angelesEl crimen de la joven Ángeles Rawson, tras un nuevo giro en la causa, se convirtió en un misterio que conmociona a gran parte de la sociedad. Este vuelco centra la atención en su entorno más cercano y el portero es, hasta ahora, el único imputado.
La experiencia marca que, salvando los casos en que el crimen consigue un encubrimiento de aparato (ya sea policial, judicial, mediático o una combinación de ellos), es difícil sostener el ocultamiento de un homicidio. Por un lado “salta la hilacha”, solo hay que ver “la punta del iceberg”. Es cuestión de tiempo, siempre y cuando no se produzcan vicios durante el transcurso de la investigación.
Mientras la policía recolecta pruebas y los forenses realizan pericias técnicas definitivas, la fiscal Paula Asaro sigue las pistas firmes de la pesquisa para tomar una determinación. En estos días se conocerán los resultados de los análisis del material recogido en los últimos allanamientos del viernes en el sótano del edificio y el auto del portero, y los estudios definitivos sobre el cadáver de la víctima.

Foto: Télam
Fiscalía. Foto: Télam
Según un avezado cronista de Policiales de TV, las investigaciones judiciales tienen varios caminos, y la elección de uno u otro depende de cuál es la pista que se establece como punto de partida de todo análisis. Puede ser una apreciación superficial-emocional que permita armar una hipótesis previa o un elemento de fondo (prueba) que guíe la formulación de una tesis sobre el crimen. La justicia está optando, como veremos, por la segunda vía.
Los puntos oscuros son muchos: ¿por qué fue asesinada? ¿Cuál fue la escena del crimen? ¿Quién o quiénes fueron? Y, ¿cómo lo hizo?, entre otras preguntas.
La cronología de los hechos objetivos
La joven de 16 años desapareció el lunes a las 09:50 de la mañana luego de salir de una clase de gimnasia del colegio, en un predio aledaño a la planta de transferencia del Ceamse en Colegiales, y dirigirse hacia su casa ubicada en Ravignani (entre Paraguay y Santa Fe).
Ceamse Colegiales. Foto: Télam
Ceamse Colegiales. Foto: Télam
El cuerpo de la chica apareció un día después (martes a las 11:30) estrangulado dentro de una bolsa de residuos en el centro de reciclaje del Ceamse de José León Suárez (Conurbano bonaerense). Se determinó que el camión que la depositó provenía del centro de Colegiales.
Las primeras interpretaciones indicaban un posible ataque sexual en esa zona. ¿Por qué? En principio, se siguió el camino del cadáver, partiendo de los únicos datos objetivo que se tenían: sus compañeros de colegio la vieron por última vez en cercanías del predio tras despedirse al finalizar la clase de gimnasia; el otro dato es su aparición en el Conurbano. Los indicios confinaron la búsqueda a ese lugar y establecieron la trayectoria del cuerpo de un lado a otro.
El dato fundamental, en este sentido, provino de la familia. En su primera intervención pública, el padrastro de la joven aseguró de manera categórica que Ángeles no había llegado ese día a su casa. Este dato lo había repetido la familia en un muro en Facebook cuando buscaba su paradero en un primer momento.
Las pruebas y las contradicciones
Las pruebas empezaron a hacer efecto. Una cámara de seguridad se encargó, pronto, de refutar la afirmación inicial de la familia. Pero hay otros elementos, sobre todo uno aportado el viernes por la Presidente de la Asociación de Víctimas de Violaciones quien, cuando fue a asistir en los primeros momentos a la familia, advirtió las llaves que usaba la joven sobre una mesa en el interior de su departamento. A su vez, se confirmó que en el medio, entre su desaparición y su hallazgo, hubo un cambio de zapatillas (había salido con zapatillas blancas y la encontraron con unas grises). Todo esto determina con certeza que la joven volvió efectivamente a su casa y que no habría salido de ahí, al menos, por sus medios.
Padrastro de Ángeles
Padrastro de Ángeles
Otra desmentida se produce con las llamadas de su celular. En las primeras horas surgió el dato, por parte de la familia, de que desde el celular de la joven se detectó una llamada a un banco a las 10:50 de la mañana del día de la desaparición y una recarga de $ 50 a su número.
La empresa Movistar entregó el resumen de llamadas que rechazan este dato y confirman que no hubo registro de comunicaciones salientes y, la única entrante, no había sido atendida.
La repetición de contradicciones puede llevar a una sospecha por mendacidad (reiteración de falacias). Aunque es difícil de demostrar y aún parece muy pronto.
Los allanamientos
Los elementos de fondo originaron el vuelco de la investigación. De esta manera, se hizo foco en el círculo más próximo a la víctima, lo que desencadenó una serie de nuevas medidas: un nuevo allanamiento en todo el edificio (ya habían allanado la residencia de Ángeles y tomado algunas pertenencias personales) y las declaraciones de todos los integrantes de su familia.
Foto. Télam
Foto. Télam
La fiscal Paula Asaro buscaría reconstruir todos los últimos movimientos de la chica, pero también las características de su entorno familiar. Al mismo tiempo, se trata de determinar una de las incógnitas clave: cuál fue la escena del crimen. Todo esto en base a una hipótesis no revelada. En principio, se creería que el asesinato ocurrió en algún lugar del edificio.
Para eso se revisaron los espacios comunes y el sótano donde el portero acumula la basura, algunas herramientas y elementos útiles para el mantenimiento del inmueble. Los resultados demostraron la presencia de material biológico que es evaluado por los forenses.
Las declaraciones y una extraña frase
Las indagatorias del viernes pasado llevaron varias horas. Cada integrante de la familia habló con la justicia, entre ellos, los más sospechados: el padrastro, Sergio Opatowski, quien ingresó a los empujones; y su medio hermano mayor, Jerónimo Arellano (25). Sorpresivamente, y sobre el final de la jornada del viernes, también aparecieron el portero, Jorge Mangeri (45), y un testigo de identidad reservada que ingresó con la cabeza tapada, “acercado a partir de la colaboración entre la Fiscalía, la Policía Federal y personal del Ministerio de Seguridad”.
angelesLa familia continuó con las contradicciones en sus dichos ante la fiscal. Pero lo importante de este episodio es que, aparentemente, el testigo de identidad reservada incriminó al padrastro y el hermano mayor, y dijo que había visto al primero tirando una bolsa en un contenedor de basura el lunes por la noche. Sin embargo, con el correr de los minutos se fue contradiciendo y su declaración perdió peso. Se hizo un careo con Ospatowski y, finalmente, fue desestimado por los investigadores.
Sobre el final de la jornada todo volvió a virar hacia un nuevo rumbo. El portero del edificio, quien el lunes por la noche, en el mismísimo momento de la desaparición de Ángeles, se pidió una licencia médica y luego de días sin que nadie lo pudiera ubicar, se presentó ante la fiscalía y se dispuso a declarar. Lo curioso es que apareció con unas extrañas marcas en su cuerpo.
En su testimonial, ante las insistentes preguntas sobre las lesiones en su cara y su torso, el encargado soltó una frase autoincriminatoria, a partir de la cual la fiscal le pidió que no hable más en calidad de testigo y lo imputó oficialmente en la causa. Para ello se le asignó un defensor oficial. Con esto la causa cambió drásticamente.
Los elementos clave
Mientras su familia dice que agarraron a un “perejil”, denuncia que fue amenazado y torturado por personas que serían policías para que se presentase ante la justicia. En tanto, los investigadores siembran la sospecha en él, dejando de lado las dudas sobre la familia de Ángeles, y depositando todas las fichas en las pruebas clave: las pericias de ADN sobre restos de material biológico tomado de las uñas de la joven, el hilo sisal encontrado en su cuerpo con el que habría sido estrangulada, la bolsa del supermercado Vea que cubría su cabeza, los análisis sobre los elementos hallados en el sótano del edificio y el auto del portero, y los trabajos periciales definitivos sobre el cuerpo de la víctima.
Encargado detenido. Foto: DyN
Encargado detenido. Foto: DyN
Un último dato que confirmaron los forenses es que la chica habría muerto por la contorsión en el camión de basura, ya que esas marcas son vitales. El horario de deceso fue entre las 5:30 de la tarde y las once y media de la noche del lunes.
Finalmente, la hipótesis principal seguiría rondando la idea del delito sexual (no consumado, lo demostró la autopsia), pero aún no hay muchas más precisiones. Lo único cierto es que una chica de solo 16 años fue asesinada, y que esta hipótesis reforzaría la cuestión del femicidio, un neologismo adoptado en 2009 para designar la muerte evitable de mujeres y niñas por razones de género, un delito que demuestra una problemática social que crece en todo el mundo.
Nota elaborada especialmente para .cero por Damián Mugnolo.

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