El domingo se jugó en el Estadio Libertadores de América la segunda fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional de Fútbol (LPF), donde Talleres se enfrentó ante Independiente con la necesidad de sumar puntos para no permanecer en la zona roja de la tabla anual.
Fue una noche de dos equipos que en los últimos tiempos demostraron sacarse poca diferencia o, al menos, tener un historial irregular en sus enfrentamientos.
Ambos conjuntos iniciaron el partido bien posicionados, Talleres con ímpetu defensivo e Independiente tratando de aprovechar los espacios para pasar al ataque, idea que duró los primeros 25’ del primer tiempo. Sin embargo, esos intentos no fueron suficientes, porque a los 27’ y tras un rebote de Rodrigo Rey, Miguel Navarro tiró el balón al medio para Rubén Botta, que asistió a Augusto Schott, quien impuso finalmente el 1-0.
Para la segunda mitad, el «Rojo» comenzó distinto y llegó al empate a los 56 minutos. De un córner, Santiago Montiel metió un gran centro y Nicolás Freire cabeceó para marcar el 1-1, inalcanzable para Herrera.
Pero en el mejor momento del local, Talleres convirtió el 2-1. A los 79 minutos, Pablo Galdames perdió la pelota en mitad de cancha y Valentín Depietri remató al primer palo para darle la victoria a su equipo.
Así cayó Independiente en Avellaneda, perdió su invicto de 26 partidos de local que había comenzado en mayo del año pasado, poco antes de que Julio Vaccari asumiera como entrenador de la institución.
Mucho le faltó a Independiente para imponerse sobre el conjunto cordobés que, con menos, hizo más. De la mano de Carlos Tevez supieron encontrarle la vuelta a un partido donde Independiente se veía perdido, sin ganas y sin juego, lo adivinaron una vez más como en Junín ante Sarmiento, en otro empate con sabor a poco.
Talleres resolvió con un planteo práctico: replegarse, presionar en mitad de cancha y lastimar de contragolpe. Con menos posesión, pero más claridad, el equipo fue más efectivo y expuso las falencias de Independiente.
Ni en lo colectivo ni lo individual rindió el equipo. Los refuerzos, hasta el momento, no tuvieron posibilidad de mostrarse, pero en conjunto, con el antes y el ahora, se vio una pobre defensa, donde se siente claramente la ausencia de Sebastián Valdéz, la dupla central de Kevin Lomónaco, a quien todavía le queda un mes de recuperación de su lesión.
El mediocampo no supo filtrar las llegadas de ambos equipos para poder así, pasar al ataque, y los delanteros se desentendían de sí. Independiente salió a jugar 15/20 minutos con presión alta, pero no fue agresivo.
Los cambios tardaron mucho en llegar, recién hubo novedades a los 30’ del segundo tiempo, como habitúa a hacer Vaccari. Decide darle movilidad al medio con el ingreso de Galdames por Godoy, pasando a Loyola de 4 y metiendo a Fernández Cedrés en lugar de Iván Marcone. Otro cambio fue Ignacio Pussetto por Walter Mazzantti, quien quedó de extremo hasta que Gabriel Ávalos salió por Tarzia.
Independiente este último tiempo supo establecer un estilo de juego bastante característico, con el cual se siente cómodo y la mayoría de las veces cumple y lastima pero, si eso no logra desarrollarse, se inhibe y empiezan las preguntas. Independiente no tiene plan B cuando el rival le busca la vuelta, y en eso tiene que poner énfasis Vaccari si quiere un equipo competitivo para pelear el torneo de cara a esta segunda parte del año.
El «Rojo» necesita empezar a sumar para no perder lo acumulado en el semestre pasado para la tabla anual. Se encuentra séptimo con 30 puntos en los puestos de clasificación a Copa Sudamericana, pero aspira fehacientemente a los primeros 3 puestos.
Por otra parte, al finalizar el partido se vivenció un final «caliente» entre los jugadores de ambos equipos y terminaron expulsados Navarro en Talleres y Fernández Cedrés por el lado de Independiente. Los jugadores se retiraron del campo de juego entre aplausos y silbidos, dejando con mucha preocupación y dudas a los hinchas locales.
Artículo elaborado especialmente para puntocero por Sol Morucci.