Tres horas y cuarenta minutos le bastaron a Roger Federer para volver a mostrar en el court por qué es el más grande. El suizo materializó su regreso al mejor nivel tenístico con una victoria épica por 6-4, 3-6, 6-1, 3-6 y 6-3 ante Rafael Nadal en el Rod Laver Arena en Melbourne Park.
De esta forma, y más de 4 temporadas después de su más reciente título en Wimbledon 2012, a los 35 años Federer amplía su récord de 18 Grand Slams al quedarse con el Australian Open por quinta vez en su carrera (detrás se ubican Pete Sampras y Rafael Nadal, con 14 cada uno). Además, por si estos hechos no fueran suficientes, con la final del domingo se convirtió en el campeón más veterano del circuito en los últimos 45 años y volvió al top ten del ranking de la Asociación de Tenis Profesional (ATP) en el puesto 10 (Nadal escaló hasta el 6º y subió tres peldaños).
En la categoría femenina, Serena Williams venció en la final el sábado a su hermana Venus y, con el resultado de 6-4 y 6-4 estira su marca histórica a 23 Grand Slams (solo se encuentra a uno de Margaret Court), obtuvo su séptimo Abierto de Australia y recupera el liderazgo en el ranking de la Asociación de Tenis Femenino (WTA). «Fue muy difícil ganar este año en Australia, quiero felicitar a Venus que, además de mi hermana, es una gran persona. Sin ella no podría haber ganado 23 títulos de Grand Slam, ni siquiera uno. Me inspiró toda la vida y me hizo ser mejor tenista», expresó la norteamericana.

Los elogios de Nadal

«Hay que felicitarle. Creo que ha jugado a un nivel alto. Muy, muy agresivo», declaró Rafael Nadal en conferencia de prensa. «Fue un partido igualado, que pudo haber ganado cualquiera y hoy no me ha tocado a mí». Además, el español expresó que Roger Federer «no entró prácticamente en ningún peloteo. En cada pelota que tocaba buscaba y agarraba la pelota muy adelante y se me hacía imposible llevar el punto por la zona donde me interesaba. Aunque en algún momento lo conseguí, fue en muy pocos, porque él no quería jugar de tú a tú». «Hizo lo que debía para que yo no me sintiera del todo cómodo» y concluyó que «tenía claro que jugaría así, lo que pasa es que aunque lo tengas claro, si lo hace y encima no solo en pelotas fáciles si no en las que llegaba en carrera de derecha sino de revés, el partido estaba complicado». En relación al presente del suizo, Nadal afirmó que «lo vi jugar durante estas dos semanas bastante agresivo. Entiendo que haya salido así y es lo que tenía que hacer para ganar. Lo mejor que puedo hacer es felicitarle porque ha jugado de la manera en la que tenía que jugar para ganar».

La palabra del campeón

Por su parte, apenas concluido el juego ante Nadal, Federer felicitó a su rival y manifestó ante los presentes en Melbourne que pese a que «no hay empates en el tenis, habría estado feliz de compartir esto con Rafa esta noche», e inmediatamente recordó la muy diferente situación en la que ambos finalistas se encontraban hace exactamente un año. «Ninguno de los dos pensábamos que podíamos llegar a esta final, pero estamos aquí después de tantos meses», por eso, le pidió al equipo de Nadal que lo cuiden y al propio tenista que «siga jugando y haciendo todo lo que hace» porque «el tenis lo necesita». Antes de alzarse con el trofeo, exclamó: «No estaba seguro de que fuera a lograrlo. Espero verte el próximo año y si eso no ocurre, ha sido una maravillosa contienda».
Finalmente, vale mencionar que hubo un campeón de 23 años en tenis adaptado y se trata del argentino Gustavo Fernández, que también se consagró en Australia al vencer al francés Nicolas Peifer por 3-6, 6-2 y 6-0.

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