El mundo se puso raro

Pasó otra semanita enquilombada para un Gobierno Nacional que promete quedar entre los peores de la historia.

Manejando la diplomacia que lo caracteriza, el rockstar canino le pegó un voleo en el orto a su Jefe de Gabinete y en teoría amigo personal, Nicolás Posse, que se sumó a la larga lista de echados y renunciados en los últimos 6 meses.

Hay dos teorías que abogan al porqué del raje: una es por su inoperancia para poder sacar la Ley Bases y la otra, es la más creíble, es que Posse además tenía bajo su orbita a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y le estaba haciendo «inteligencia» a todo el Gabinete y al filito/hermana del Presidente, lo que disparó un estado de paranoia superlativo en Javier Milei que, a esta altura, ya está encerrado mirando dos veces su sombra para chequear que sea él.

En lugar de Posse, quien asumió fue el ministro del Interior, Guillermo Francos, que lo primero que dijo fue que «el presidente me elige a mí porque se da cuenta que con la política argentina a él se le hace complicado, porque no la entiende”. Vayan saludando a Francos que se va en escasos minutos.

Como el magnánimo universal de la genialidad económica ya había pasado demasiado tiempo entre su pueblo de liliputienses, decidió tomarse nuevamente el avión presidencial de la casta y se fue a lamer culos de empresario yankis por enésima vez. Durante una charla en Stanford, volvió a mostrar su faceta más humanitaria y, al referirse a la pobreza, dijo que “la gente se va a morir de hambre, y va a tener que hacer algo para no morirse” y el Estado no tiene que intervenir en la decisión alimenticia de la gente y “alguien lo va a resolver”. Uy, creo que estamos ante el próximo Nobel de la Paz.

Justamente hablando de gente que se le da por no comer, otro quilombito que se le armó al Gobierno es que, en medio del reclamo por parte de los comedores ante la falta de llegada de alimentos, descubrieron un galpón con toneladas de comida compradas por el gobierno anterior que no son repartidas. La excusa del vocero Manuel Adorni fue que no la reparten porque no confían en los encargados de esa tarea, y que una gran parte se está guardando por si hay una catástrofe. Qué lástima que el Gobierno no considera que 60% de pobreza no sea una catástrofe.

Los que están comprometidos y alineados con el ajuste que sufre la sociedad son los senadores, que se aplicaron un nuevo aumento de sueldo y ahora van a cobrar 8 «palitos». Ojo que el paladín de la moral, Martín Lousteau, después de cobrar su sueldo sugirió que los senadores deben cobrar lo mismo que un director de primaria. Dos cosas para aclarar: uno es que Lousteau levantó su manito en la votación a favor de los aumentos, y dos es que es más probable que los directores pasen a cobrar 8 millones de pesos antes de que los senadores se bajen el sueldo.

Para cerrar una semana al palo, como nos tienen acostumbrados, el Gobierno ignoró la necesidad de invertir 40 millones de pesos para seguir la obra del gasoducto y pasó lo que tenía que pasar: nos quedamos sin gas y tuvimos que salir a pedirle un barquito gaseoso a los zurdos comunistas brasileros por 500 millones. Lástima que no previeron el invierno en junio.