Luego de su paso por el Festival de Cine de SITGES y de su premier argentina en el Buenos Aires Rojo Sangre (BARS), llega el estreno comercial de «El tema del verano», la primera película fantástica del director uruguayo Pablo Stoll Ward («25 Watts», «Whisky»). Se trata de una comedia de zombies ambientada en la playa durante un verano que muta de pandémico a apocalíptico.
Ana, Malú y Martina son jóvenes viudas negras interpretadas por Azul Fernández, Malena Villa y Débora Nishimoto. Las tres porteñas se dirigen a la costa uruguaya para robar en una residencia de artistas llevada adelante por un millonario bohemio. El plan es sencillo: lo seducen hasta poder sedarlo, le roban y escapan. Pero todo cambia cuando descubren que los muertos no mueren y la «civilización» se desmorona a su alrededor.
La estructura de la película se divide en tres o cuatro partes asimétricas marcadas por distintas revelaciones que viven los personajes. El punto de vista progresa lentamente hasta que los personajes asumen, finalmente, que están en un mundo con zombies y actúan en consecuencia, algo que nos recuerda vagamente al inicio de «Shaun of the Dead» (Edgar Wright), en donde los personajes se establecen tardíamente en el género de la película, también una comedia de zombies.
Pero los puntos de contacto con otras referencias cinéfilas son apenas guiños que aparecen mientras la película construye una lógica propia. Estos zombies son distintos y condicionan a los personajes de una manera única, que va mucho más allá de los apocalipsis que el cine transitó innumerables veces.
Este es un apocalipsis bizarro, con zombies que pueden ser letales y graciosos a la vez, igual que los humanos. El proyecto fue filmado en plena pandemia y el guion fue atravesado por el mismo contexto: las vacunas, los protocolos y el riguroso control del Estado son parte fundamental del mundo que construyen, así como la inclusión de personajes que representan los pensamientos más locos, contradictorios y exasperantes de ese momento.
La conspiración, el caos y el panorama incierto que llegó hasta hacernos preguntar qué nos hace humanos o qué nos hace sociedad, vuelve de forma paródica, especialmente, en la breve pero fantástica participación de Daniel Hendler.
«El tema del verano» desborda originalidad e ideas sobre los géneros con los que trabaja. Después de un comedido planteamiento en los primeros minutos, cuando por fin decide extralimitarse, llega a puntos de comedia y bizarro que la hacen imperdible.
Estudié cine y actualmente crítica de artes. Especializada en guion. Ferviente amante y divulgadora del cine argentino. Empezar de cero es cada hoja en blanco lista para escribir nuevas historias.