Balance del fútbol femenino

Es difícil escribir una nota con lo mejor del 2020 en el deporte, más específicamente del fútbol femenino, cuando estuvo parado por aproximadamente seis meses (en el mejor de los casos). En estos últimos años, y por lo menos por los siguientes 15, es de esperarse que cada año tenga una importancia histórica en la evolución de la disciplina, dado que tuvo un crecimiento exacerbado. Este 2020 no es la diferencia, dado que pese a ser un pésimo año en todo, tuvo sus momentos positivos para el futuro del fútbol.

Se suponía que iba a ser un gran año para el fútbol femenino, después del Mundial más visto en la historia de la disciplina. Iba a ser el momento para que se destaquen las jugadoras jóvenes, dado que contenía las Copa del Mundo Sub-17 y Sub-20 (ambas fueron suspendidas, pero seguirían siendo en India y Costa Rica, respectivamente, supuestamente en 2023). Tal como el Sudamericano Sub-20 que se estaba jugando en Argentina se cortó en marzo por la pandemia cuando aún faltaba la fase final con Brasil, Venezuela, Colombia y Uruguay.

Parecía que en el 2020 se iba a mejorar lo hecho en el 2019, pero llegó el coronavirus y, de a poco, empezó a cancelarse todo mientras el mundo entraba en cuarentena. Pero, a diferencia del masculino, las ligas de fútbol femenino frenaron y no volvieron a seguir como venían y la única excepción fue la Bundesliga, que fue la primera en volver y la única en Europa en finalizar lo que había sido postergado con Wolfsburgo consiguiendo su cuarto campeonato consecutivo.

En Italia le dieron por ganada la Serie A a Juventus, en España hicieron lo mismo con Barcelona. En la Women Super League inglesa se decidió dar por campeonas a Chelsea por el promedio de puntos, en lugar de Manchester United, que tenía un partido y un punto más.

Mientras tanto, en Argentina apenas se había disputado una fecha de la Zona Campeonato que iba a destinar una campeona. Sin embargo, desde la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) decidieron darle el cupo de la Copa Libertadores a Boca Juniors, que había terminado puntera de la primera mitad del torneo. Por la pandemia, esta Libertadores se disputará en Argentina en lugar de Chile, con una posible fecha de marzo del 2021.

El año no fue completamente negativo para el fútbol femenino. Pese a que tuvo que esperar 11 meses debido al coronavirus, el 7 de diciembre Mara Gómez se convirtió en la primera jugadora transgénero en ser habilitada para jugar en la primera división femenina cuando debutó en Villa San Carlos ante Lanús.

Además, durante la pandemia se dio un éxodo de jugadoras que significó que para esta segunda parte del 2020 haya un récord de futbolistas argentinas por fuera del país: 20 en España divididas en las tres primeras categorías, con la mayoría en la Segunda División (10), Dalila Ippolito en Juventus (Italia), Camila Gallea en Valadares Gaia (Portugal), Daiana Santellán en Pachuca (México), Agustina Barroso Basualdo en Palmeiras (Brasil), Soledad Jaime en Changchun Zhuoyue (China) y, en el último movimiento del año, Mariana Larroquette en Kansas City (Estados Unidos), después de su paso por el Lyn de Noruega. Y si hablamos de traspasos, en septiembre sucedió el más caro en la historia de la disciplina cuando Pernille Harder pasó al Chelsea por 300 mil libras.

En el 2020 también hubo mejoras en algunas cuestiones de la vida de las futbolistas. Desde la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) sacaron un paquete de medidas para proteger a las jugadoras embarazadas, parecido a lo que había hecho la AFA el año pasado. Con reglas como 14 semanas de baja remunerada, la facilitación de su reincorporación tras el parto, que no se las pueda despedir por quedar embarazadas y que los contratos no puedan tener una cláusula anti-embarazo. En España consiguieron un convenio colectivo las futbolistas donde lograron un máximo de 7 horas diarias de trabajo y 35 semanales, un salario mínimo de 16.000 euros, vacaciones retribuidas, entre otros derechos.

Además, en un Congreso de Fútbol Femenino realizado este fin de año, CONMEBOL aprobó que la Copa América, que sirve como clasificación a la Copa Mundial y los Juegos Olímpicos, se jugase cada dos años. Y desde FIFA confirmaron que la Copa del Mundo 2023 de Australia y Nueva Zelanda será de 32 equipos, aumentando a 3 clasificados mediante la eliminatoria en Sudamérica y 2 que deberán jugar una clasificatoria.

Sin embargo, la falta de apoyo se sigue mostrando en el día a día. Por ejemplo, en el presidente de Rayo Vallecano que dice que está bien que sus jugadoras reciban dos sándwiches con solo dos fetas de pavo después de un partido. En Defensores de Belgrano que tuvieron que debutar en el Torneo de Transición 2020 sin haber tenido entrenamientos presenciales. Se ve en el año que lleva la selección femenina argentina sin disputar un partido. O en un juez que niega a las jugadoras estadounidenses la igualdad de pago.

El fútbol femenino sigue creciendo, apoyos como los que tuvo de FIFA y CONMEBOL este año pueden servir, pero es necesario una mayor inversión en el día a día. Una mejor organización de los torneos para que no queden colgados ante cualquier problema. Una mejor predisposición desde los clubes para que las jugadoras tengan todo lo posible para entrenar y disputar los partidos con las mejores condiciones posibles y no con dos pelotas viejas como sucedió en River Plate ante Independiente este mismo fin de semana.