La sobrecarga laboral, la dificultad para acceder a empleos acordes con la formación profesional y la pérdida de las redes sociales pueden impactar en la salud mental de las personas migrantes. El psicólogo Marco Ánex analizó las señales de fatiga, la importancia de establecer límites y el papel de las redes de apoyo para atravesar las dificultades laborales en Argentina.
Cuando el trabajo empieza a afectar la salud mental
Para muchas personas adultas, el trabajo ocupa una parte importante de la vida cotidiana. Sin embargo, en un contexto en el que necesitan tener dos -o incluso tres- empleos para sostenerse, la relación con el trabajo puede convertirse en una fuente de agotamiento y malestar.
La cuestión adquiere características particulares entre la población migrante, que muchas veces llega a un país con la necesidad inmediata de conseguir ingresos, sostener a su familia o enviar remesas, mientras atraviesa simultáneamente un proceso de adaptación a una nueva sociedad.
Una de las primeras preguntas consiste en identificar qué lugar ocupa el trabajo: si permite algún grado de realización y satisfacción o si funciona exclusivamente como un recurso necesario para subsistir, señala Ánex.
También resulta importante considerar la denominada cultura del trabajo, entendida como el conjunto de reglas y prácticas que no siempre están explicitadas, pero que determinan cómo se entiende y se desarrolla la actividad laboral.
Estas pautas pueden variar considerablemente entre países. Mientras que en algunas sociedades quedarse varias horas después de la jornada puede interpretarse como compromiso, en otras puede ser considerado una señal de que existe un problema en la organización laboral.
Para las personas migrantes, comprender esas diferencias culturales puede ser parte del proceso de adaptación al mercado de trabajo del país de destino.
¿Cómo reconocer la fatiga laboral?
El cansancio extremo no siempre es identificado a tiempo. Algunas señales pueden aparecer en las relaciones laborales, cuando la persona deja de sentirse bien en su trabajo o comienza a experimentar conflictos frecuentes con compañeros, colegas o superiores.
También pueden aparecer manifestaciones físicas y sintomáticas como fatiga, dolores de cabeza o un aumento de las migrañas.
Otra señal puede presentarse en el desempeño cotidiano: olvidos de tareas o dificultades para recordar cuestiones que antes se resolvían con normalidad. Estos episodios pueden estar relacionados con la fatiga cognitiva y, desde una mirada psicoanalítica, también pueden ser interpretados como manifestaciones del malestar.
El clima laboral constituye otro elemento fundamental. Los conflictos forman parte de cualquier espacio humano y no es posible pensar en ámbitos laborales completamente libres de diferencias. Por eso, resulta importante que existan espacios donde los trabajadores puedan expresar sus malestares, elaborar conflictos y trabajar sobre problemas grupales, vinculares o derivados de malentendidos.
Home office: cuando la casa también se convierte en oficina
La expansión del trabajo remoto hizo que muchas personas desarrollaran su actividad laboral dentro de sus propios hogares. Esta modalidad puede ser sostenible para algunas personas, pero también puede generar dificultades cuando el espacio destinado al descanso y a la vida personal se transforma simultáneamente en lugar de trabajo.
Una estrategia posible es diferenciar, cuando las condiciones lo permiten, los ambientes destinados a trabajar y descansar. Si existe un espacio disponible, establecer un sector específico para trabajar puede ayudar a marcar una separación entre ambas actividades.
Cuando se trata de viviendas pequeñas o de un único ambiente, también es posible incorporar otras estrategias: realizar pausas, salir a tomar aire y establecer momentos de descanso. Las denominadas pausas activas pueden ayudar a interrumpir períodos prolongados de actividad.
Otro aspecto fundamental es aprender a establecer límites sobre la jornada laboral. La virtualidad puede generar una sensación de disponibilidad permanente y hacer que las demandas laborales continúen fuera del horario de trabajo.
El riesgo de vivir en función de la productividad
La dificultad para establecer límites puede ser todavía mayor en trabajos donde los ingresos dependen directamente del rendimiento o del cumplimiento de objetivos. Las actividades vinculadas con ventas, por ejemplo, pueden exigir un esfuerzo constante y colocar una parte importante de la responsabilidad sobre la persona que debe alcanzar determinadas metas.
Sin embargo, sostener indefinidamente niveles elevados de exigencia puede terminar afectando la salud. El desgaste físico y psíquico puede derivar en enfermedades o en la necesidad de una licencia laboral, lo que a su vez puede aumentar la angustia ante la posibilidad de perder ingresos.
Por eso, asumir el descanso como parte de la organización de la jornada aparece como una herramienta necesaria para evitar que el trabajo termine comprometiendo la posibilidad de continuar trabajando.
Migrantes calificados que trabajan en otros rubros
La situación laboral de las personas migrantes presenta una dificultad adicional: no siempre es posible insertarse en el país de destino en el mismo ámbito profesional en el que se desarrollaron los estudios y la experiencia previa.
Profesionales altamente calificados pueden terminar trabajando en otros sectores. Entre los ejemplos mencionados aparecen ingenieros o profesionales de áreas científicas que comienzan a trabajar en actividades como la venta de comida o el delivery.
Esta situación puede afectar la autoestima, especialmente cuando existe una distancia significativa entre la formación profesional de la persona y la actividad laboral que consigue desarrollar. La necesidad económica puede obligar a aceptar inicialmente un trabajo diferente, pero esto no necesariamente debería significar abandonar el proyecto profesional.
Una estrategia consiste en combinar cierta flexibilidad para acceder a un empleo inicial con la construcción paralela de un proyecto que permita acercarse progresivamente a una actividad en la que la persona pueda sentirse más realizada.
Trabajo, migración y redes sociales
Para quienes llegan a un país nuevo, conseguir empleo también implica comprender cómo funciona el mercado laboral y cuáles son los mecanismos de acceso.
En Argentina, particularmente en la Ciudad de Buenos Aires, las redes personales pueden tener un papel importante. La búsqueda de empleo mediante recomendaciones o contactos personales puede resultar más rápida que los procesos formales a través de páginas web, especialmente para determinadas actividades.
Esto genera una dificultad para las personas recién llegadas que todavía no cuentan con una red social construida.
Por eso, activar la inserción y la integración social puede convertirse en una herramienta fundamental para la población migrante.
Las redes no solamente pueden facilitar el acceso a oportunidades laborales. También pueden brindar información sobre cómo buscar empleo, cómo presentarse a una entrevista y cuáles son las prácticas habituales del mercado de trabajo argentino.
El currículum también cambia según el país
Las diferencias culturales pueden aparecer, incluso, en la manera de elaborar un currículum. Los formatos aceptados o valorados no son iguales en todos los países. Mientras que en algunos lugares un currículum extenso y detallado puede ser considerado positivo, en Argentina suele priorizarse un documento más breve. Conocer estas diferencias puede evitar que una persona migrante interprete como una falla personal aquello que en realidad responde a una diferencia cultural o a una práctica específica del mercado laboral.
La orientación laboral puede incluir precisamente estas herramientas: revisar el currículum, comprender las modalidades de búsqueda de empleo, prepararse para entrevistas y conocer las características del mercado local.
La salud mental también influye en las entrevistas laborales
Las entrevistas y las pruebas psicotécnicas pueden generar ansiedad, especialmente cuando existe una fuerte presión económica por conseguir trabajo.
La consulta con un profesional de la salud mental puede ayudar a trabajar la angustia, elaborar conflictos y llegar a una entrevista con mayores recursos para afrontar la situación.
También pueden resultar útiles otros profesionales y espacios de orientación vinculados con el trabajo, como trabajadores sociales o áreas denominadas «medios de vida».
El objetivo no es eliminar completamente la ansiedad -una entrevista laboral puede naturalmente producirla- sino poder mantenerla dentro de niveles que permitan utilizar los propios recursos y capacidades.
No todo depende de la persona: el contexto también importa
Uno de los puntos centrales para comprender la salud mental de las personas migrantes es evitar interpretar todas las dificultades como una responsabilidad individual.
Una persona puede sentirse culpable por no conseguir trabajo, por no poder ejercer su profesión o por no alcanzar determinados objetivos. Sin embargo, las condiciones económicas, sociales y culturales también forman parte de la situación. Reconocer que existe un contexto laboral difícil puede resultar reparador.
Compartir ese malestar con otras personas también permite evitar el aislamiento. Participar en grupos y escuchar experiencias similares puede ayudar a descubrir que determinadas dificultades no son exclusivamente individuales. Escuchar a otros permite, además, conocer estrategias y soluciones que otras personas encontraron frente a situaciones parecidas.
El acompañamiento psicológico como espacio de sostén
La atención psicológica puede constituir un espacio para elaborar la angustia asociada al desempleo, el trabajo, los conflictos laborales, el miedo a perder el empleo o la dificultad para poner límites frente a superiores.
El sufrimiento psicológico y el desgaste producido por un trabajo no necesariamente son reconocidos o compensados por el ámbito laboral. Por eso, resulta importante que la persona pueda preguntarse por su situación, revisar sus estrategias y analizar qué relación existe entre sus deseos y la actividad que desarrolla.
El deseo no implica que todo resulte sencillo. Puede funcionar como aquello que permite sostener las dificultades sin que el trabajo se convierta necesariamente en una fuente permanente de sufrimiento.
Atención gratuita para personas migrantes
Las personas migrantes que atraviesan situaciones de desempleo o vulnerabilidad pueden solicitar atención en el Servicio Jesuita a Migrantes, según la información proporcionada en este espacio.
El servicio mencionado es gratuito y presencial en la Ciudad de Buenos Aires. El número indicado para solicitar información o atención es 11 5028-6697.
Pedir ayuda en momentos de angustia o vulnerabilidad también forma parte del cuidado de la salud mental. Permitir que otras personas acompañen y sostengan durante una situación difícil puede ser un paso importante.
La salud mental de las personas migrantes no puede separarse de sus condiciones de vida, sus posibilidades de acceso al trabajo, sus redes sociales y las características del contexto en el que intentan construir una nueva etapa.
Cuidarse también implica reconocer los límites, aceptar la propia vulnerabilidad y comprender que descansar no significa ser menos productivo: puede ser una condición necesaria para poder continuar.
Prolífica. Insobornable ante la adversidad. Campesina colombiana de nacimiento y citadina por elección. En proceso de formación periodística y humana. Siempre apoyando las luchas justas. Partir de cero implica arriesgarse, decidir, seguir, avanzar y saber que se puede más.