«Sirát»: el desierto de los freaks

¿Cómo conviven en una sola película «Sorcerer», «Priscilla: La reina del desierto» y «Mad Max: Furia en el camino»? La respuesta podría ser «Sirát», la nueva película de Oliver Laxe, ganador en el festival por «Lo que arde», su realización anterior. El inicio es in medias res con un padre (Luis, interpretado por Sergi López) y su pequeño hijo Esteban, ambos en modo deambulantes entre el público de unas raves en Marruecos para entregar volantes y preguntar sobre el paradero de una joven, hija y hermana de estos «infiltrados». Muchos meses pasaron y la esperanza se ve diluida en el rostro de este hombre de andar cansino, aunque sin vacilaciones en la búsqueda.

A partir de una necesidad de decidir sin pensar demasiado, Luis y Esteban siguen a un pequeño convoy tras una redada del ejército para sacar a los ciudadanos europeos cuando se presenta un estallido de guerra civil en el país. Allí comienza un viaje hacía una rave en el sur, en la frontera con Mauritania, pero lo cierto es que en realidad el destino es desconocido. A pesar de que los objetivos de Luis y Esteban son muy diferentes a los de los personajes que van en los camiones, lo que se gesta en el tránsito es una dinámica de familia: una muy deforme y variopinta por las nacionalidades, aunque también por las edades y los antecedentes que cada uno acarrea.

La representación de la rave dista mucho de ese imaginario de un mundo cool, en «Sirát» ese contexto es el de una congregación de gente rota, en el carácter tanto como en lo físico. Hay personajes a los que les faltan partes del cuerpo como una mano, una pierna y hasta el cuero cabelludo, son en definitiva freaks, lo que por supuesto conduce a conectar con la mítica película de Todd Browning. El mundo alrededor de esta travesía parece ser el de una catástrofe global con guerras desatadas, mientras los personajes solo ven el horizonte de un desierto interminable.

«Sirát» es una explosión de forma y de sustancia, en lo primero desde el uso de las transiciones apoyadas en las imágenes provistas por el propio escenario del desierto y, en lo segundo, por la singularidad de la historia y el desarrollo del relato. Cuando aparecen películas inclasificables y escurridizas para los géneros y que sirven para construir atmosferas leudantes, el cine deja a entrever que todavía mantiene viva la llama de su magia.

«Sirát» es parte de la sección Autores del 40° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.