En los últimos días, incluido el fin de semana, Javier Milei dio un discurso en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), recibió un premio de una comunidad israelí que el presidente financió con 1 millón de dólares, participó de un panel con empresarios y economistas y, finalmente, dio una nota televisiva con uno de los periodistas afines al Gobierno Nacional.
El común denominador en todos estos casos es la variedad de afirmaciones que Milei compartió, que destacan la separación del mandatario con la realidad argentina.
Por un lado, negó los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que acentúan la crisis económica en el país. El organismo publicó el jueves los datos de pobreza e indigencia del primer semestre de 2026 en Argentina, que mostró un aumento de 3,4% y 0,8% en relación a los últimos seis meses del año pasado. La respuesta a la información difundida fue que «es una foto vieja», porque «estamos en octubre» y analiza la primera mitad de año. «Están analizando cualquier cosa», criticó. «Se arman en función de la historia. Si una economía tiene muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal», justificó.
INDEC también publicó el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del mes de julio, que «registró una caída interanual de 1,4% en comparación con el mismo mes del año anterior. En términos desestacionalizados, el índice cayó 2,9% respecto del mes anterior, mientras que el componente tendencia-ciclo tuvo una variación positiva de 0,2%». Pese a las cifras negativas, Milei afirmó que en dos años el EMAE creció casi 10%: «El primer año 6,7% y en el segundo año lo hizo cerca del 4%».
Asimismo, aseguró que Argentina atraviesa niveles máximos de Producto Bruto Interno (PBI) per cápita, que en verdad fue en el primer semestre de 2011, lo cual difiere del análisis realizado por Fundar, que lo sitúa por debajo de los últimos 15 años. Además, declaró que no hay recesión sino que «existe una desaceleración del ritmo de expansión».
Además, luego de que JP Morgan bajara a casi la mitad la proyección de crecimiento de Argentina para el año (pasó de 2,7% a 1,5%), responsabilizó al gobernador bonaerense Axel Kicillof por la suba de los indicadores del Riesgo País por haber asistido a un desayuno en New York con el alcalde Zohran Mamdani. En cuanto al aumento de la tasa de desempleo, que actualmente se sitúa en 7,9%, Milei la definió como un «reacomodamiento de recursos», porque la gente decidió salir a buscar otros trabajos. «Si hay alguien que hizo algo por los pobres, ese fui yo», dijo en la entrevista televisiva este domingo.
Finalmente, inventó datos acerca de la expulsión de «terroristas» del país, que detalló en 10.000 el año pasado y 20.000 en lo que va de 2026 y, al consultarle por sus nacionalidades, no brindó información. La realidad indica que solamente 1.700 personas fueron deportadas por delitos y casi 40.000 extranjeros no cumplieron con los requisitos o completaron documentos para ingresar o permanecer en Argentina. Volvió a expresar que padeció 7 intentos de Golpes de Estado, de los que no existe fundamento alguno y, en consonancia con estos temas, contó que transformó la Quinta de Olivos en una «base militar» por motivos de seguridad, porque «tengo enemigos pesados en el mundo».
Así, Javier Milei concluyó con un adelanto sobre las elecciones presidenciales del año próximo: «El 70% no quiere volver a ese pasado». Será cuestión de ver si se trata de una expresión esperanzadora para el libertario o un nuevo dato erróneo, una característica constante de la gestión, a contramano de los hechos.

Soy comunicador visual y social. Hace más de 30 años descubrí la magia de la radio y, desde entonces, la disfruto como escribir, una stout o el fútbol. Profe de Análisis Crítico de los Medios, Marketing Digital, Medios Digitales y Gestión de Emprendimientos. Empezar de cero es volver a ponerle el máximo de energía y entusiasmo a cada proyecto o desafío.