Amistosos: el cine de Bolivia, Burkina Faso y Benín

En los próximos días, la selección argentina de fútbol masculino disputará tres partidos amistosos en donde, además, se celebrará la despedida de Lionel Messi, a quien veremos por última vez jugar con la camiseta nacional. Para anticiparnos, proponemos conocer algunas características del cine de los tres países: Bolivia, Burkina Faso y Benín.

Los inicios coloniales

Los comienzos de los tres países están fuertemente marcados por la presencia colonial.

En Bolivia aparecen tempranamente los temas indígenas en algunas ficciones, ya en los años 20 con realizadores como Luis Castillo, Pedro Sambarino y José María Velasco Maidana. Este último fundó Urania Films y realizó películas como «La profecía del lago», censurada por tratarse de la historia entre un hombre aymara y un terrateniente español; y «Wara Wara», el único largometraje boliviano conocido que haya sobrevivido de la época del cine mudo.

Para Benín, el cine formaba parte de un sistema cultural colonial en el que Francia controlaba buena parte de los medios de producción y circulación de imágenes. El cine desarrolló inicialmente una cultura cinematográfica basada en la exhibición de películas extranjeras, cuya representación africana se produjo desde una mirada externa.

Una vez que obtuvo su independencia en 1960, comenzó a construir una imagen propia del país y de su historia. Entre los primeros realizadores apareció Pascal Abikanlou, quien comenzó realizando documentales durante la década de 1960. Entre sus primeros trabajos se encuentra el primer largometraje del cine beninés, «Bajo el signo del vudú». Uno de sus temas es la recuperación de la historia precolonial.

Burkina Faso también fue una colonia francesa y sus primeros momentos cinematográficos son similares a los de Benín y otros sitios de África, hasta que se independizó de Francia en 1960 y comenzó a desarrollarse una cultura cinematográfica propia. Entre sus hechos más importantes se encuentra la creación de la «Semana del Cine Africano», que luego se transformó en el Festival Panafricano de Cine y Televisión de Uagadugú.

El Estado profundizó la construcción de infraestructura y también se creó la INAFEC, una escuela regional de cine ubicada en Uagadugú, que formaba directores, técnicos, guionistas, montajistas y profesionales de producción. En 1977 se creó, además, una Dirección de Promoción Cinematográfica, dirigida inicialmente por Gaston Kaboré, que permitió al Estado proporcionar equipos y mecanismos de financiación para las películas.

El impacto de las primeras revoluciones

En Bolivia, durante 1952, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) tomó el poder y puso en marcha profundas transformaciones: reforma agraria, nacionalización de las minas y sufragio universal, y luego creó el Instituto Cinematográfico Boliviano (ICB), que fue el primer gran aparato estatal de producción cinematográfica del país.

El ICB tenía una función explícitamente política y cultural: producir noticiarios, documentales y materiales destinados a comunicar y consolidar el proyecto revolucionario. Se reforzaron elementos estéticos y narrativos como el documental, el registro etnográfico, paisajes rurales, comunidades indígenas, narración pedagógica, exaltación de la transformación social y construcción de una identidad nacional popular. El gran nombre de este periodo es el de Jorge Ruiz.

En 1972, en Benín se produjo un Golpe de Estado y, en 1974, el gobierno adoptó una orientación marxista-leninista, este régimen revolucionario nacionalizó las salas de cine y el Estado pasó a tener un papel mucho más fuerte en la exhibición cinematográfica.

Mientras tanto, en Burkina Faso y hacia 1983, Thomas Sankara llegó al poder mediante un Golpe de Estado y comenzó su propio proceso revolucionario. Conocido como el «Che Guevara africano», inmediatamente lanzó el programa de cambio social y económico más ambicioso jamás intentado en el continente africano, que incluía la nacionalización de todas las tierras y recursos minerales, reforma agraria, campañas de alfabetización, vacunación, construcción de ferrocarriles, prohibición de la mutilación genital femenina y profundizó los programas estatales ya existentes desde antes de su toma del poder. Este plan se extendió hasta su derrocamiento y asesinato en 1987.

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