«Don’t Look Back in Anger»: refugio maravilloso

Hay bandas que se escuchan y otras que forman parte de la vida de una persona. Con «Don’t Look Back in Anger» me sucedió esto último durante los primeros minutos del documental. Como fan de Oasis desde muy chica, los empecé escuchando en la radio y, desde entonces, fueron parte del soundtrack de mi vida. Me acompañaron en los buenos y en los malos momentos, a través de canciones que quedaron grabadas en mi memoria.

En 2009 quise ir a verlos, pero no pude. Poco tiempo después, me enteré que se habían separado y mi corazón se rompió al pensar que, quizás, había perdido para siempre la oportunidad de verlos juntos. Aún así, cuando vinieron separados a la Argentina, fui a verlos.

Tuvieron que pasar más de 15 años para que los hermanos Gallagher volvieran a reunirse y Oasis regresara a nuestro país. Cuando anunciaron su vuelta, no lo dudé: me anoté en su sitio oficial para acceder a la preventa, saqué mi entrada para el 15 de noviembre y, exactamente un año después, cumplí uno de mis sueños: verlos juntos en vivo.

Porque Oasis no es solamente una banda, es una parte de mi historia. Y, quizás por eso, el rockumental dirigido por Will Lovelace y Dylan Southern sobre la reunión de Oasis y la gira internacional «Live ’25» no se limita a registrar el regreso: también intenta mostrar lo que tuvo que pasar para que fuera posible.

«Don’t Look Back in Anger» comienza en el momento exacto en que todo terminó. El 28 de agosto de 2009, durante el festival Rock in Seine de París, Oasis debía subir al escenario, pero el público se enteró de que el show no iba a realizarse. Noel decidió disolver la banda y ese momento marcó el final de Oasis.

Los ejes principales del documental son la nostalgia, la reconciliación y el perdón. Los directores no intentan borrar las diferencias entre los hermanos, siguen teniendo personalidades diferentes, pero algo cambió durante todos estos años. Ahora pueden reconocer el valor del otro.

Noel es más reflexivo y estructurado, mientras que Liam conserva esa manera personal de entender todo lo que ocurre a su alrededor. En los ensayos puede llegar, cantar e irse y dejar a Noel desconcertado. Después sube al escenario y se transforma. Noel lo sabe. Uno de los momentos más divertidos es cuando recuerda: «Hay dos Liams: el que llega a los ensayos y el tipo en el escenario que se pone una pandereta en la cabeza y hace que se vea genial. Sabes que si yo hiciera eso, parecería un completo idiota. Pero, de alguna manera, él lo hace y es lo más grandioso que he visto».

Liam por su parte, reconoce abiertamente el talento extraordinario de Noel para escribir canciones. Hay algo conmovedor en ver a dos hombres que pasaron tantos años peleando y compitiendo y que, finalmente, pueden reconocer y valorar lo que cada uno tiene para aportar.

La reconciliación, incluso, alcanzó a la nueva generación de familia. Los hijos de ambos, que prácticamente no se conocían, aparecen compartiendo la gira y pasando tiempo juntos. «Nos perdonamos todo sin decir una palabra», resume buena parte de lo que el documental intenta mostrar, que no hace falta borrar el pasado para volver a encontrarse.

La historia de Oasis tampoco puede contarse sin mirar sus orígenes. Paul «Bonehead» Arthurs, integrante desde los inicios y pieza clave de la historia de la banda, forma parte de este esperado regreso y funciona como un puente entre el Oasis de los 90 y el que vuelve a los escenarios décadas después.

Otros de los momentos importantes es el recuerdo de Gary «Mani» Mounfield, bajista de The Stone Roses y amigo cercano de los Gallagher. Liam cuenta cómo un recital de la banda fue fundamental para él y cómo esa experiencia influyó en el nacimiento de Oasis.

Pero el documental no se queda solamente en el reencuentro de los hermanos. Además, permite conocer la dimensión que tienen sus canciones para quienes las escucharon durante años. Los testimonios de los fans muestran hasta dónde puede trascender una banda: algunos conocieron a Oasis cuando ya se habían separado, mientras que otros crecieron escuchando sus canciones. Para cada uno, esas canciones tienen un significado diferente.

Oasis ya no pertenece solo a Liam y Noel sino, también, a quienes hicieron de sus canciones parte de su propia historia.

«Don’t Look Back in Anger» dura casi lo mismo que un recital, cerca de dos horas y media, como no podía ser de otra manera. Su duración no busca solo reproducir la experiencia de un concierto, además, intenta recuperar lo que significó volver a verlos juntos.

15 años después, Liam y Noel volvieron a compartir un escenario sin mirar atrás con bronca y podemos revivirlo en Disney+ a partir del 9 de octubre.

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