Desde que Disney adquirió los derechos de «Star Wars», la saga iniciada por George Lucas se convirtió en una franquicia que no cesa de generar contenidos y ampliar el universo comenzado en 1977.
No todas las apuestas salieron mal, y una de las que mejor recepción tuvo y dio suficiente impulso para mantener en funcionamiento la «máquina de hacer chorizos» (expresión para definir aquello que no cesa de producir cuasi de manera automática y sin requerir demasiado esfuerzo) fue «Rogue One», el spin off que luego sentó las bases para «Andor» y acompañó «Rebels», tal vez las mejores producciones desde «Episode VI: Empire Strikes Back» («El Imperio Contraataca»). El surgimiento de «Mandalorian» sirvió para recibir con brazos abiertos a las nuevas generaciones de fans y abrirle las puertas a quienes durante 4 décadas esquivaron la piedra fundacional del merchandising cinematográfico de Hollywood.
Con una notoria caída en la calidad de los productos del sello Disney y la merma del fandom de Marvel (otra de sus marcas estrella), la aparición de la serie «The Acolyte» es el tiro de gracia para confirmar lo sospechado: «Star Wars» no es más que otro de los productos de una industria que no tiene interés en «cuidar» sus franquicias. Más bien todo lo contrario, la atención está puesta en exprimirla a más no poder, ser una plataforma de lo políticamente correcto y así incluir la mayor cantidad de diversidades en pos de ganar nuevos mercados. El resultado dista mucho de ser el mejor.
Es así que la productora Leslye Headland (responsable de la lograda «Russian Doll») encabezó «The Acolyte» -que también dirigió junto a Hanelle Culpepper, Alex García López y Kogonada, ninguno con paso previo por «Star Wars»-, serie de 8 episodios que aborda, casi un siglo antes de los acontecimientos narrados en «Episode I: The Phantom Menace», la historia de dos hermanas (Osha y Mae, ambas interpretadas por Amandla Stenberg) criadas por las Hermanas de la Noche, separadas durante su niñez y que implica el accionar de los Jedi (liderados por el Maestro Sol, en la piel de Lee Jung-jae).
Como consecuencia de estos sucesos, se produce una caza de brujas de jedis que una de las gemelas junto a un iniciado llevan a cabo (Manny Jacinto mediante). La serie de crímenes despierta el interés de Sol y compañía (con Dafne Keen, entre otros), pero a las sombras del Consejo. Todo esto confluye con sendos caminos de Osha y Mae para descubrir la verdad detrás de su separación y sus batallas internas para decidir si vengar o reparar sus vidas.
La oportunidad que se podía presentar a priori con «The Acolyte» para abordar la Alta República, el lugar que los jedi ocupaban en la Galaxia y los primeros indicios de un desequilibrio en la Fuerza termina enormemente desaprovechada. Ni hablar de los groseros errores de guion y hasta de continuidad (en el último capítulo puede verse un pulgar que cambia de posición según el plano). Ni las brevísimas apariciones de Yoda y Darth Plagueis salvan otro producto fallido de la factoría Disney.

Soy comunicador visual y social. Hace más de 30 años descubrí la magia de la radio y, desde entonces, la disfruto como escribir, una stout o el fútbol. Profe de Análisis Crítico de los Medios, Marketing Digital, Medios Digitales y Gestión de Emprendimientos. Empezar de cero es volver a ponerle el máximo de energía y entusiasmo a cada proyecto o desafío.