Más de 7 millones de venezolanos se manifestaron en contra de la Constituyente convocada por el presidente de ese país, Nicolás Maduro, para reformar la Constitución de Venezuela hacia fines de este mes. Al conocerse los resultados, el presidente del Parlamento, Julio Borges, sostuvo que «Maduro matemáticamente está revocado».
«Tenemos la certeza de que vamos a lograr el cambio en el país. Maduro estaría revocado en el día de hoy. Ese era el miedo que tenían ante el revocatorio y por eso se impidió. Por eso no quieren que haya elecciones más nunca», añadió el líder del Poder Ejecutivo que está controlado por la oposición.
Además, la vocera de la Comisión de Garantes del plebiscito, Cecilia García Arocha, expresó que Venezuela «envió un mensaje claro al Ejecutivo nacional y al mundo». Asimismo, remarcó que «es importante recordar que tuvimos siete veces menos mesas que las que normalmente se tiene en procesos electorales (2.300 frente a 14.000) en un proceso que se levantó en 15 días. Este es un gran país, que le envió un mensaje claro al Ejecutivo nacional y al mundo», agregó García Arocha, quien es rectora de la Universidad Central de Venezuela.

«La democracia no se negocia»

En la misma línea, Borges indicó que la denominada consulta popular se llevó a cabo «con total pulcritud y confianza» y que «el pueblo superó todos los obstáculos, no solamente el que hubieran menos lugares para votar sino que superó el miedo, superó la violencia, superó las amenazas del Gobierno a los empleados públicos, a las personas que reciben programas sociales y la gente se plantó en todas partes de Venezuela».
«Venezuela lo dijo claramente: no queremos una Constituyente fraudulenta e impuesta. No queremos ser Cuba, no queremos ser un país sin libertad», afirmó el jefe del Parlamento. «Hoy Venezuela se puso de pie con toda su dignidad para decir que la libertad no tiene retroceso, que la democracia no se negocia», sentenció.
El total de sufragios alcanzó los 7.186.170 votos de los que 6.492.381 personas fueron residentes en el pais y 693.789 en el exterior. Sin embargo, se estima que en el recuento final se llegará a los siete millones y medio de votos, cantidad suficiente para revocar a Maduro. «Tenemos la certeza de que vamos a lograr el cambio en el país. Maduro estaría revocado en el día de hoy. Ese era el miedo que tenían ante el revocatorio y por eso se impidió. Por eso no quieren que haya elecciones más nunca», dijo Borges.

El plebiscito convocaba a responder tres preguntas

La primera era si rechazaban el cambio de Constitución impulsado por el Ejecutivo, la segunda si demandan que las Fuerzas Armadas obedezcan al Parlamento, y la última consultaba si aprobaban la renovación de los poderes públicos y que se convoque a elecciones y que se instaure un Gobierno de transición.
Raúl López, rector de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, informó que la primera pregunta recibió un 98,4% de votos al «Sí» y 0,13% «No». La segunda tuvo 95,8% de respuesta «Sí» y 0,11% «No». La tercera pregunta registró 98,3% «Sí» y 0,14% «No». En su totalidad, los tres interrogantes fueron respondidos afirmativamente por el 98,3% de los participantes.

Voces a favor y en contra

Entre el Gobierno y la oposición hay contrapuntos respecto de este referéndum. Desde la alianza opositora Unidad Democrática se ha afirmado que este resultado significa la «hora cero» de una escalada en sus protestas contra Maduro con el fin de evitar la Constituyente, prevista para el 30 de julio, a la que califica de un «fraude» del mandatario para instaurar una dictadura.
Por el contrario, Tibisay Lucena (presidente del poder electoral) pidió que se evite crear «falsas expectativas» alrededor del plebiscito. Durante una conferencia de prensa, Lucena calificó la consulta opositora como «acto político sin consecuencias jurídicas», ya que la misma no cuenta con el aval del Consejo Nacional Electoral.
«Esa es una actividad política como cualquier otra (…) es una actividad para sus militantes y lo importante es que es una actividad política que no tiene ninguna consecuencia jurídica en la ciudadanía. Y lo más importante aquí, diría yo (…) es que no se generen falsas expectativas ni tampoco genere ningún tipo de violencia», dijo Lucena.

Presión europea y de Estados Unidos

Por su parte, Maduro aseguró que mantendrá la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. «Así la convoco, a una Constituyente por la independencia y soberanía y que Europa diga lo que quiera decir, no nos importa lo que diga Europa», dijo el Presidente desde la sede gubernamental de Miraflores en respuesta al pedido de la Unión Europea (UE) para desactivar ese llamado en virtud del resultado del plebiscito.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump amenazó con «fuertes y prontas» sanciones económicas contra Venezuela si el Gobierno de Maduro sigue adelante con sus planes de reformar la carta magna. «Estados Unidos no se quedará quieto mientras Venezuela se desmorona. Si el régimen de Maduro impone su Asamblea Constituyente el 30 de julio, Estados Unidos tomará fuertes y prontas acciones económicas», señaló el mandatario estadounidense en un comunicado.
Nuestro país, en palabras del canciller Jorge Faurie, dijo que espera que el «Gobierno Nacional de Venezuela escuche e inicie el camino hacia la restitución de la democracia y el respeto de los derechos humanos», y que Maduro reconozca «la necesidad de un diálogo político genuino y fructífero con la oposición».

Análisis previo

Con anterioridad a la realización del referéndum, el analista internacional Luis Rosales, en declaraciones al programa radial «Línea de Noticias», señaló que la situación en Venezuela era complicada y calificó al régimen de Nicolás Maduro como «una dictadura de las que ya no queremos en Sudamérica».
Respecto al referéndum, el especialista aseguró que «en las ciudades con millones de habitantes, Maduro pierde por paliza», a la vez que afirmó que la votacion que sirvió de ensayo de la constituyente que hizo Maduro «es para confundir, para que los venezolanos no vayan a votar» y subrayó que esta «es una práctica habitual». Finalmente, Rosales sostuvo que «la trampa principal de Maduro es no convocar a las elecciones a gobernadores, que están previstas hace más de un año».

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