A principios de año, la plataforma Polymarket tuvo ingresos por 450 millones de euros solo para apostar cuándo sería la fecha de inicio de la ofensiva de Estados Unidos sobre la República Islámica de Irán. Solo unas pocas cuentas se inclinaron por el 27 de febrero. Y se llevaron todo el botín.
Otro ejemplo es el que salió a la luz pocos días atrás, cuando el soldado norteamericano Gannon Ken van Dyke ganó 400.000 dólares en una apuesta sobre una intervención en Venezuela, que luego se comprobó que él mismo planificó y ejecutó.
Un reciente estudio confirmó estas sospechas: solo unos pocos usuarios ganan y casi el 71% pierde dinero. El mismo informe revela que solamente 0,1% es el que más obtiene dividendos y alcanza el 58,5% de todas las ganancias (The Wall Street Journal afirma que el porcentaje es más amplio y llega a 67%), el 1% concentra el 84,1% y el 25% gana 99,6%.
Al respecto de «esta concentración extrema», la misma «sugiere que una fracción diminuta de operadores altamente cualificados o bien informados extrae casi todo el excedente del mercado, a costa de un grupo mucho más amplio de participantes que registran pérdidas», afirman los analistas. En consonancia, Bloomberg el año pasado publicó que 823 usuarios recibieron más de 100.000 dólares, de los casi 2 millones de cuentas existentes en la plataforma Polymarket. «La rentabilidad en los mercados de predicción está estrechamente vinculada a la capacidad de identificar y operar sobre errores de precio, con operadores expertos que extraen ganancias de la mayoría, que compra de forma sistemática contratos sobrevalorados», explicaron los expertos de cuatro universidades canadienses y una francesa, responsables del informe.
Asimismo, en cuanto a las operaciones diarias, uno de estos usuarios con información privilegiada realiza 89 transacciones, mientras que un usuario promedio solo 2,2. Cabe destacar que pruebas con bots demostraron que no resultan en mejores predicciones y «cada dólar ganado es, aproximadamente, un dólar perdido por otro participante. Los miles de millones en volumen de negociación en Polymarket no representan creación de riqueza, sino redistribución de riqueza», advirtieron.
Por otra parte, sobre la creciente adicción a los juegos de azar en nuestro país, consultamos a Débora Blanca, psicóloga especializada en ludopatía y tecno adicciones. Además de haber publicado 5 libros, es directora de Lazos en Juego y presentó trabajos en Argentina, Uruguay, Italia, España y Polonia. «Todo el tiempo, las industrias, el mercado y las tecnologías nos van ganando, o sea, tienen por supuesto un ritmo que no es humano», comenzó. «Me parece que estamos cansados porque hacemos mucho esfuerzo por ir naturalizando determinado estilo de vida, especialmente, quienes conocimos otra vida. La vida antes de internet, la vida sin los celulares, la vida a otra velocidad».
«Ahora lo que se nos agregó a los especialistas, que no somos tantos en el país, es la ludopatía digital. Es decir, el juego online, las apuestas en línea que en nuestro país se legalizaron en 2020 y que fueron un estallido especialmente en los varones, menores de edad o muy jóvenes en sitios ilegales, por supuesto, porque los pibes apuestan en sitios ilegales. Además, hubo un estallido luego de la Copa Mundial 2022. Esto también es interesante, porque se viene el Mundial de fútbol», advirtió la especialista. «Después del Mundial 2022 empezaron a aparecer una enorme cantidad de consultas. Ahora se puede apostar a cualquier cosa, ya ni siquiera es a la ruleta, a las apuestas deportivas, la máquina tragamonedas. Es apostar a cualquier cosa».
Por ejemplo, en Argentina «había un proyecto de ley de prevención de ludopatía. En 2024 obtuvo media sanción, estábamos todos muy entusiasmados, pero resulta que el año pasado durante todo 2025 no la trataron, siendo una pandemia la ludopatía digital en nuestro país. O sea, la cantidad de pacientes y de pibes que están necesitando tratamiento y de familias que están perdiendo todo es algo que yo nunca vi… y hace 23 años que trabajo en esto», alertó.
¿Qué está pasando en el mundo?
Débora Blanca se hizo esa pregunta y compartió su análisis. «Me parece que nos toca pensar. Que está pasando que se necesita algo del orden de la predicción, de prever el futuro, a ver quién gana, apostar dinero o que nos digan qué va a pasar. En principio, me parece que como está en cuestión el paradigma del trabajo desde hace ya unos años, o sea, ¿qué es trabajar hoy? ¿Cómo se gana dinero hoy? ¿Se gana trabajando? ¿Alcanza la plata en nuestro país, en particular, pero luego en el mundo? ¿Cómo quieren ganar plata los chicos?», interpeló. «¿Por qué tantos pibes se meten en el mundo de las inversiones, el trading, las apuestas, y las chicas con OnlyFans. Se está armando un mundo donde hay que ganar mucha plata en muy poco tiempo. Y muchas veces lo que dicen es para dejar de trabajar a los 40 años. Ni siquiera empezaron a a trabajar, todavía no entraron al mercado del trabajo y ya quieren salir. Es decir, ¿qué idea tienen de lo que es trabajar? Como si fuera algo desagradable», compartió la psicóloga y autora.
Asimismo, «¿de dónde viene esta cosa de ganar guita rápido y fácil para poder retirarse también rápido? En este punto, las apuestas entraron en este circuito y se apuesta cualquier cosa. En la ludopatía, no es solo la idea de ganar guita sino, también, las sensaciones que produce el ganar. Porque cuando uno gana algo que no vino con esfuerzo, vino por azar. Y ganaste. Justamente, muchos de los sitios estos de apuestas lo que hacen es esa falsa ilusión de que ganan todos».
Finalmente, Blanca afirma que «es muy difícil salir. Entonces, hay que divulgarlo, y esto está muy emparentado seguramente a las estafas, a un mundo que, lamentablemente, se va volviendo muy habitual y tiene que ver con ser estafado». «Los Estados vienen corriéndose hacia un costadito y, cuando hay un vacío del Estado, el peligro es quién llena ese vacío», concluyó.

Soy comunicador visual y social. Hace más de 30 años descubrí la magia de la radio y, desde entonces, la disfruto como escribir, una stout o el fútbol. Profe de Análisis Crítico de los Medios, Marketing Digital, Medios Digitales y Gestión de Emprendimientos. Empezar de cero es volver a ponerle el máximo de energía y entusiasmo a cada proyecto o desafío.