Con más de tres décadas de trayectoria componiendo de forma autodidacta, el artista francés Bruno Ducrot irrumpe en la escena musical con una serie de lanzamientos que buscan abrir nuevas puertas a su universo sonoro. Sin formación académica en música, Ducrot desarrolló un lenguaje propio que combina elementos de la música clásica, cinematográfica y ambiental, con una fuerte carga emotiva.
Originario de Lyon, Bruno es un caso singular: no sabe leer ni escribir música, pero compuso miles de piezas a lo largo de los años. Recientemente decidió dar un paso más allá y profesionalizar sus producciones invirtiendo en equipamiento de calidad, lo que le permitió grabar una primera serie de diez sencillos y preparar dos álbumes para este 2025.
Entre lo clásico y lo emocional
El estilo de Ducrot es difícil de encasillar. A medio camino entre lo romántico, cinematográfico y relajante, sus composiciones suelen girar en torno al piano, acompañado por violonchelos, violines o coros infantiles. El resultado es una música íntima, evocadora, que remite al legado de Chopin tanto como a la sensibilidad de Elton John, dos influencias que el propio artista reconoce como fundamentales en su formación auditiva. «Escribo sin pretensiones. Simplemente dejo que la música salga», explica Bruno, cuya obra fue descrita como conmovedora, emocional y envolvente.
Entre los próximos trabajos de Ducrot se encuentran «Apesanteur», un álbum que explora la sensación de ingravidez y suspensión emocional, y «Á Nous Retrouvailles», lanzado en febrero de este año, con nueve composiciones originales. Ambos materiales reflejan su interés por construir paisajes sonoros introspectivos, pensados para la escucha atenta tanto como para acompañar momentos de calma.
Con una producción que prioriza la atmósfera y el detalle, Bruno Ducrot se posiciona como una música distinta en el panorama contemporáneo: un creador que compone desde el instinto y transmite desde la emoción pura.
Prolífica. Insobornable ante la adversidad. Campesina colombiana de nacimiento y citadina por elección. En proceso de formación periodística y humana. Siempre apoyando las luchas justas. Partir de cero implica arriesgarse, decidir, seguir, avanzar y saber que se puede más.