Un títere de piedra

El miércoles 3 de septiembre, el presidente de la Nación, Javier Milei, realizó el cierre de campaña para las elecciones bonaerenses en el Club Villa Ángela del barrio Villa Trujui de Moreno.

La entrada clásica del líder libertario a los escenarios con temas de rock de fondo, saltos y movimientos de brazo, pareciera ser una puesta en escena estética del orden de un espectáculo de música o de entretenimiento, en lugar del ingreso de un líder partidario y presidente. Desde ya, ese es el estilo de presencia corporal que busca el primer mandatario a fin de parecer un outsider de la política. Algo bien sabido es que lo ideológico no son solo ideas, discursividades o argumentos. Lo ideológico también se ve en la materialidad, en los movimientos del cuerpo. El cuerpo refleja en los movimientos los prejuicios, valores e ideales.

Para ser una campaña electoral del oficialismo nacional, el único elemento que realmente resaltó fue la oposición al kirchnerismo. Lo cual muestra una campaña que se sustenta en la oposición a un imaginario, identidad política, y que no trae en su narrativa logros de gobierno que puedan proyectarse en el distrito que se esta disputando electoralmente. Solamente en el acto de este miércoles, el Presidente nombró la palabra kirchnerismo/kirchneristas 26 veces.

No es necesario un profundo análisis de discurso para develar que el núcleo argumentativo de la discursividad libertaria para las elecciones en la provincia de Buenos Aires fue el antagonismo contra el oficialismo del distrito. Otra de las cuestiones llamativas fue la constante enunciación de la orden «¡andá a votar!» y el reconocimiento de Milei de una situación electoralmente pareja -recordemos que en las últimas semanas el presidente sostenía que La Libertad Avanza (LLA) iba a arrasar electoralmente en el distrito bonaerense-. El grito del primer mandatario en torno a la acción ciudadana electoral hace más bien referencia a la caída de la participación electoral, que en caso de ser baja puede beneficiar al peronismo en los resultados. Además, habla del desencanto hacia las opciones partidarias.

Si bien en Argentina el voto es obligatorio, en parte como mecanismo de fomentar una ciudadanía comprometida y responsable, que el Presidente enuncie de forma agresiva y ordenancista que uno vaya a votar afirma, en parte, que el gran programa económico-político libertario no está generando un crecimiento de votantes y/o simpatizantes de las ideas de LLA. Es decir, no modifica el problema político de los últimos años en Argentina sobre el desencanto de las opciones partidarias. El «león» que habría venido a solucionar mesiánicamente los problemas del país, parecería que no encarna esa misma percepción para buena parte de la ciudadanía, más allá del núcleo duro libertario.

Si algo estuvo presente en los últimos diez días, fue la insistencia en la imagen de un Presidente que es atacado físicamente, en especial con piedras, por la ciudadanía. No azarosamente, en la mayoría de los lugares en los que se hizo hincapié con este episodio fue en zonas donde el electorado es mayoritariamente peronista. Esta escenificación puede tener dos variables simultáneas de interpretación. Si bien puede pensarse que por un lado muestra y divulga la imagen de un primer mandatario debilitado ante la opinión pública, también refuerza en la ideología libertaria, la idea de que el oficialismo se enfrenta contra una oposición política violenta, enojada por los «privilegios que le son quitados» y que el Presidente se expone a un enemigo fundamental y que va a realizar todo lo posible por derrotarlo.

En esta línea, podemos encontrar lo que Milei respondió ante un medio francés, donde dijo que el kirchnerismo iba a intentar asesinarlo. Esta postura no solo polariza aún más el escenario político, dificultando cada vez más la presencia de nociones democráticas y de construcción mediante el diálogo, sino que presenta para el núcleo duro de votantes de LLA una especie de narrativa heroica del líder.

Recordemos que figuras de derecha como Donald Trump y Jair Bolsonaro también utilizaron este tipo de recursos, montando escenas donde son agredidos por el enemigo político al que se enfrentan.

Artículo elaborado para puntocero por Azul García.