El pasado jueves llegó a las salas de cine, la 8° y última (por ahora) parte de la saga «Misión: Imposible», subtitulada «Sentencia Final» (que cierra el relato de la parte anterior: «Misión: Imposible – Sentencia Mortal») y dirigida nuevamente por Christopher McQuarrie, también coguionista y coproductor de la misma, junto a su protagonista Tom Cruise.
Lo mejor que puede decirse de esta nueva propuesta es que es cine en estado puro. Tal vez, «Misión: Imposible» esté destinada a ser «la» película de acción de este año. Con escenas increíbles desde el aire en un duelo intrépido de avionetas y un Ethan Hunt (tal el nombre del personaje interpretado por Cruise) que se trepa en pleno vuelo a dos de ellas, hasta las escenas bajo el mar, en las que se puede ver a al actor sacándose el traje de buzo para elevarse a tierra sin él, el film se constituye en un desafío visual único, que no decae a lo largo de sus casi tres horas de duración.
Habiéndose anunciado la misma como el final de la saga, esta supuesta última parte pretende ser un homenaje a todas las demás, ya que se insertan escenas de todas sus predecesoras y, además, hasta hay un personaje que vuelve.
Tom Cruise, como siempre, se encuentra en estado de gracia para interpretar este personaje, acompañado de la bella de turno, la hipnótica Hayley Atwell.
El film deja todos los elementos abiertos a retornar en cualquier momento. Ya se sabe, en Hollywood todo es posible.