Gaza y Líbano unidos por la crisis

¿Qué pasa en Medio Oriente? Realizar una nota describiendo, en un breve resumen, lo que pasa en dicha región hoy día es difícil y hasta no se llegaría a contar ni un cuarto de la totalidad lo que sucede y cómo las fichas se mueven de manera sigilosa. Pero, en este último tiempo, se mueven de manera muy rápida.

El sur del Líbano y Gaza son caras de una misma moneda, con situaciones críticas en cada lugar. A esto hay que sumarle la grave situación de Cisjordania que, día a día, se recrudece. Además, podríamos agregar a Siria, que amaga con «encenderse» una vez más, así como también la raíz del conflicto: Irán, pero ese capítulo irá aparte.

Hoy nos vamos a centrar en Gaza que, desde aquella mañana trágica del 7 de octubre en la que Hamas decidió realizar un acto de terrorismo, todo cambió. Gaza, en una lenta y leve reconstrucción, sigue bajo una de las situaciones humanitarias mas criticas del mundo: sus ciudadanos, más de 1 millón de personas, viven en estado calamitoso en tiendas de campaña y en las pocas estructuras que aún se mantienen de pie. Hamas y su política de terror nunca dejó de asediar a la misma población y, lo que parecía en un principio ser su final, no lo fue. Se reconstruyó entre ruinas y sigue armado, sí, sigue armado. En los últimos días, el panorama cambió y, desde aquella «tregua», su población siguió siendo objetivo de ataques por parte del ejército israelí, que se atribuye estar atacando objetivos de Hamas en Gaza… en lo que queda de Gaza.

El famoso Plan Marshall de Donald Trump no se inició o, por lo menos, no hubo avances a corto plazo de ver alguna mejoría. Drones y misiles de precisión siguen cayendo sobre Gaza buscando objetivos de Hamas, algunas naciones hicieron oír su voz y hubo quejas por la situación, pero nada de eso modificó los planes de Benjamin Netanyahu.

Imágenes de cuerpos sobre las calles, de mujeres ensangrentadas y niños intentando sobrevivir son las que invaden las redes. El Papa León XIV, en cada homilía de los domingos en el Vaticano, hizo su pedido de desescalada en Gaza y en el sur del Líbano, y tampoco su voz fue escuchada. La situación en Gaza es grave y seguirá así por mucho tiempo, a menos que realmente haya autoridades internacionales decididas a contrarrestar la sintonía de odio y mensajes perpetrados por políticos que piden asesinar a mas personas dentro del territorio.

En otro capitulo de violencia, saltamos de Gaza hacia el norte, donde la situación en el sur del Líbano es delicada. En los últimos meses, el gobierno libanés intentó, de varias maneras y con Estados Unidos como mediador, interceder para frenar la operación del ejército israelí en su avanzada y ocupación en la zona.

Israel llegó a ocupar hasta algunos sectores de ciudades claves como Naqoura, y la región de Nabattieh que, aún hoy, sigue con presencia del ejercito israelí. El gobierno libanés solicitó a Donald Trump que Israel abandone esas regiones y que devuelva la tranquilidad a las aldeas del sur. Luego de varias reuniones, llegaron a un frágil acuerdo de poner fin a la avanzada y los ataques sobre Beirut y sobre el sur del país pero, ¿qué pasó en las últimas semanas?

Medios libaneses mostraron ataques sobre territorio libanés que en los últimos días fue incrementándose con más violencia. Cada día que pasa siguen cayendo más misiles sobre el sur del Líbano. En algunas regiones, como en la zona costera de Nabattieh, se pueden visualizar banderas israelíes colocadas en postes sobre la carretera que recorre el mediterráneo sur en el Líbano.

Las últimas informaciones son que Israel presiona para continuar sus operaciones en el Líbano, zona de alto riesgo para la población civil, que se movilizó hacia el centro del país. Muchos volvieron, pero no encontraron nada en sus aldeas debido a las explosiones realizadas por el ejército sobre las ubicadas en el sur.

A medida que pasan los días, todo se vuelve incertidumbre y parece que las negociaciones se hubiesen estancado y que no hay avances sobre una retirada completa de Israel del «suelo de los cedros». El ejército libanés no tiene la suficiente fuerza para tomar el control del sur, que también tuvo bajas por distintos ataques israelíes.

Por su parte, Hezbollah parece debilitado y en modo de reconstrucción. Aquellos momentos de destrucción y la desaparición de su líder, Nasrrallah, fueron los más difíciles para la organización. En estos momentos, un estancamiento en el avance israelí o del ejército libanés para hacerse del sur, puede hacer que la organización chiita pro iraní pueda volver a crecer y continuar con su poder de ataque.

Los tiempos se vuelven vitales para que haya una rápida solución pacífica. Pero lo único que se acrecienta con el pasar del tiempo es la violencia, una desmedida y que puede volver a poner el ojo sobre Medio Oriente. En este momento, a pesar de haber un estado critico en Gaza, Cisjordania y el sur del Líbano, la situación aún no se desbordó, pero cualquier «chispa» puede volver a encender este conflicto que pende de un hilo… demasiado fino.

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