“Big Mouth”, una serie adulta sobre pubertad

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“Big Mouth” es una serie animada para adultos cuya cadena de distribución original es la plataforma de streaming Netflix. Allí se pueden encontrar los 10 capítulos de la primera temporada, de unos 25 minutos de duración cada uno.

Creada por Nick Kroll, Andrew Goldberg, Jennifer Flackett y Mark Levin, se basa en las experiencias de Kroll y Goldberg para hablar de un grupo de niños que comienzan la etapa de la pubertad.

“Eyaculación” y “Todos sangran”

Estos son los títulos de los primeros dos capítulos. Estos nos introducen en los personajes principales: Nick y Andrew, y en sus amigos Jessi y Jay.

Andrew está en compañía de una particular bestia llamada Maurice (“El Monstruo Hormonal”) que solo él puede ver. Este monstruo lujurioso representa el desarrollo sexual de Andrew en plena efervescencia y descontrol adolescente.

Por otro lado, Nick es un niño que aún no ha despertado su pubertad. Esto lo hace sentir inseguro y preocupado sobre el retraso en su desarrollo respecto del de sus amigos. Por su inexperiencia, es un personaje sumamente curioso y ansioso sobre el despertar sexual.

Si bien en la serie predomina el enfoque masculino sobre el tema, hay también una gran presencia de la sexualidad femenina plasmada en Jessi. Luego de su primera menstruación, Connie (su “monstrua”) se presenta ante ella para representar no solo el impacto de los cambios hormonales sino también su despertar sexual de una forma que no recuerdo haber visto en otro programa.

Humor escatológico justificado y ternura

“Big Mouth” nos interpela con un humor altamente procaz sobre situaciones que alguna vez nos han resultado embarazosas, incómodas o incomprensibles.

A diferencia de otros productos en los que lo escatológico desmedido expone el chiste fácil y básico, esta serie necesita decir a los gritos lo que las mentes adolescentes intentan procesar. De forma extrema por momentos y tímida en otros, expone las inquietudes púberes, y de forma explícita el caos y el desorden propio de la edad y el crecimiento. Y lo hace de una forma inteligente y con mucha ironía.

Algo interesante es que entre toda esta acidez también nos enternecemos.

Por un lado, son niños que adolecen y pasan por situaciones que todos hemos atravesado alguna vez. Y, por otro, la inocencia de estos niños inexpertos ante las nuevas experiencias, el desconocimiento y el desequilibrio entre la demanda de su cuerpo y su inmadurez para asumirlo, generan una gran ternura y una nueva visión hacia los chicos de esa edad a nuestro alrededor. Y es casi inevitable identificarse y compadecerse un poco entre risas.

Las chicas también se excitan

Se propone una óptica diferente pero el foco sobre el hombre y su sexualidad está bastante más visto. Lo interesante y transgresor en este caso es la presencia femenina.

Conocemos la excitación masculina pero poco se ha hablado de la mujer y su desarrollo sexual. En el segundo episodio se presenta a Jessi y su primera menstruación, mancha el pantalón como a más de una nos ha sucedido alguna vez, y a partir de ahí comienza una serie de explicaciones ultra detalladas del cuerpo de la mujer y su propio cambio hormonal. No solo desde el lado más mostrado que es el alterado emocionalmente (que también está presente), sino también desde el lado del despertar de la excitación sexual. A tal punto que la “monstrua hormonal” le propone conocerse más íntimamente, surgiendo así un diálogo de Jessi con su propia vagina en primer plano mientras esta le explica de una forma ultra didáctica cómo funciona… y la incita a masturbarse. Sin dudas, eso sí es algo que no he visto antes en televisión.

Complementado a esto, Jessi y su madre son personajes con una visión más bien feminista y con algunas contradicciones, lo cual tampoco está muy visto y es tan divertido como útil para expandir los mensajes de género. Así como también se expone el sometimiento sexual hacia la mujer en acciones camufladas en la sociedad como algo menor. El tema está bien plantado sin correrse del tono de humor pero, sin dudas, es un gesto valorable.

Con algún que otro chiste fuera del límite (cuestión de gustos), algo que no termina de encantar en el rompimiento de la cuarta pared (también cuestión de gustos), y un final con un gancho no tan radical (algo no necesariamente malo), “Big Mouth” ya confirmó su segunda temporada para el 2018 y la esperamos con ansias porque promete.

puntocero 2016

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