Mientras Rusia sigue su incursión en territorio ucraniano, el desgaste como nación se empieza a sentir. En los últimos días, su presidente Vladimir Putin ordenó por ley que aumentaran las reservas de tropas a más de 300.000 hombres, eso hizo que varios civiles se sumaran al ejército. Así y todo, la erosión externa comienza a sentirse internamente y la poderosa Rusia empieza a sentir coletazos de su extensa guerra, y también reaparecen algunos fantasmas como masacres en colegios.

Esta semana recibimos la noticia de que un tirador había ingresado a un centro educativo en una ciudad ubicada en Ízhevsk, lejana a la capital Moscú. En el ataque terrorista murieron 15 personas y, hasta el momento y según los medios oficiales, entre ellos lamentablemente tenemos que hablar de 11 niños y cuatro adultos. También fueron heridas 24 personas, que permanecen en hospitales recuperándose.

Según medios rusos, el terrorista se llamaba Artiom Kazantsev y no habría indicios de pertenecer a alguna organización terrorista. Artiom, antes de ser detenido por la policía, se suicidó. En algunos videos se puede observar al terrorista caído vestido con una campera negra y la esvástica nazi, lo que haría pensar en algún fundamentalista con ideas radicales. Rusia, de la mano de Putin y durante la incursión en Ucrania, hizo mención sobre las ideas nazis de algunos sectores de su territorio, así como acusó a regiones de Ucrania con estos mismos pensamientos.

Para algunos medios, el terrorista pudo haberse inspirado en algunos ataques en los Estados Unidos, pero recordemos que Rusia ya sufrió hechos así hace algunos años, y en los Estados Unidos el suceso en Columbine no fue el único sino que se dieron diversos ataques con la misma metodología hasta el presente.

Se habrían encontrado algunos mensajes en Telegram, donde hacía referencia al odio y que no pertenecía a ningún partido político. Las maniobras del terrorista fueron primero matar a los guardias y a algunos maestros y luego abrió fuego sobre los alumnos, varios menores de 10 años. La policía ingresó al establecimiento unos minutos después de los ataques y pudo generar un corredor seguro para que alumnos y docentes puedan escapar.

Vladimir Putin se expresó ante estos ataques y se vio ofuscado con lo sucedido, Rusia está en un momento crucial para la guerra con Ucrania y su desgaste externo tanto como interno se hace sentir más fuerte con este suceso. El clima es tenso y el arribo del invierno pondrá en jaque a todo Europa si la guerra continúa.

Este suceso no hace más que mostrar el odio que se vive en algunas regiones del mundo y la facilidad con que las armas pueden desatar una masacre. Eta vez le tocó a los niños de esta humilde escuela, pero sigue ocurriendo y es difícil descubrir dónde puede suceder otro hecho similar.

Rusia se desgasta por la guerra y los fundamentalistas también reavivan el fuego interno para debilitar aún más a un gobierno que, por momentos, parece perdido. El invierno puede mostrar un antes y un después en la Rusia aislada del mundo y en los próximos meses se verá qué templanza tendrá Vladimir Putin para luchar en varios frentes.

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