«Estos ambientes tienen millones de años de estabilidad»

Este viernes en el Noticero, Andrea Bernardi conversó con Martín Brogger, licenciado y doctor en Biología e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

El lugar de desarrollo de Brogger es el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR) en Puerto Madryn, Chubut, donde se especializa en la biología de invertebrados marinos, especialmente en biodiversidad, taxonomía y equinodermos. También trabaja con nuevas tecnologías aplicadas al estudio de ambientes marinos. Además, participó y estuvo a cargo de la organización de la reconocida expedición Talud 4 el año pasado, y por la que ganaron el Martín Fierro de Oro.

Hace más de 25 años que Martín se desempeña en el área y detalló que en nuestro país se produjeron varias de esas expediciones, pero «nunca lo hicimos con tanta tecnología». «Esa fue la diferencia que marcó la expedición del año pasado, con una transmisión en vivo por YouTube. La gente podía seguirnos y teníamos la posibilidad de trabajar con un robot submarino que baja hasta 4.000 metros de profundidad y puede tomar muestras». «El ambiente en un cañón submarino, que es lo que estamos trabajando ahora, es independiente del resto del mundo y tiene su evolución particular, y estar espiando eso en vivo es tremendo para nosotros», relató el científico.

Asimismo, compartió: «Cuando trabajás a 1.000 metros de profundidad tenés más de 100 atmósferas y a 4.000 metros tenés 400 atmósferas, o sea, 400 veces el peso de la atmósfera que tenemos en nuestra cabeza».

Al respecto de la tecnología necesaria para llevar adelante la expedición, «este robot está, justamente, preparado para esas presiones y trabajar esa presión. Entonces, casi no tiene aire dentro, es todo líquido lo que tiene, es todo hidráulico. Lo que nos permite a nosotros es poder bajar esas profundidades y ver los organismos». Estos dependen «de una fuente de alimento que no tenés sol, porque no está, no hay plantas acá y son todos animales. Nada más». Brogger detalló que «cualquier cosa que pasa arriba de alimento, de fitoplanta o ballena que se muere, lo que sea, va cayendo y lo van comiendo en el camino un montón de cosas. Esa degradación parcial, eventualmente llega al fondo, y eso da el alimento. Ahí tiene la energía y, a partir de esa energía, es que se desarrollan los ambientes». Por cierto, expresó que «estos ambientes particulares tienen millones de años de estabilidad, porque son muy estables, no hay luz, hay frío y genera esta evolución particular de las especies. Entonces tienen cosas raras, son todos carnívoros, todos depredan sobre algo y no tienen casi aire en el cuerpo. Son todos hidráulicos».

«Vamos a pasar las 100 especies nuevas»

Por otra parte, el 1° de octubre se hicieron públicos los resultados del workshop internacional en el que se identificaron 57 nuevas especies.

Martín Brogger relató que «cuando terminó la expedición el año pasado parte del trabajo era estimar cuántas especies nuevas habíamos encontrado. A grueso, pensamos que en función de lo que íbamos juntando, dijimos unas 40 a 45 especies nuevas. A principio de año descubrimos tres especies nuevas y ya van 60. Y todavía nos falta estudiar otros grupos más. Claramente, vamos a pasar los 100 especies nuevas de acá de toda esa expedición, con lo cual para nosotros es un logro muy grande. Poder trabajar con 100 especies nuevas en una expedición es conocer la fauna de nuestro país, conocer nuestra fauna de voces profundas y poder darle nombre a estos animales que no conocíamos antes».

Finalmente, compartió que existen «como el nuestro de aguas profundas, hay grupos en el bosque que trabajan con los árboles, que trabajan con las aves, que trabajan con las vertebradas. Hay grupos con investigación en todo el país, en el CONICET, justamente, que hacen este tipo de cosas. Esa oportunidad que tuvimos nosotros de poder mostrar un poco lo que hacemos y explorar juntos con la gente, fue fantástico».

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