Zapateros Unidos advierte crisis del calzado argentino

Trabajadores, fabricantes, proveedores y comerciantes del sector del calzado se organizan para visibilizar la caída del consumo, el aumento de los costos y el impacto de las importaciones. La convocatoria está prevista para el miércoles 9 de septiembre a las 16 horas en las avenidas Mosconi y General Paz, en Lomas del Mirador.

La crisis que atraviesa la industria y el comercio del calzado en Argentina llevó a trabajadores, fabricantes, proveedores y comerciantes a organizarse bajo la convocatoria de Zapateros Unidos, con el objetivo de visibilizar la situación del sector y reclamar respuestas ante un escenario que, según denuncian, pone en riesgo fuentes de trabajo y empresas de larga trayectoria.

En diálogo con Latidoamérica, Lito Albano, comerciante y propietario de la fábrica de calzado Luna Chiara, explicó los motivos que impulsan la movilización y describió las dificultades que enfrenta actualmente el sector. «El contexto es terrible, terrible lo que está pasando con la industria, con el comercio», afirmó Albano.

Según explicó, entre los principales problemas se encuentran el bajo nivel de consumo, el incremento de las importaciones y las dificultades de las empresas nacionales para competir en precios. Albano señaló que el ingreso de calzado proveniente del exterior se incrementó considerablemente y sostuvo que el sector también enfrenta el impacto del contrabando, particularmente en el norte del país. A su entender, la apreciación del peso frente al dólar habría incrementado los costos de producción medidos en moneda estadounidense, dificultando aún más la competencia.

Una cadena productiva afectada

El referente de Zapateros Unidos remarcó que la fabricación de calzado involucra a numerosos trabajadores y actividades vinculadas a la cadena productiva. «Nosotros ocupamos mucha mano de obra», señaló, y explicó que para fabricar un zapato se necesitan distintos insumos y trabajadores vinculados a otras actividades.

La caída de las ventas, sostuvo, también afectó la cadena de pagos. Los comercios venden menos, tienen dificultades para afrontar sus propios costos y, como consecuencia, se demora el pago a los fabricantes. «No hay venta, se ha roto la cadena de pago y es imposible fabricar», expresó.

De acuerdo con su relato, los costos internos aumentaron mientras los márgenes de comercialización se redujeron. La situación habría llevado a muchas empresas a utilizar parte del capital acumulado para sostener la actividad. «Estamos viendo de qué manera perder lo menos posible y nos estamos comiendo como el capital que pudimos haber logrado», explicó Lito.

Para Albano, si el escenario continúa, numerosas empresas podrían quedar al borde del cierre.

La historia de una fábrica que pasó de 150 a 45 trabajadores

Albano también relató la trayectoria de Luna Chiara, una marca que lleva casi tres décadas de actividad. Según contó, después de la crisis de 2001 la empresa volvió a comenzar desde cero y, posteriormente, logró crecer hasta convertirse en una industria con una fábrica de importantes dimensiones, locales comerciales y distribución a comercios multimarca del interior del país.

El empresario sostuvo que atravesó otros periodos complejos, incluida la etapa comprendida entre 2016 y 2020, y la pandemia, pero consideró que la situación actual presenta características diferentes.

Durante la pandemia, explicó, las medidas de asistencia y determinados costos impositivos permitieron sostener la actividad. También señaló que durante la última etapa del gobierno de Alberto Fernández existía una mayor cantidad de trabajo, aunque la inflación reducía las ganancias. «Hoy es todo pérdida», afirmó.

Actualmente, según indicó, la empresa cuenta con alrededor de 40 a 45 trabajadores, entre la fábrica y los locales, mientras que en otro momento llegó a superar las 150 personas. A esto se suman trabajadores independientes que participan de la fabricación, entre ellos aparadores encargados de coser el calzado.

Consumo retraído y pérdida del poder adquisitivo

Durante la entrevista, también se abordó el impacto de la situación económica sobre los consumidores. Albano sostuvo que los salarios son bajos y que los gastos fijos representan una parte importante de los ingresos de las familias. En ese contexto, señaló, las personas priorizan productos considerados esenciales, como alimentos y medicamentos, mientras el calzado queda relegado.

El comerciante consideró que esta situación afecta incluso al calzado importado, ya que, según su apreciación, el problema central es la caída general del consumo. Al mismo tiempo, explicó que la reducción de las ventas limita la capacidad de las empresas para mejorar los salarios y sostener los puestos de trabajo.

Lomas del Mirador, Lomas de Zamora y Córdoba, entre los principales polos

La convocatoria de Zapateros Unidos comenzó de manera espontánea entre fabricantes y comerciantes que atraviesan dificultades similares. Albano identificó a Lomas del Mirador, Lomas de Zamora y Córdoba como algunas de las principales zonas productoras de calzado del país. También mencionó la existencia de productores en Santa Fe y Rosario. La intención, explicó, es comenzar con acciones en la zona y avanzar posteriormente hacia una convocatoria de alcance nacional.

Para ello, los organizadores mantienen conversaciones con la Cámara de Calzado y el Sindicato de Calzado, con la expectativa de que puedan acompañar futuras acciones.

Reclamo por los costos y la falta de competitividad

Uno de los puntos planteados durante la entrevista fue el costo de producción y su relación con la cotización del dólar. Albano puso como ejemplo el gasto energético de su fábrica. Señaló que anteriormente pagaba alrededor de 400.000 pesos de electricidad, mientras que actualmente el costo habría ascendido a aproximadamente 4.800.000 pesos.

Según su comparación, ese gasto pasó de representar cerca de 1.000 dólares al tipo de cambio oficial a unos 3.000 dólares. «Somos caros en dólares, entonces no podemos competir con el mundo», sostuvo.

También cuestionó el esquema impositivo y afirmó que, desde su perspectiva, la reducción de impuestos anunciada no se habría reflejado de manera significativa en los costos de producción.

En particular, mencionó el ingreso de productos terminados provenientes de China y manifestó preocupación por la posibilidad de que se reduzcan mecanismos de protección comercial, mientras -según su planteo- los fabricantes locales continúan afrontando elevados costos.

Una movilización que busca ser escuchada

La próxima convocatoria de Zapateros Unidos está prevista para el miércoles 9 de septiembre a las 16 horas, en Avenida Mosconi y Avenida General Paz, del lado de la provincia de Buenos Aires, en Lomas del Mirador. Albano aclaró que la intención de los organizadores es realizar una manifestación ordenada y evitar el corte de calles. «Nosotros vamos a juntarnos y a que nos escuchen», explicó, al señalar que también buscan la presencia de medios de comunicación para visibilizar el reclamo.

La convocatoria pretende reunir a una mayor cantidad de trabajadores, fabricantes, comerciantes y otros actores vinculados al sector, con la posibilidad de avanzar posteriormente hacia una movilización de carácter nacional. «Es muy triste terminar perdiendo», dice Lito.

Hacia el cierre de la entrevista, Albano puso el foco en el esfuerzo acumulado durante décadas por las empresas del sector. «Fue muy duro llegar hasta donde estamos y hoy terminar perdiendo es muy triste», expresó. Para el referente de Zapateros Unidos, detrás de cada fábrica y cada comercio existen años de trabajo y familias que dependen de la actividad.

El reclamo, sostuvo, apunta a obtener el acompañamiento del Gobierno y políticas que permitan sostener la industria nacional, las pequeñas y medianas empresas y las fuentes laborales.

Desde Latidoamérica, la convocatoria fue presentada como parte de una problemática que excede al sector del calzado y que también alcanza a otras ramas industriales y comerciales. El programa destacó, además, la participación de trabajadores migrantes dentro de las distintas actividades que conforman la industria argentina.

La organización Zapateros Unidos busca, así, transformar un conjunto de reclamos individuales en una voz colectiva, con la expectativa de que la situación del sector sea escuchada y pueda abrirse una instancia de diálogo con las autoridades.

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