Convertir lo no dicho en protagonista

El pasado sábado 4 de abril, la noche no fue solo noche: fue escena, pulso y herida abierta. Se estrenó «Encuentro de tres mujeres bajo un claro de luna», una obra que no susurra: interpela.

Dirigida por Viviana Astarita y con dramaturgia de Alejandro Zacchigna, la propuesta pone en el centro a tres mujeres que no solo se encuentran: se enfrentan. No entre ellas sino, más bien, a sus historias, a sus decisiones y, sobre todo, a aquello que nunca pudieron -o no se animaron- a decir.

En escena, Cynthia Miodownik, Daniela Barros y Tiziana Greco sostienen con solidez un entramado emocional tan íntimo como universal. Sus personajes (Ifigenia, Carolina y Valeria) encarnan tres generaciones atravesadas por los mismos mandatos que mutan, pero no desaparecen. El vestuario de Marcelo Acha y el maquillaje de Zoe Zacc acompañan con precisión estética un clima que oscila entre lo poético y lo descarnado.

La obra avanza con diálogos sinceros, por momentos crudos, que desarman cualquier intento de comodidad. Hay algo en ese «encuentro» que es, en realidad, una encrucijada: ¿obedecer o resistir? ¿Someterse o afirmarse? ¿Callar o hablar?

Las preguntas no buscan respuestas fáciles: quedan suspendidas, como ese silencio que -aunque parezca quieto- grita. Porque si algo logra esta puesta es convertir lo no dicho en protagonista. Lo que pesa no es solo lo que se dice sino todo aquello que se arrastra entre líneas, entre miradas, entre generaciones.

Con funciones los sábados a las 20:30 horas en Teatro del Pasillo, la obra invita a asomarse a ese claro de luna donde nada es del todo claro… y, sin embargo, todo queda expuesto.

Al final, no hay redención fácil ni moraleja cerrada. Solo una certeza incómoda y necesaria: a veces, para seguir, hay que romper el guion. Y en ese gesto -tan pequeño como radical- empieza otra historia.