La ambición de «Digger»

«Caballeros, no pueden pelear aquí. ¡Este es el Salón de Guerra!».

La nueva película del realizador mexicano Alejandro González Iñárritu trae consigo grandes expectativas, no solo por tratarse de uno de los directores latinoamericanos más resonantes de las últimas décadas sino, también, por la estrella que se sumó a este largometraje como productor y protagonista absoluto: Tom Cruise. Alejado momentáneamente de su faceta de héroe de acción luego de concluir -¿definitivamente?- como el agente Ethan Hunt en la saga «Misión: Imposible».

«Digger» es un proyecto ambicioso y podemos notarlo desde su puesta en escena: grandes escenarios, un despliegue técnico enorme, un sonido abrumador y actuaciones estrambóticas. Esto último es algo que le juega a favor a la película, porque nada es exactamente lo que parece si nos guiamos por sus primeros avances.

Cruise interpreta a «Digger» Rockwell, un magnate petrolero misántropo al que solo parece importarle el bienestar de su gata, a la que intenta prolongarle la vida más allá de lo posible. Y acá encontramos un primer indicio del egoísmo que caracteriza a «Digger». Aunque ni siquiera es el personaje más aborrecible de todos los que lo rodean, sobre todo si incluimos al presidente de los Estados Unidos -un John Goodman increíble- y al doctor Ganesh, interpretado por Riz Ahmed, también en una actuación notable, el único personaje capaz de echarles en cara al empresario y a los políticos que lo apañan todas las malas decisiones que toman a lo largo de esta catastrófica historia.

El caos se desata cuando la actividad petrolera de «Digger» provoca el desprendimiento de un enorme glaciar que amenaza al continente europeo. A partir de ahí, los altos mandos empiezan a debatir cómo actuar, aunque no precisamente para evitar la catástrofe sino para encontrar la manera de no quedar pegados como responsables. Lo que menos parece importarles es la población.

Esto funciona como disparador de múltiples situaciones absurdas y ridículas -y lo digo en el mejor sentido posible- dentro del relato que Iñárritu construye junto con sus habituales colaboradores Alexander Dinelaris Jr., Sabina Berman y el guionista argentino Nicolás Giacobone.

La película se mueve entre la catástrofe y la caricatura, navegando por un terreno paródico de tintes dramáticos en el que Cruise despliega todo su histrionismo y compromiso con un proyecto en el que también figura como productor.

Cabe aclarar algo: esta no es una película de Tom Cruise. Es una de Iñárritu y, como tal, cuenta con varios de los gestos estéticos propios de su filmografía. La comparación más inmediata quizás sea «Birdman», y no solo desde lo visual sino, también, desde lo narrativo. A esto se suma que detrás de la fotografía vuelve a estar Emmanuel Lubezki, otro de sus habituales colaboradores.

El cineasta mexicano juega con lo meta cinematográfico y lo hace bien, aunque no se anda con sutilezas. Contar demasiado sobre este aspecto sería revelar uno de los principales juegos que propone la película, por lo que es mejor descubrirlo durante el visionado. Sí podemos decir que se trata de una decisión arriesgada, de esas que pueden sacar por completo a algunos espectadores de la historia y, al mismo tiempo, entusiasmar todavía más a quienes decidan «entrar» en el juego que propone el director.

En definitiva, «Digger» es una película necesaria por lo actual de las problemáticas que aborda, independientemente de la forma que elige Iñárritu para llevarlas a la pantalla. Detrás de la exageración, la parodia y el absurdo, hay una mirada sobre un presente que conocemos demasiado bien y, por qué no, sobre un futuro del que tampoco estamos exentos. Una propuesta ambiciosa, incómoda por momentos y, sobre todo, pensada para ser disfrutada en una sala de cine. Habrá que ver qué sucede en los próximos meses, pero no sería extraño que esta película tenga un recorrido exitoso durante la próxima temporada de premios.

«Digger» está dirigida por Alejandro González Iñárritu y cuenta con las actuaciones de Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons. Puede verse en cines a partir del 1° de octubre.

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