En todas las épocas se reflejan claros antecedentes del seguro actual, donde las comunidades intentaban responder en conjunto a los distintos sucesos sociales y naturales presentados.
Nuestro actual sistema de seguros probablemente tenga sus comienzos en formas más antiguas iniciadas por los babilonios y los hindúes.
Los primeros contratos de seguros eran conocidos bajo el nombre de Contratos a la Gruesa (“a la gruesa aventura de cruzar el mar”) y se efectuaban entre banqueros y propietarios de barcos. Con frecuencia, el dueño de un navío tomaba prestados los fondos necesarios para comprar carga y financiar un viaje. El contrato de préstamos a la gruesa especificaba que si el barco o carga se perdía durante el viaje, el préstamo se entendería como cancelado. Fue así que, en la Edad Antigua, los mercaderes babilónicos respondían ante la pérdida de las caravanas que cruzaban Babilonia con préstamos reembolsables al final del trayecto.
Los griegos, a través del comercio marítimo de Rodas, adoptaron una especie de seguro similar al contrato a la gruesa, donde tanto el buque como la carga eran asegurados al reembolsar el importe al llegar a destino. En Rodas, además, existía una asociación de artesanos que realizaban regularmente un aporte para asegurar sus propios funerales. Otros fundamentos para el seguro de vida se encuentran en antiguas civilizaciones, tal como sucedió en Roma, donde se acostumbraba en las asociaciones religiosas colectar y distribuir fondos entre sus miembros en caso de muerte de alguno de ellos.
Con el crecimiento del comercio durante la Edad Media, tanto en Europa como en el Cercano Oriente, se hizo necesario garantizar la solvencia financiera en el caso que ocurriese un desastre de navegación. A raíz del frecuente secuestro por parte de piratas, los capitanes de navíos realizaban un fondo para asegurarse poder solventar el pago de sus rescates. Eventualmente, Inglaterra resultó ser el centro marítimo del mundo, y Londres se transformó en la capital aseguradora para casco y carga.

Lloyd’s Coffee House. Foto: www.rombouts.co.uk


Las primeras instituciones encargadas de administrar estos tipos de seguros se denominaban “guildas”, y surgieron en el siglo IX en Inglaterra. Luego, en Génova (Italia) en el año 1347 surgió el primer contrato de seguro marítimo con fines de lucro. En esta misma localidad, en 1309, apareció por primera vez la palabra “assicuramentum” utilizada con el concepto moderno de seguro.
El Seguro de Incendio surgió más tarde, allá por el siglo XVII, después que un incendio originado en una panadería destruyó la mayor parte de Londres (12.300 viviendas y 87 iglesias). Aunque también hay antecedentes en Hamburgo en el año 1500, donde un grupo de propietarios de unas cajas decidieron asegurarlas ante un posible incendio.

Nuevo Lloyd’s Coffee House. Foto: www.rombouts.co.uk


En Londres, luego de este famoso y recordado incendio, la industria del seguro tuvo su auge en las cafeterías, gracias a que estas eran centro de negocios y vida política. Es en una de ellas, llamada “Lloyd’s Coffee House” donde se formó la primera asociación de aseguradores particulares que persiste hasta la actualidad, no como una compañía aseguradora, sino como reaseguradora de todo tipo de pólizas en el mundo.
Hoy, después de tanto tiempo, en una cafetería cualquiera podría ser un tema de charla el que el Sindicato de Seguro en Argentina le haya recomendado a todas las compañías aseguradoras considerar el caso excepcional de brindarles un asueto a sus empleados, al caer un día domingo su día. Para completar esto y ponerle color a ese debate, las empresas que operan en este rubro ignoraron la recomendación y el lunes todo el personal del mercado asegurador seguro irá a trabajar.