El aislamiento, el encierro y la soledad son disparadores de situaciones de estrés o depresión. Pacientes diagnosticados con trastornos psicológicos, adultos mayores, adictos en rehabilitación y el personal de la salud son más propensos a situaciones de crisis en medio de la pandemia. El 12 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicaron consideraciones psicosociales y de salud mental durante el brote de COVID-19 con el fin de brindar un mensaje dirigido a diferentes grupos clave para apoyar el bienestar psicosocial y la salud mental durante el confinamiento que se vive a nivel mundial.

En varios países de Latinoamérica se denunciaron situaciones de discriminación al personal de la salud que, sumada a la falta de insumos y el crecimiento de los casos, dispara una crisis en el sector que se siente desbordada y sin apoyo ante las circunstancias.

En Argentina el Defensor del Pueblo, Alejandro Amor, envió una notificación al Registro Público de Administradores de Consorcio con el objeto de monitorear el respeto de los derechos humanos en el contexto actual de cumplimiento de la medida de Aislamiento Social Preventivo Obligatorio decretada a través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 297/2020, ante los hechos de discriminación en la Ciudad de Buenos Aires. La medida se da ante hostigamientos, amenazas, discriminación, escraches e insultos de vecinos para con aquellas personas que trabajan en el ámbito sanitario, médicos, enfermeros, farmacéuticos y personal de sanatorios y geriátricos.

La OMS y OPS, en el caso de los trabajadores de salud, señalan que sentirse bajo presión es una experiencia que probablemente estén viviendo, de hecho, es muy normal sentirse así en la situación actual derivada por la pandemia. El estrés y los sentimientos que los acompañan no son reflejo, de ninguna manera, de que no se pueda hacer el trabajo o de que sea débil. Los dos organismos hacen énfasis en atender la salud mental y el bienestar psicosocial en estos momentos, que es tan importante como cuidar la salud física del personal de salud.

Otro punto importante que recalcan es la posibilidad que algunos trabajadores de salud perciban que su familia o su comunidad no quieren tenerlos cerca debido al riesgo, al estigma o al temor. Esto puede contribuir a que una situación ya complicada resulte mucho más difícil. Por eso recomiendan, de ser posible, mantener la comunicación con sus seres queridos. Para lograrlo, pueden resultar útiles los medios digitales que ofrecen una buena manera de mantener el contacto, recurrir a sus colegas, al gerente de su establecimiento o a otras personas de confianza para recibir apoyo social, ya que es posible que los colegas estén viviendo experiencias similares.

Además, recomiendan la comunicación oral efectiva con las personas que tienen discapacidades intelectuales, cognitivas o psicosociales. Si el caso es atendido como líder de un equipo o gerente en un establecimiento de salud, utilizar formas de comunicarse que no dependan exclusivamente de la información escrita ayuda a sensibilizar y generar lazos de comunicación adecuada.

Por último, las consideración más importante es cuidarse y adoptar estrategias útiles de respuesta, como descansar y hacer pausas durante el trabajo o entre turnos, alimentarse saludablemente y en cantidad suficiente, realizar actividad física, y mantenerse en contacto con la familia y los amigos. Asimismo, aconsejan no adoptar estrategias de respuesta inadecuadas como el consumo de tabaco, alcohol u otras drogas. A largo plazo, esto podría empeorar el bienestar mental y físico. Se trata de una situación única y sin precedentes para muchos trabajadores, en especial si nunca antes habían participado en respuestas similares.

Recordemos que ante la crisis sanitaria que desata el COVID-19, países en vía de desarrollo como Argentina, Colombia y Perú no cuentan con la cantidad necesaria de insumos y los profesionales no suplen la demanda en una situación como la que se vive y se espera en el futuro. El personal de salud encuentra en estas falencias motivos para sufrir crisis de ansiedad y estrés. La sociedad que aplaude la labor desde sus balcones y casas, luego encuentra motivos para generar situaciones de rechazo, discriminación y escraches innecesarios que dejan ver la poca solidaridad y la doble moral con la que vivimos.

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