peligrosidad sísmica, desde una muy reducida hasta una muy elevada.

La mayor peligrosidad se encuentra principalmente en el centro-oeste y noroeste argentino, especialmente en sectores de San Juan, Mendoza, La Rioja, Catamarca y Salta. Esto se debe a la dinámica tectónica de la región (la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana, un proceso conocido como subducción, que genera tensiones capaces de producir terremotos).

Argentina cuenta con antecedentes que muestran que los grandes terremotos no son algo ajeno a su historia. El 20 de marzo de 1861, un terremoto destruyó prácticamente la ciudad de Mendoza y dejó un número de víctimas equivalente a, aproximadamente, un tercio de la población de la época, según los registros históricos recopilados por el INPRES.

El 15 de enero de 1944, San Juan sufrió uno de los terremotos más destructivos de la historia argentina. El INPRES señala que el sismo destruyó la provincia de San Juan y Departamentos vecinos y provocó alrededor de 10.000 muertes, sobre una población aproximada de 90.000 habitantes.

Un terremoto de esas magnitudes podría repetirse, lo que la ciencia no puede determinar es exactamente cuándo ocurrirá. El conocimiento actual permite identificar zonas de mayor peligrosidad y estudiar la actividad sísmica, pero no predecir con precisión el día, la hora y el lugar exacto de un terremoto.

La peligrosidad sísmica está determinada y depende de la ubicación. Mientras determinadas regiones de San Juan y Mendoza presentan niveles elevados, Buenos Aires se encuentra en una zona de peligrosidad sísmica considerablemente menor.

Los terremotos recientes también muestran que la magnitud no es el único factor que determina el impacto. La profundidad del terremoto, la distancia respecto del epicentro, el tipo de suelo, la calidad de las construcciones y la cantidad de población expuesta pueden influir considerablemente en los daños.

Esto puede observarse en el terremoto de Colombia del 10 de agosto de 2026. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) informó que el sismo tuvo una magnitud de 7,4 en la escala Richter y una profundidad de aproximadamente 103 kilómetros. El caso permite comprender que dos terremotos con magnitudes similares pueden tener efectos diferentes dependiendo de sus características y del territorio afectado.

La verdadera pregunta es qué tan preparada está Argentina para enfrentar estos desastres naturales. La historia demuestra que el riesgo existe y que algunas regiones del país están mucho más expuestas que otras.

La prevención, la construcción segura y el conocimiento de las zonas de riesgo son fundamentales. Como señala el propio INPRES, su objetivo es estudiar la actividad sísmica y desarrollar herramientas de prevención para reducir el riesgo ante estos fenómenos.

No se puede saber cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto. Pero sí se puede conocer dónde existe mayor peligro y trabajar para que, cuando suceda, sus consecuencias sean menores.

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