Nobel de Economía por las instituciones inclusivas

Este lunes, la Real Academia Sueca de las Ciencias otorgó el Premio Nobel de Economía al turco Daron Acemoglu y los británicos Simon Johnson y James A. Robinson «por sus estudios sobre cómo se forman las instituciones y cómo afectan a la prosperidad». «Las sociedades con principios de derecho débiles e instituciones que explotan a la población no generan crecimiento ni cambios para bien», agregaron desde la fundación que anualmente destaca aportes al progreso humanitario en diversas facetas.

Los tres especialistas trabajan en Estados Unidos y el reconocimiento (que incluye un premio de un millón de dólares) llega luego de la investigación sobre cómo la prosperidad de un país está directamente relacionada con las instituciones sociales que se introdujeron luego su colonización y cómo generaron riqueza gracias a las entidades inclusivas, a diferencia de las extractivas, que producen ganancias en el corto plazo para quienes ocupan lugares de poder y no mejoran la situación general de sus poblaciones. «Reducir las enormes diferencias de ingresos entre los países es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. Los galardonados demostraron la importancia de las instituciones sociales para lograrlo», expresó el presidente del Comité de la Fundación Nobel sobre Ciencias Económicas, Jakob Svensson.

Asimismo, los avances de Acemoglu y Johnson (se desempeñan en el Instituto Tecnológico de Massachusetts -MIT-) junto a Robinson (profesor en la Universidad de Chicago) demostraron que se pueden formar nuevas instituciones y hasta dejar atrás otras para fortalecer su sistema democrático y el Estado de derecho, que tienen como consecuencia en muchos casos la reducción de la pobreza. «El 20% de los países más ricos del mundo son 30 veces más ricos que el 20% más pobre. La brecha de ingresos entre los más ricos y los más pobres también es persistente: aunque los países pobres han ganado en riqueza, no están alcanzando a los más prósperos», advierten desde la entidad sueca.