Como parte de la previa del partido entre Argentina y Egipto por los octavos de final de la Copa Mundial de Fútbol, ponemos el foco en el cine del país rival: una producción amplia y diversa desde los inicios.
Los orígenes
El cinematógrafo se patentó en Francia en 1895, el año que se conoce como el nacimiento del cine. Egipto, solo un año después, empezó a proyectar filmaciones y rápidamente a realizarlas: un primer hito es en 1907 con el cortometraje «La visita del Jedive Abbas Helmi II al Instituto Científico de la Mezquita Sidi Aboul Abbas».
Sin embargo, hay un mayor consenso en que la primera película egipcia, luego de su proceso de independencia del Imperio británico, es el largometraje de 1927 llamado «Laila», producida nada menos que por una mujer: Aziza Amir. Además, la historia trata sobre una mujer abandonada por su prometido luego de quedar embarazada. Más adelante, Aziza Amir se adentrará a realizar una de las primeras películas árabes sobre el conflicto palestino.
Contexto histórico (1896-1927): en esta etapa, Egipto era formalmente parte del Imperio Otomano, aunque desde 1882 estaba ocupado por el Reino Unido. Alejandría y El Cairo eran centros cosmopolitas con fuerte presencia europea, lo que favoreció la rápida llegada de nuevas tecnologías.
El Hollywood del Nilo
Entre 1930 y 1960 se dieron una serie de sucesos clave para el desarrollo del cine alrededor de El Cairo. Uno de ellos fue el funcionamiento de Studio Misr, fundado en 1935 que, impulsado por el empresario Talaat Harb, se transformó en un equivalente egipcio a los grandes estudios de Hollywood, además de funcionar como una escuela de formación para técnicos.
En 1931 se afianzó el cine sonoro, que dio lugar a la producción de musicales que fueron un gran éxito y significaron la llamada «Edad de Oro» para este cine, que se extendió hasta 1960: «La rosa blanca», «La canción del corazón» e «Hijos de aristócratas» son los títulos iniciales y referentes de este periodo musical.
También se produjeron películas de otros géneros y la más emblemática es «El testamento» del año 1939, que sigue siendo considerada por algunas encuestas como la mejor película egipcia de todos los tiempos, la primera en retratar barrios de los márgenes y como una especie de antecedente de algunas características del neorrealismo italiano que se inició luego de la Segunda Guerra Mundial con «Roma, ciudad abierta» de Roberto Rossellini.
La revolución de 1952 y la instalación del régimen de Gamal Abdel Nasser significó un impacto directo en la industria. Nasser impulsó la producción y Egipto se convirtió en el tercer mayor productor de películas del mundo. Pero el gobierno asumió un lugar de control sobre mucha de esa producción y también la nacionalización de estudios privados como el mencionado Studio Misr.
Más adelante, luego de la Guerra de los Seis Días en 1967, las consecuencias devastadoras desencadenaron una crisis económica, política y cultural que se ve reflejada en el tipo de historias que comienzan a contarse en esta cinematografía. «La momia» (1969) de Shadi Abdel Salam, basada en una historia real sobre una familia que descubrió y profanó una tumba donde se encontraban más de 50 reyes, reinas y otros miembros de la familia real del antiguo Egipto. Este relato trae temáticas como la relación entre pasado y presente y la moral. La película fue restaurada por iniciativa de la fundación de Martin Scorsese, The Film Foundation’s Word Cinema Project.
Resurgimiento
En 1976 se fundó el Festival Internacional de Cine de El Cairo, que es uno de los únicos 15 festivales del mundo con categoría «A» establecida por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Cine (FIAPF) -entre ellos también se encuentra el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata-. Este es el festival de largometrajes culturales internacionalmente más antiguo del mundo árabe y África.
Hacia 1990 se generó un declive en cantidad y calidad de producciones hasta que, favorecido por las nuevas tecnologías, surgió un Nuevo Cine Egipcio que puede producir de manera independiente. Marcado no solo por una nueva generación sino, también, por un retorno de figuras clave como Youssef Chahine, un director activo desde 1950 hasta su fallecimiento en el 2008, durante los 90 dirige «The Emigrant» (1994), «Destiny» (1997) y «The Other» (1999), controversial por su mirada liberal sobre la sexualidad, la crítica política y religiosa.
El cine egipcio acompaña de diversas formas sus procesos políticos. Uno de los ejemplos más recientes es el documental «The Square» de 2013, que muestra la revolución egipcia de 2011 que obligó a renunciar a Hosni Mubarak después de un régimen dictatorial de casi treinta años. El documental fue reconocido internacionalmente, incluyendo una nominación en los Premios Oscar a Mejor Largometraje Documental.
Estudié cine y actualmente crítica de artes. Especializada en guion. Ferviente amante y divulgadora del cine argentino. Empezar de cero es cada hoja en blanco lista para escribir nuevas historias.