En La Cantera Deportiva entrevistamos a Antonio «Tano» Spinelli, actual entrenador de la selección de fútbol femenino de Perú y coordinador de las juveniles. Previamente, dirigió el femenino de Racing Club de Avellaneda y Chivas de México.
El «Tano» empezó dirigiendo fútbol femenino por un ofrecimiento de hace 10 años, cuando empezó en Racing, club con el que ascendió a la Primera División, mientras daba clases en la universidad y en terciarios como Éter. «Mi pasión, mi vocación, es el tema de la formación, de lo pedagógico, el de enseñar por sobre todas las cosas», destacó.
Tras estar 5 años en Racing, pasó a Chivas de Guadalajara y contó su experiencia: «Creo que es el más popular de México y, obviamente, que ahí peleás desde otro lugar y con una estructura de la Liga Mexicana que es una liga ultra profesionalizada, que está muy avanzada. Hacé de cuenta que estamos en presencia hasta de otro deporte, incluso de la estructura, del nivel, de la metodología del entrenamiento, de la estructura de los centros de entrenamiento, de la logística».
Su llegada a Perú
Tras despedirse de Chivas, hizo unos posgrados, máster de Gestión en Administración Deportiva, y estuvo involucrado con la dirección deportiva en Huracán. A mediados de septiembre, lo contactó de la Federación Peruana de Fútbol, Jean Ferrari, director de selecciones nacionales, que recién había asumido.
«Lo primero que tocó, lo más inmediato, fue el fútbol femenino, porque se dio una eliminatoria de Copa Mundial que nunca había sucedido en femenino. Justo a su entrenadora brasileña Emily Luna, que yo sucedí en el cargo, le había llegado una oferta de un club de Europa y quedó su puesto acéfalo, vacante, y Ferrari se fijó en mí por mi trayectoria, por mi currículum, no sé, le habrá gustado y después tuvimos la entrevista», explicó el «Tano».
Spinelli detalló que estuvieron «bastante aunados en los criterios de lo que buscábamos como objetivo, como proyecto de selección nacional», como entrenador y director de selecciones juveniles y femeninas, y Ferrari como director general de la selección. «En poco tiempo, hemos logrado cosas muy positivas, a pesar de por ahí no haber tenido el tiempo y el trabajo. Sobre todo, empezar a formar conocimiento sólido en la estructura de selección nacional que perdure en el tiempo», describió.
Se encontró con una federación «muy ávida de colaborar, de ayudar» y de darles la herramientas y recursos para que puedan hacerlo. «En el fútbol hay tres patas que tienen que estar abonadas y tienen que estar alineadas, si no, es como una mesa cuando una pata está más corta que la otra, empieza a tambalearse y se puede caer o romper. La comisión directiva, la parte dirigencial, cuerpo técnico y jugadores o jugadoras», definió. Según el «Tano», si esas tres patas están mancomunadas y trabajan con sinergia hacia la misma dirección y objetiva se puede conformar una estructura bastante inquebrantable.
La federación les dio la estructura, las herramientas y los recursos. Pero ser seleccionador no es igual a ser entrenador en un club: «Uno cuando es entrenador, justamente, entrena todos los días, trabaja sobre un montón de cuestiones mucho más específicas. Como seleccionador, tenés cinco veces al año cinco fechas FIFA de no más de dos meses en tiempo físico fraccionado en todo el año, y siempre compitiendo en el medio de cada fecha, con lo cual, prácticamente, sos un seleccionador y trabajás en función de objetivos bien puntuales».
El primer triunfo
«Nos encontramos con jugadoras que se han comprometido, que se han puesto a disposición, que estaban un poco cansadas de esa espiral, de la derrota. Un plantel que había que trabajar mucho en lo técnico, en lo táctico, en lo físico. Estaba con carencia y había que empezar a trabajar en eso, pero había que trabajar sobre todo en la parte mental, en lo psicoemocional. Porque, en el fútbol, ayuda el ganar y el perder entra en un momento, en una desidia, en una desconfianza que se transforma en una especie de espiral de derrotero», precisó el «Tano».
Su principal objetivo era cortar eso y lo lograron rápidamente, cuando en noviembre vencieron por 3-1 a Chile en la segunda fecha de la Liga de Naciones. Fue un triunfo importante, de acuerdo al director técnico, no solamente porque era el clásico del Pacífico con Chile sino porque era por eliminatoria, era oficial, porque era la primera vez que jugaban en Cusco y porque habían pasado 19 años de su último triunfo oficial.
La victoria fue «muy emocionante», según Spinelli: «Cuando el árbitro adicionó 5, 6, 7 minutos y pasaron otros dos minutos, estábamos 3-1 arriba, había rostros de incredulidad, pero de alegría dentro de esa incredulidad, y vi jugadoras de muchos años de selección llorando, de la alegría, claramente». A él le demostró que era una selección que estaba «caliente» de lograr estos tipos de triunfos y de auto mimarse. «El vestuario creo que se sacó esa mochila, esa espada de Damocles que tenía en la cabeza. Es esa frase que decía Sabella, ¿no? De pasar ese rubicón, de una vez por todas romper con esa falsa creencia de que Perú no podía ganar este tipo de partido o este tipo de competencia», relató el entrenador de la selección.
¿Qué hace cómo entrenador de Perú?
El director técnico de Perú contó que trabajan muchísimo en las fechas FIFA. Vienen de jugar dos amistosos con El Salvador. Trabajan en el entrenamiento, pero también en lo que se define como «tiempos muertos», cómo en estos tres meses que tuvieron entre el último partido de la Liga de Naciones, que fue el 2 de diciembre. En el medio trabajan preparando el amistoso, pero también mirando de reojo a Paraguay y Uruguay, equipos que se va a enfrentar en la próxima triple fecha de la Liga. «Hay mucho tiempo para trabajar en lo que tiene que ver con lo invisible, con todo el análisis previo para llegar lo más aceptable posible en ese poco tiempo. Darle o depurar la información que sea en la cantidad exacta pero, sobre todo, la calidad, para que las jugadoras puedan asimilar eso rápidamente en poco tiempo y sobre todo entenderlo», especificó.
Dentro de esa información se encuentra el modelo de juego que él cree que está bastante claro, dado que lo trabajan desde el primer día: «Las jugadoras saben por dónde va la idea de juego, cuál es la propuesta que queremos llevar adelante con Perú. Sabemos hacía dónde queremos ir y después, obviamente, hay que preparar cada partido específico, porque no todos los partidos son iguales. Los equipos también juegan, tienen su manera de jugar y uno trabaja en función de eso».
Asimismo, el «Tano» entiende que, para ser respetada, Perú tiene que seguir teniendo partidos como el de Chile o el que jugaron con Colombia, que recién se definió faltando 15 minutos. «Haber competido en ese partido, haberle ganado con Chile, con Tiane Endler en el arco, por ejemplo, la mejor arquera del mundo, te hace magnificar un poco qué es lo que se logró y hace concientizar a las jugadoras de que no somos menos que nadie y que ese respeto que nosotros necesitamos empezar a tener, lo tenemos que forjar primero nosotros. Nosotros no podemos pretender que nos respeten los rivales si no nos respetamos nosotras mismas como selección», precisó Spinelli.
Una de las cosas que les parecía importante en el momento de pensar el seleccionado era nacionalizar la selección, no recaer siempre en Lima, porque «Perú somos todas y Perú es de todas y todos». Así es que llevaron el equipo a Cusco, la capital del Imperio Inca, para reencontrarse con sus raíces, con su historia: «Hablamos mucho con las jugadoras, de la historia, de qué nos representa, por qué somos reconocidos mundialmente: el Machu Picchu, su gastronomía. Pero también queremos que empiece a ser reconocido por su fútbol y sobre todo por su fútbol femenino».
Como coordinador de las selecciones juveniles también está trabajando, junto a su equipo, en construir que haya categorías menores para que aumente el caudal de jugadoras y que empiecen a formarse al nivel de competencia que después te requiere un Sudamericano Sub-17, Sub-15, Sub-20 o, incluso, una selección nacional. «En eso sí estamos dando ventaja y tenemos que hacerlo crecer en pasos agigantados rápidos para poder medirnos de igual a igual», confesó.
Además, cuentan con un departamento de scouting que trabajaba con él cuando fue director deportivo de Huracán: «Trabajamos en varias áreas, mucho con la liga local, pero también con las ligas de Sudamérica. Ahora tenemos un scouting que se especializa en Sudamérica y Europa. En Estados Unidos tenemos muchísimas jugadoras. Hubo una inmigración muy fuerte de peruanos en la década del 90 o principios del 2000, donde hay muchísimas hijas de descendientes peruanos que pueden jugar para la selección y tienen una formación deportiva habiendo jugado en los College, o en las universidades de Estados Unidos».
«Hoy sabemos que la selección mayor es un poco como un denominador hacia dónde queremos ir, pero, a futuro, queremos que sea una rueda invertida. Que sea la Sub-15, que vaya marcando la pauta con la Sub-17, luego la Sub-20, para llegar formada en función de lo que queremos o aspiramos en la selección mayor, y que ya tengamos pasos ganados y trabajados para que la escuela llegue lo más ensamblada y trabajada posible a una selección mayor y que no sienta ese cambio brusco», explicó el «Tano».
El entrenador y licenciado en Comunicación Social rescata el trabajo que vienen haciendo con la selección mayor y se ilusiona con seguir ganando partidos. Para él, esa ilusión no se las va a quitar nadie, ya que son las propias artífices de su destino: «Vinimos un poco también a eso, a hacer sueños realidad o a empezar a pensar cosas imposibles para lograr cosas extraordinarias».
También aclaró su teoría sobre el deporte: «Yo creo que el fútbol es el hecho cultural más importante del Siglo XX en adelante. Van a pasar muchísimos años y alguna vez se va a hablar del fútbol como un fenómeno sociocultural, como ha pasado otros tipos de cosas que han sucedido en otras épocas. Y me parece que el fútbol no deja de ser mucho social, no deja de ser algo que nos atraviesa».
Aunque hoy está con una selección donde todas son peruanas y representan al país, muchas nacieron en otros países y hablan otro idioma y tienen otra cultura. Por eso tienen lograr una equidad, una unidad para conformar una selección en que todos vayan alineados al mismo objetivo y al mismo sentido de pertenencia. Ellos están trabajando «muchísimo en ese aspecto, en entender que el fútbol es más que un juego, forma parte de nuestras vidas y nos atraviesa como tal».
Lo que se viene
El 10 de abril comienza una nueva jornada de la Liga de Naciones, donde Perú se enfrentará a Uruguay, luego Paraguay (14 de abril) y Ecuador (18 de abril). Así lo siente el director técnico: «Hoy tenemos dos partidos seguidos en Cusco y después jugamos en Ecuador, en Quito, que también es a esa altura, con lo cual también nosotros nos vamos a preparar, justamente, en eso. Y, entendiendo que Ecuador en la fecha entre medio queda libre y va a llegar más descansado y que va a jugar de local».
Spinelli precisó que no van a ningún partido «a dejarlo librado al azar». La victoria ante Chile «motiva mucho a las jugadoras a prepararse mejor». Aunque no quieren que eso se le suba a la cabeza: «Entendiendo que nosotros venimos por un proyecto a largo plazo y que esta eliminatoria no existía, ya que es la primera vez que se juega y que le estamos dando la oportunidad, también hay que vivirlo con disfrute, con goce».
En ese sentido, quieren normalizar este tipo de triunfo, de logro deportivo, que deje de ser una gesta y pase a ser un logro. Hoy es algo histórico, pero ellos quieren que «sea el puntapié de algo mucho más histórico en lo que vendrá». «No queremos que por ganar este partido o porque ponemos todas las energías depositadas en la próxima fecha FIFA de eliminatoria perdamos el horizonte del objetivo que tenemos que tener claro», destacó. Según él, el cuerpo técnico tanto como la federación y las jugadoras tienen bastante aceitado este pensamiento y saben a que van a jugar y a tratar de cumplir el sueño de la clasificación al Mundial.
Periodista que se especializa en lo deportivo. Futuro licenciado en comunicación social. Seguidor del fútbol femenino. Disfruto ir al cine, ver una serie y, cada tanto, leer un libro. En la radio encuentro un lugar donde contar lo que no se dice en otros lados. Empezar de cero es hacer algo distinto sabiendo que mientras más avanzás podés mejorar más.