Bruce Springsteen es un emblema, un ícono y un mito impoluto del llamado “working class hero”. Quizás algunos piensen que su halo de popularidad siempre estuvo en una cúspide, pero lejos de ello, “el Jefe” sufrió una meseta en la que la fama lo encontró casi desvanecido, hasta su renacer en 1999. Hasta 1988 solo conoció el ascenso, desde “Greeting from Asbury Park” (su disco debut) hasta el súmmum de “Born in the USA” en 1984, un año particular de discos que se convirtieron en clásicos, un ejemplo de ello fue “Thriller” de Michael Jackson.
Que su popularidad haya descendido hacia finales de la década de 1980 no implica que los discos posteriores de Springsteen fueran un desperdicio, al contario. Incluso en 1994 ganó un Oscar por “Streets of Philadelphia” para la película “Filadelfía” de Jonathan Demme, así y todo, resultaba lejano el regreso a los primeros lugares de las décadas anteriores. Más allá de los rankings, su gran pesar era no contar con la E Street Band, sus músicos y amigos de toda la vida. Para el gran regreso en la reunión de 1999, Springsteen planeó grabar sus dos noches en el Madison Square Garden. La promesa de discos nuevos (con la E Street Band) se hizo realidad en 2002 con “The Promise” y luego salieron muchos más. Desde entonces, “el Jefe” no volvió a dejar su lugar como héroe popular. En su país tanto como en Europa, su figura se mantiene intacta.
La pandemia, además de las complicaciones lineales que produjo en la salud de millones de personas alrededor del mundo, también aplacó proyectos e ideas, muchas de ellas no resurgieron y otras mutaron. En el caso de Bruce y su banda, había un miedo al paso del tiempo como nunca sufrieron, así lo demuestra el inicio de “Road Diary”, el nuevo documental de Thom Zimmy (habitual director de proyectos audiovisuales del músico). En este recorrido por la gira europea y local de esta banda se plantea un terror por verse como “viejos que pueden tocar lindo”, así lo manifiestan Steve Van Zandt, Gary Tallent y otros. Y nada eso quieren, todo lo contario, su ambición es “volarle la cabeza” a los espectadores.
Bruce para el regreso a los escenarios, después de siete años, planeó una lista de temas a través de una narrativa que guiara a la banda y al público a través de una historia, y no cualquiera, la de el que cuenta con casi medio siglo al frente de una banda. En el medio se disparan para los costados un puñado de reflexiones acerca del paso del tiempo, incluye amigos perdidos y la ideas acerca de ser el último de una primera banda (no la E Street sino la del debut a principios de los 70), de allí nace “Last Man Standing”. Por supuesto, el documental recorre, también, el punto de vista del público, hay más material de este aspecto sobre la gira europea, continente donde el amor por este músico es igual o mayor que en su país de origen.
Durante las tres horas promedio de un show de Springsteen, hay canciones de todas las épocas, momentos de humor, rescates emotivos y otras recurrencias de conciertos ancladas en la experiencia humana, más que en la espectacularidad habitual presentada por los artistas actuales, atiborrada de pantallas y sensaciones inmersivas, con la música en segundo plano.
“Road Diary” es un gran recorte de Thommy Zimmy (quien dirigió también el efectivo documental “Sly” sobre Sylvester Stallone) de horas y horas de material para hacer una película de 90 minutos, donde se incluyen casi todas las cualidades que reúne una leyenda viva como Bruce Springsteen.
“Road Diary” fue dirigida por Thommy Zimmy y contó con las apariciones de Bruce Springsteen, Steve Van Zandt, Gary Tallent, Nils Lofgren, Patty Scialfa y Clarence Clemons y puede verse por Disney+.