De mal en peor

Este lunes, Huracán perdió 2-1 contra Estudiantes de La Plata en el marco de la segunda fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional de Fútbol.

Si bien arrancó ganando a los 3 minutos del primer tiempo con un certero cabezazo de Fabio Pereyra tras un gran centro de Matko Miljevic, no supo aguantar la ventaja y, en el segundo tiempo, el «Pincha» dio vuelta el marcador en 5′ (goles de Edwuin Cetré y Alexis Castro). El «Globo» en agosto se juega gran parte del semestre con partidos claves para determinar su continuidad en la Copa Sudamericana, LPF y Copa Argentina, pero eso no parece ser suficiente motivación y sigue sin poder reaccionar. La final ante Platense en Santiago del Estero dejó heridas que la dirigencia no supo sanar.

Estaba claro que después de ese fatídico partido contra el «Calamar» algo había que cambiar, pegar un volantazo para renovar la esperanza pero, lamentablemente, eso nunca sucedió. No solo se fueron piezas muy importantes como lo eran Walter Mazzantti y Marco Pellegrino sino que tampoco supieron reemplazarlos ni moverse en el mercado de pases para traer jugadores de calidad que le den un cambio de aire al plantel. Al técnico Frank Darío Kudelka hace tiempo que se lo nota perdido, cansado y sin rumbo, se equivoca en el planteo inicial y, a la hora de hacer cambios, se le hará realmente difícil revertir esta situación y seguir al mando del equipo. Los jugadores ya no responden, la valentía y entrega que mostraron el campeonato anterior desapareció, se ve un equipo desgastado y sobrepasado por la situación.

Por su lado, la dirigencia mostró nuevamente no estar a la altura, dejó en claro que se conforman con muy poco y mostraron que falta ambición y hambre de gloria. Todavía están a tiempo de mostrar coraje y traer jugadores acordes a los objetivos de la institución. Está en ellos decidir si todo el trabajo realizado durante el semestre anterior servirá para algo o quedará en el olvido como tantas otras veces sucedió.

Huracán necesita ganar un título cuanto antes para «pasar de página» y seguir adelante. La gente está cansada de las palabras vacías y de las promesas sin cumplir pero, sobre todo, no aguanta más sentir la contante impotencia de ver siempre la misma historia y no poder hacer nada para cambiar ese final que nunca resulta feliz.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Joao Romano Magallanes.